Montevideo avanza hacia un nuevo modelo de gestión de residuos con fuerte participación ciudadana
A cuatro meses de iniciado el período, la Intendencia de Montevideo avanza en la construcción de un nuevo modelo de gestión de residuos apoyado en un pilar que el director de Desarrollo Ambiental, Leonardo Herou, considera determinante: la cercanía con el territorio. “En estos meses hicimos entre 95 y 96 actividades en los barrios”, afirmó, y destacó que ese despliegue permitió trabajar “con gobiernos municipales, consejos vecinales y comisiones barriales” en un proceso de diagnóstico y planificación conjunto.
Según Herou, esa presencia permanente -de lunes a sábado- “no es un gesto simbólico, sino un método”. “Estos procesos no se decretan. Hay que construirlos con la gente”, señaló. A partir de ese enfoque se elaboró el Plan Integral de Limpieza y Gestión de Residuos, cuyo borrador consolidado ya fue presentado en la Junta Departamental y puesto en consulta pública, informó Herou en entrevista con El Explorador.
Un plan a diez años y una primera etapa de dos
El nuevo plan, explicó Herou, tiene una mirada de largo plazo. “Montevideo va a tener su plan integral de limpieza y gestión de residuos con una mirada de diez años”, afirmó. La versión que se presentará ahora regirá por dos años y será revisada en 2027. Posteriormente, las actualizaciones se realizarán cada cinco años, de modo de “trascender los períodos de gobierno” y consolidar políticas de Estado.
El documento incluye un objetivo general, diez objetivos específicos y cincuenta acciones. Una parte sustancial se orienta a mejorar la limpieza pública mediante un sistema integrado en el que todas las herramientas y programas de la Intendencia funcionen de manera articulada. Ese enfoque, señaló Herou, busca “consolidar un verdadero sistema de limpieza” en toda la ciudad.
El Cerro como primer piloto
Uno de los cambios más visibles comenzó en el Cerro, donde se puso en marcha el retiro de contenedores de la vía pública en un área de más de 800 viviendas. Allí se entregaron contenedores intradomiciliarios, islas de reciclaje y composteras. “La zona que cambiamos se ve impecable, lo cual es una alegría”, dijo Herou tras recorrer el barrio días pasados.
El proceso, insistió, no se impuso de forma unilateral. “Primero nos reunimos con los vecinos en la plaza del Inmigrante, después hicimos una reunión más grande en el local de la Federación Obrera Industria de la Carne y Afines (Foica). Escuchamos, ajustamos la propuesta y recién ahí la implementamos”, explicó. A medida que avanza la distribución de contenedores a quienes no pudieron asistir, el objetivo es cubrir todas las viviendas incluidas en el censo de la zona.
Las siguientes áreas donde se aplicará este modelo serán Capurro y Carrasco. La entrega de equipamiento dependerá de los plazos logísticos, pero Herou adelantó que “si no es diciembre, será enero”.
Objetivo: 60% de hogares con equipamiento interno
El plan prevé que el 60% de la población de Montevideo cuente con contenedores dentro de sus hogares o complejos habitacionales. Para llegar a ese objetivo será necesario adquirir equipamiento adicional, cuya compra está prevista en el presupuesto quinquenal que ingresará a la Junta el 8 de enero. “Una vez aprobado, cuando llegue el equipamiento vamos a ir más rápido”, afirmó Herou.
Esa transformación permitirá retirar aproximadamente la mitad de los 11.300 contenedores actualmente instalados en la vía pública. Se trata, dijo, de “un cambio fuerte para Montevideo”, que requerirá inversión, participación vecinal y una estrategia sólida de educación ambiental.
Clasificación en origen y compostaje
Otro eje del plan es la reducción de la generación de residuos mediante la clasificación en origen en hogares, comercios, centros educativos y oficinas públicas. La idea, explicó, es recuperar materiales reciclables y destinar la fracción orgánica a compostaje. También se desarrollarán iniciativas para valorizar residuos provenientes de ferias y otras actividades específicas.
La educación ambiental será clave para alcanzar esos objetivos. “Los más chicos tienen que ser un motor de este cambio”, señaló Herou, aunque aclaró que no se les puede atribuir toda la responsabilidad. Para ilustrar el desafío, recordó la experiencia de la normativa antitabaco: “Ahí hubo liderazgo, inversión, fiscalización y educación. De todo eso tenemos que aprender”.
Herou destacó que la política ambiental en construcción abarca otros ejes además de residuos. En las últimas semanas la Intendencia presentó el compromiso “Montevideo por el cambio climático” junto a gobiernos regionales y este viernes lanzará una estrategia de protección del patrimonio natural del departamento, que apunta a crear un sistema de áreas relevantes junto a la academia y el gobierno nacional.
“El objetivo es desarrollar una política ambiental amplia, con foco en residuos, pero también en clima, biodiversidad, agua y participación”, explicó.
Saneamiento
La dirección también trabaja en una nueva etapa del plan de saneamiento. Aunque Montevideo presenta una de las coberturas más altas de la región, aún hay cerca de 100.000 personas sin acceso a la red. La meta es seguir ampliándola, reducir riesgos de inundaciones asociados a eventos climáticos extremos y asegurar el mantenimiento de la infraestructura existente.
Si hoy hubiera que construir desde cero la red de colectores, plantas de tratamiento y estaciones de bombeo, recordó Herou, “habría que invertir miles de millones de dólares”. Por eso, la preservación del sistema actual es prioritaria. Esta agenda se está discutiendo con el Banco Interamericano de Desarrollo y también integrará el presupuesto quinquenal.
Un plan transformador
El nuevo Plan Departamental de Limpieza y Gestión de Residuos de Montevideo se concibe como la hoja de ruta que guiará la transformación del sistema de limpieza de la ciudad durante los próximos años, de acuerdo con el borrador al cual tuvo acceso El Explorador. Forma parte de la Agenda Ambiental Estratégica, cuya misión es consolidar un Montevideo sostenible mediante políticas públicas robustas, innovación, participación ciudadana activa y una gestión ambiental moderna que priorice la limpieza, el tratamiento responsable de residuos y la adaptación al cambio climático.
El Plan propone una transición estructural: dejar atrás el modelo lineal tradicional -basado en el descarte y el enterramiento- para avanzar hacia un modelo circular, inclusivo y ambientalmente sostenible. Aunque plantea acciones concretas para los próximos dos años, incorpora además una proyección a cinco y diez años, con el objetivo de asegurar continuidad y coherencia más allá de los ciclos de gobierno.
Entre sus funciones principales, el Plan actúa como un instrumento estratégico en varios niveles. Es una guía para la implementación de políticas públicas, alineada con la normativa nacional y con los objetivos de largo plazo del departamento. A su vez, funciona como un mecanismo de priorización de recursos, orientando inversiones hacia las áreas de mayor impacto en la limpieza urbana y en la gestión sostenible de los residuos. También cumple un rol clave como herramienta de comunicación con la ciudadanía, al explicitar metas y compromisos, y como marco para el seguimiento y la rendición de cuentas, estableciendo indicadores y mecanismos de monitoreo. Finalmente, es un espacio de articulación interinstitucional, habilitando el trabajo conjunto con municipios, empresas, organizaciones sociales y actores comunitarios.
El documento toma como referencia la normativa nacional en gestión integral de residuos, las estrategias nacionales de economía circular y de reducción de pérdidas de alimentos, los avances de administraciones anteriores y los compromisos del programa de gobierno. Además, incorpora un elemento central: las inquietudes, sugerencias y prioridades planteadas por la ciudadanía en el proceso participativo “Barrio a Barrio”, desarrollado entre agosto y octubre de 2025.
El Plan es, en síntesis, un ejercicio de priorización, articulación y planificación estratégica. Busca ordenar la acción departamental en torno a metas verificables, integrar políticas existentes y concentrar esfuerzos en iniciativas que permitan avanzar hacia una Montevideo más limpia, más equitativa y más comprometida con la sostenibilidad ambiental y la participación ciudadana.
“No hay costo para los vecinos”
Herou aclaró que los contenedores intradomiciliarios y las nuevas herramientas entregadas a los hogares no implican ningún pago adicional. “No, para nada”, respondió ante una consulta frecuente en las reuniones barriales. “Esto se compra con los tributos que pagan las vecinas y los vecinos y es parte de las prioridades que define el presupuesto”, explicó. Sobre eventuales cambios tributarios vinculados a la reforma de residuos, señaló que “no hay nada arriba de la mesa”.
Con un plan que entrará en etapa de consulta pública y un primer despliegue territorial en marcha, Montevideo comienza a transitar una transformación profunda en su modelo de limpieza y gestión de residuos. “Hay que sostener el proceso, pero estamos avanzando bien”, concluyó Herou.




