Cuotas Mercosur-UE: Uruguay apuesta a un acuerdo interno que evite una puja desigual entre socios
La entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abrió una nueva etapa para los exportadores de la región, pero también instaló una de las discusiones más complejas que enfrenta el bloque: cómo distribuir entre sus socios los contingentes arancelarios concedidos por Europa para 21 productos considerados estratégicos, tema sobre el que aun no hay acuerdo.
Mientras los exportadores ya comenzaron a aprovechar algunas de las ventajas comerciales habilitadas desde el 1º de mayo, los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan negociando un mecanismo definitivo para repartir cuotas que abarcan productos clave como carne bovina, arroz, miel, lácteos y otros bienes agroindustriales.
Desde la visión oficial uruguaya existe confianza en que se alcanzará un entendimiento, aunque las autoridades reconocen que la discusión abandonó hace tiempo el terreno exclusivamente técnico y se transformó en una negociación eminentemente política, donde cada país procura preservar los intereses de sus sectores productivos.

Una negociación contrarreloj
La directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de la Cancillería, Paola Repetto, reconoció este martes 2 de junio durante el Día de la Exportación que el bloque intentó resolver el reparto de las cuotas en un plazo muy corto, pero las diferencias entre los socios impidieron alcanzar un acuerdo antes de la puesta en marcha del tratado.
“El tema de la división de las cuotas lo tuvimos que abarcar de forma muy rápida. Nos llevaba un proceso de apenas dos meses para ponernos de acuerdo en 20 productos y lamentablemente eso no fue posible antes del primero de mayo”, explicó.
La diplomática señaló que las negociaciones continúan activas y que existe voluntad de los cuatro países para alcanzar una fórmula consensuada antes de que deban comunicarse oficialmente las asignaciones correspondientes al próximo período.
“Seguimos trabajando en esto. Esperamos obviamente llegar a poder dividirlas antes del primero de octubre, que serían las cuotas para el año que viene”, sostuvo.
Repetto admitió que las conversaciones están siendo intensas, aunque consideró que esa situación es una señal positiva.
“Nos estamos peleando muchísimo. Y eso es algo positivo, porque si no se pelea es porque no hay interés. Las reuniones que estamos teniendo son bastante reñidas, por decirlo de alguna forma, pero eso es una buena señal”, afirmó.
FIFO o reparto por país
Uno de los principales puntos de discusión gira en torno al mecanismo que debe utilizarse para asignar los contingentes.
Mientras algunos sectores defendieron inicialmente el sistema conocido como FIFO (First In, First Out) —“primero llegado, primero servido”—, otros países comenzaron a cuestionar esa modalidad y a impulsar una distribución previa entre los socios del bloque.
Bajo el sistema FIFO, cualquier exportador del Mercosur puede acceder a la cuota disponible mientras existan volúmenes remanentes. Quien llega primero al mercado europeo obtiene el beneficio arancelario.
Sin embargo, para Uruguay la experiencia inicial está demostrando que una distribución negociada podría ofrecer mayores garantías y preservar mejor el valor económico de los contingentes.
“Hubo algún país que entendió que quizás lo que llamamos ahora FIFO era lo mejor. Pero ahora no están todos tan de acuerdo en que sea así. Entendemos que quizás la división de las cuotas es lo que nos garantiza más la renta”, señaló Repetto.
La discusión es especialmente sensible porque detrás de cada contingente existen intereses económicos millonarios y sectores productivos que buscan asegurar previsibilidad para sus exportaciones futuras.

El caso del arroz fortaleció la posición uruguaya
La vicecanciller Valeria Csukasi considera que los primeros resultados registrados desde la entrada en vigor del acuerdo aportan elementos concretos para la discusión.
Uno de los ejemplos más citados por el gobierno es el comportamiento de la cuota de arroz libre de aranceles otorgada por la Unión Europea al Mercosur.
Según los datos oficiales, Uruguay logró captar el 63% del volumen disponible, agotando buena parte del contingente habilitado para este año.
Para Csukasi, el resultado demuestra la competitividad del sector exportador uruguayo y la fortaleza de los vínculos comerciales construidos durante décadas con compradores europeos.
“El arroz era una cuota muy valiosa para Uruguay y queríamos confirmar si el sistema estaba funcionando. Pudimos verificar que Uruguay colocó el 63% de lo previsto para este año”, explicó.
La jerarca destacó que el desempeño no fue consecuencia de ventajas administrativas ni de circunstancias excepcionales, sino del posicionamiento logrado por la cadena arrocera uruguaya en los mercados internacionales.
“Ratifica la validez del sector exportador arrocero uruguayo, que es reconocido por su calidad y que tiene un mercado europeo construido durante muchos años”, sostuvo.
Del terreno técnico al político
Para la vicecanciller, el principal obstáculo actual no radica en la falta de propuestas técnicas sino en las diferencias de intereses entre los socios del Mercosur.
“Las avenidas técnicas ya fueron exploradas. Lo que queda por decidir es una discusión política”, afirmó.
Durante meses, equipos especializados de los cuatro países analizaron distintas metodologías para distribuir los contingentes europeos, evaluando variables como exportaciones históricas, capacidad productiva, participación de mercado y proyecciones futuras. Sin embargo, ninguna fórmula logró generar consenso.
“El problema no es encontrar una fórmula matemática. El problema es que cada país presenta números que le sirven a sus intereses”, resumió Csukasi.
Brasil busca maximizar su participación en diversos rubros agrícolas e industriales. Argentina pretende preservar espacios en sectores sensibles como carne y productos agroalimentarios. Paraguay también reclama una participación acorde a su potencial exportador. Uruguay, por su parte, procura defender posiciones estratégicas en arroz, carne bovina, lácteos, miel y otros productos de alto valor agregado.
Una fecha límite que obliga a negociar
El tiempo para alcanzar un entendimiento es limitado. De acuerdo con las disposiciones del acuerdo Mercosur-Unión Europea, el bloque debe comunicar oficialmente la distribución de los contingentes dentro de un plazo máximo de tres meses desde la entrada en vigor del tratado. Eso implica que antes de septiembre deberá existir una definición formal.
Para Csukasi, la alternativa de no llegar a un acuerdo simplemente no existe. “No tener acuerdo es imposible porque el propio tratado obliga a comunicar una distribución”, afirmó.
La próxima cumbre presidencial del Mercosur aparece como una instancia clave para intentar destrabar la negociación.
La expectativa de Uruguay es que el tema sea abordado directamente por presidentes, cancilleres y ministros, trasladando el debate a un nivel político superior que permita acercar posiciones.
“Va a ser una instancia clara donde este tema puede formar parte de la agenda”, adelantó la vicecanciller.
Carne, miel y otros sectores bajo observación
Si bien el arroz fue el primer producto en ofrecer señales concretas sobre el funcionamiento del nuevo esquema comercial, otros sectores continúan monitoreando de cerca la evolución de los contingentes.
La miel generó algunas controversias iniciales por la velocidad con que determinados volúmenes fueron utilizados por exportadores argentinos, aunque el gobierno uruguayo descartó irregularidades.
Según explicó Csukasi, en este caso las cuotas operan bajo un sistema trimestral, por lo que seguirán existiendo nuevas oportunidades de acceso durante el resto del año.
La situación más esperada sigue siendo la de la carne bovina, considerada por todos los socios del Mercosur como el contingente de mayor valor económico y político.
Sin embargo, las autoridades uruguayas entienden que todavía es prematuro realizar evaluaciones, ya que la propia Unión Europea recién comenzó a emitir las licencias necesarias para materializar operaciones comerciales dentro del nuevo esquema.
“La cuota sigue siendo la misma. Lo único que ocurrió es que Europa demoró la puesta en marcha de su sistema de licencias”, explicó la vicecanciller.

Cuotas de carne del Mercosur hacia la Unión Europea
En el marco del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, explicó a El Explorador que la UE estableció un cupo total de 99.000 toneladas para el Mercosur, que debe ser repartido entre los cuatro países miembros: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. “Lo que está en discusión y lo que se está negociando es con qué porción de esas 99.000 toneladas queda Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay”, señaló.
Scayola indicó que, si bien “hay avances”, se trata de negociaciones “muy difíciles” en las que intervienen factores de escala productiva, calidad y posicionamiento internacional. En ese sentido, destacó que Brasil compite principalmente por volumen, mientras que Argentina lo hace por calidad, y Uruguay busca posicionarse a partir de la trazabilidad, la transparencia y la confiabilidad de su sistema productivo.
“Con cada integrante del Mercosur tenemos un argumento distinto para pelear”, resumió el titular del INAC, aludiendo a las fortalezas diferenciales que Uruguay presenta en la mesa de negociación.




