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Acuerdo con la UE favorecerá al Uruguay aunque habrá “ganadores y perdedores”

Acuerdo con la UE favorecerá al Uruguay aunque habrá “ganadores y perdedores”

El viernes 6 de diciembre, tras 25 años de conversaciones, se firmó en Montevideo el acuerdo que puso fin a las negociaciones para la suscripción del convenio de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Con este logro, se concretó una de las máximas aspiraciones del Uruguay en materia de política exterior. A través de este acuerdo, se crea la zona de libre comercio más grande del mundo, de aproximadamente 800 millones de habitantes. Para Uruguay, este acuerdo significaría un aumento de su capacidad exportadora a la UE, debido a que aproximadamente el 70% de los aranceles de la Unión Europea serán eliminados en forma inmediata con su entrada en vigor, al tiempo que la totalidad de las exportaciones de Uruguay a esa región obtendrán beneficios comerciales.

En el 2023, la UE fue el tercer destino de exportación de Uruguay, representando el 17% del total colocado por el país en el exterior.

Ingresos

Por otra parte, el acuerdo otorgará al Mercosur una cuota de 99.000 toneladas para el ingreso de carne bovina al mercado europeo, así como una cuota de 60.000 toneladas para el arroz, esta última sin arancel intracuota. Pero también se acordaron importantes beneficios para tops de lana, miel, cebada y para el sector de cítricos. No obstante, comienza ahora la etapa de revisión general de los textos y traducción, una tarea que puede llevar al menos medio año. La Comisión Europea deberá luego presentarlo ante el Parlamento Europeo, donde se precisa la mayoría, y al Consejo de la UE para su ratificación. Será en esta segunda institución, la que integra a los Estados, donde habrá más dificultades. Ahí hará falta una mayoría cualificada (55% de Estados que sumen al menos el 65% de la población) y Francia hará lo imposible para lograr una minoría de bloqueo. Si se superan estos escollos del lado europeo, el tratado puede entrar en vigor de forma provisional y no en todos sus términos, algo que requeriría la ratificación de cada Estado miembro.

En el Mercosur, en cambio, son los parlamentos nacionales los que deben convalidar los tratados comerciales, pero sin poder de veto sobre el conjunto. Es decir, que los socios se someten al acuerdo a medida que lo ratifican.

¿Cuál será el impacto que tiene este acuerdo para Uruguay? El Explorador recogió la opinión de economistas del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), y del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Económicas.

Ceres

Martín Alesina, economista-investigador en el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), manifestó que si bien faltan varios pasos, el cierre del acuerdo técnico es una gran noticia para el Uruguay  y para el Mercosur.  Agregó que, precisamente, Uruguay tiene un grado de apertura comercial muy baja y que “es necesario aumentarla, si queremos realmente mejorar el crecimiento y el desarrollo del país”.

Reiteró que el cierre de este acuerdo es una noticia “muy buena, que no lo es todo pero al menos es un paso importante y esperemos que se cierre todo lo que sigue en los próximos meses, sobre todo, la parte europea”.  Alesina indicó que, en sí mismo, el acuerdo “ayuda” al país por dos vías: una que tiene que ver con la reducción de aranceles y que va a implicar mayor flujo de comercio desde el Mercosur y, particularmente, desde Uruguay, y por el otro, porque profundiza la cooperación entre ambas regiones, en áreas muy importantes, como la ciencia, la tecnología, la innovación, profundiza el trabajo conjunto y las inversiones que puedan llegar. 

Aranceles

El economista destacó que, con este acuerdo, el 70% de los aranceles de la Unión Europea serán eliminados una vez que entre en vigor, esto implica que todas las exportaciones van a tener una reducción. “Si uno mira por sector, el de la carne va a ser un sector beneficiado que baja de inmediato a 0 los aranceles de la cuota Hilton y también baja a 0 la compra de carne ovina”, observó. Otro sector muy beneficiado, incluso en mayor volumen que la carne, es el arroz. Indicó en ese sentido que se abre una cuota para todo el Mercosur de 60.000 toneladas, por lo que habrá que definir la parte que le corresponda a cada país. 

También va a haber aranceles más bajos para la venta de lana, de miel, de cebada y cítricos. Esos van a ser los sectores más beneficiados, en cuanto a la exportación de Uruguay. Pero apuntó que, también, el hecho de que se genere una mayor cooperación y un mayor flujo de inversiones y de intereses y de trabajo en conjunto seguramente traiga una mejora para la economía en general. “Puede pasar que se generen más inversiones europeas en Uruguay, en áreas relevantes como, por ejemplo, la tecnología, la innovación, la ciencia, va a haber una mayor cooperación en temas de energía, en temas digitales, todo eso es un beneficio en conjunto para nuestro país”, apuntó.

Etapa de ratificación

Mencionó, además, que la firma se logra después de 25 años de intensas negociaciones, con varias idas y venidas, porque siempre estuvo la traba de los agricultores de Francia. Alesina llamó también a ser “cautos, pero no pesimistas” porque “también en 2019 se llegó a un acuerdo en lo técnico y después terminó quedando en la nada”. Entonces, “sí festejar esta noticia, pero hay que ser cautos porque todavía no está todo cerrado”.

Con respecto a la etapa de ratificación  por parte de la Unión Europea, que incluirá la traducción a todos los idiomas oficiales de la Unión y la votación en el  Parlamento, “todo apunta a que esta vez va a salir, pero todavía no está resuelta”.

Además, indicó que “Uruguay está en una posición bastante buena en cuanto a los requisitos ambientales y de calidad que se requieren”. “Uruguay está preparado para lograr esos aumentos adicionales en la producción que en realidad no son tan significativos. El país necesita, más allá de que sea dentro o fuera del Mercosur, seguir incrementando la apertura comercial”.

Instituto de Economía de la Udelar

Por su parte, la economista Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Udelar, indicó que si bien puede catalogarse de “buena noticia” para el Uruguay, este tipo de acuerdos genera “ganadores y perdedores”. 

“Eso siempre sucede en los acuerdos comerciales. En realidad lo que se mira es el neto. Si el neto es positivo, se ve como un avance el Tratado”, afirmó. Agregó que el tema también pasa por qué sectores, en Uruguay, en el Mercosur, serán los favorecidos, y ahí es claro que serán los que produzcan alimentos, carne, arroz, soja, quesos, leche en polvo. 

En ese sentido, advirtió que, dada la fortaleza de los países de la UE, allí algunas industrias podrían verse perjudicadas. En su opinión, el acuerdo tiene dos dimensiones; por un lado, un aspecto político  y otro económico. Sin embargo, dado el tiempo que hace que se está negociando y, ante la falta de ratificación, “todavía estamos lejos de tener algo confirmado que pueda empezar a tener algún efecto”.

Ahora viene el proceso de traducción, revisión desde el punto de vista jurídico y luego la ratificación en el parlamento europeo y los parlamentos del Mercosur. 

Desde el punto de vista geopolítico, Mordecki dijo que “lo que muchos analistas afirman es que esto se aceleró después que Donald Trump ganara las elecciones en Estados Unidos, ya que amenazó con poner aranceles a los productos europeos así como a los chinos”. 

También “hay una lucha interna en Europa entre los países que miran cómo salir del estancamiento en que se encuentran la mayoría de las economías europeas”.

Cinve

Flavia Rovira, investigadora del Cinve, analizó distintos escenarios de acuerdos de Uruguay, con la Unión Europea, con el Transpacífico, o con China. El estudio concluyó que “el caso de la Unión Europea era el que daba mayor ganancia para Uruguay, y mayor ganancia aun cuando se firmara en el marco del Mercosur”. 

Rovira expresó que “la Unión Europea, debido al tamaño que tiene y al efecto que tiene en el comercio mundial, es una economía muy abierta, por lo tanto el peso que tiene en el comercio mundial es muy grande”.

El modelo utilizado para analizar el impacto en Uruguay toma en cuenta los múltiples efectos de los precios ante la caída de aranceles. “Lo que hicimos fue aplicar un modelo muy reciente que se utilizó en 2022 por Andersons, Yotov y Larch que fue desarrollado para estudiar el impacto del Nafta, el tratado entre Estados Unidos, Canadá y México”.

“Se adaptó ese modelo a Uruguay para hacer varios ejercicios de liberalización. Se combina el modelo de gravedad, que se usa habitualmente para estimar impactos de comercio, con modelos de crecimiento, o sea, incorpora cómo los precios influyen no solo en la posibilidad de consumo sino también en la posibilidad de inversión de las economías”. 

Rovira afirmó que lo relevante que el estudio arroja es que “justamente con la Unión Europea, Uruguay obtenía los mayores beneficios desde el punto de vista de las ganancias a partir de ese efecto de la disminución de los precios, que permite aumentar el consumo y acceder a una mayor cantidad de inversiones porque también la capacidad de inversión real aumenta también”.

Disminución de tarifas

Un tema adicional, agregó, con la Unión Europea “tiene que ver con el indicador de complementariedad económica que lo que dice es cuánto de lo que yo exporto con ventajas comparativas, en grandes cantidades, en otro país, importa, de cualquier destino. Y lo mismo para mis importaciones, cuánto de lo que yo importo, cada país del mundo se especializa en exportar”. “Cuando uno mide ese indicador en definitiva lo que está haciendo es ver qué tanto se pueden aprovechar esas disminuciones en los precios. Si yo bajo los precios en bienes, donde ni yo soy buena exportando ni el otro es demasiado intensivo importando, el efecto no es tan grande. Pero cuando uno mira el indicador de complementariedad económica de Uruguay con el resto del mundo”, ese indicador muestra que “con muchos de los países de la Unión Europea la complementariedad comercial es alta”, afirmó. 

Para resumir, indicó que si un TLC  “lleva a una disminución no solo de las barreras tarifarias sino también de las barreras no tarifarias, no arancelarias, también por ahí podría venir un beneficio mayor que pensar en un acuerdo con otro país donde no se da la complementariedad comercial”. 

“Por ahí, en ese caso, los que ganan son los sectores exportadores tradicionales, que es donde tenemos las ventajas comparativas, porque este indicador se basa en las ventajas comparativas, deja a todos los exportadores chiquitos de lado”.

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