Maru Vidal: “El talento está distribuido en todo el territorio nacional”
La convocatoria 2026 del Fondo de Incentivo Cultural (FIC) mantiene abierta hasta el 14 de setiembre la posibilidad de presentar proyectos artístico-culturales que busquen acceder a un mecanismo de financiamiento basado en aportes privados e incentivos fiscales. Para esta edición, se actualizaron algunos criterios de evaluación y se ajustó el funcionamiento de las propuestas que resulten seleccionadas.
A diferencia de otros fondos que otorgan recursos directamente, el FIC funciona como una herramienta para que los proyectos declarados de Fomento Artístico Cultural puedan captar aportes de empresas y personas físicas comprendidas en el régimen previsto por la normativa.
En entrevista con El Explorador la directora nacional de Cultura, Maru Vidal explicó que “es un fondo que le posibilita a los proyectos, a diferencia del resto de los fondos, no recibir directamente un apoyo económico, sino que brinda la posibilidad de captar fondos privados”. Quienes realizan aportes pueden acceder a beneficios fiscales que, según la modalidad, alcanzan hasta el 75%.
La convocatoria está dirigida a propuestas vinculadas a la creación, producción, distribución, circulación, preservación o difusión de bienes y servicios culturales. Comprende áreas como artes visuales, fotografía y diseño, audiovisual y videojuegos, artes escénicas, producción literaria y editorial, museos y espacios culturales, música y turismo cultural y patrimonial.
Un fondo que se agota cada año
El nivel de participación del sector privado es uno de los aspectos que Vidal destacó sobre el funcionamiento del instrumento. Según indicó, el dinero disponible suele agotarse antes de finalizar el período anual.
“Hay una cartera de empresas muy importante que viene participando y apoyando distintos proyectos desde hace muchos años”, señaló. El fondo distribuye aproximadamente $50 millones anuales y, según la jerarca, esa disponibilidad se agota cada año. “Eso habla de una participación efectiva de las empresas”.
Sin embargo, Vidal entiende que todavía existe un desafío importante para ampliar el alcance del mecanismo. “Tenemos mucho por hacer en cuanto a la comunicación”, afirmó, en referencia a la necesidad de que más promotores culturales conozcan cómo funciona el FIC y puedan acceder a la herramienta.
El sistema contempla dos modalidades de aporte. A través del Fondo Común, los recursos son distribuidos por el Consejo Nacional de Evaluación y Fomento de Proyectos Artístico-Culturales (CONAEF), mientras que en el Fondo Específico el aportante puede elegir directamente el proyecto que desea respaldar. Los beneficios fiscales varían de acuerdo con la modalidad y el territorio en el que se desarrolla la propuesta.
Calidad, impacto y viabilidad
La convocatoria 2026 incorpora cambios en los criterios de evaluación, con mayor énfasis en la calidad artística, el impacto cultural y la viabilidad de las propuestas.
Vidal recordó que durante la edición anterior ya se había establecido un cambio que considera relevante: para integrar el registro y salir a captar fondos, los proyectos deben alcanzar un mínimo de 75 puntos.
“Antes salían en las mismas condiciones a captar fondos el proyecto que tenía 90 puntos y el que tenía 38. Ahora quienes integran esa lista tienen que tener de 75 puntos para arriba. Esto habla también de una seriedad del fondo”, sostuvo.
El sistema cuenta con jurados externos encargados de evaluar las propuestas. Para la directora nacional de Cultura, esa evaluación funciona también como una señal hacia quienes deciden realizar aportes privados. “El CONAEF, a través de jurados externos, avala la calidad de estos proyectos y le dice a la empresa que apoya un proyecto porque tiene una calidad y una importancia para el medio cultural y artístico”.

Proyectos con un año calendario
Entre las modificaciones de esta edición se encuentra el ordenamiento de la calendarización. Los proyectos que obtengan la Declaración de Fomento Artístico Cultural estarán activos entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2027, período durante el cual podrán recibir aportes.
Vidal explicó que el cambio apunta principalmente a ordenar el funcionamiento financiero de las iniciativas: “Quienes queden en la lista van a poder ejecutar su proyecto en un año calendario”.
En el caso de los proyectos recurrentes o de producción continua, podrán solicitar una permanencia de hasta tres años, siempre que acrediten ediciones anteriores. La directora aclaró que esta posibilidad ya existía en el instrumento y que el cambio introducido ahora está vinculado principalmente a precisar las condiciones de postulación.
Revisar las herramientas
La diversidad del sector cultural es otro de los desafíos que atraviesan las políticas públicas. Vidal considera que los instrumentos de apoyo no pueden permanecer estáticos frente a los cambios en las formas de creación, producción y circulación.
“Tenemos que estar revisando estas herramientas de política cultural todo el tiempo, porque la cultura es profundamente dinámica y tenemos que aggiornarnos a las necesidades de los sectores”, afirmó.
En ese sentido, mencionó la consulta pública realizada al cumplirse 20 años de los Fondos Concursables para la Cultura, un proceso que permitió recoger evaluaciones y demandas de distintos sectores.
“Cada sector tiene sus necesidades y sus aspiraciones. Tratamos de estar todo el tiempo escuchando y en relación con ellos para acompañar desde la mejor forma”, sostuvo. La intención, dijo, es que cada modificación de las herramientas públicas permita acercarse de forma más precisa a las realidades de artistas, gestores, colectivos e instituciones culturales.
La descentralización como desafío
La convocatoria del FIC se produce en un año en el que la Dirección Nacional de Cultura anunció modificaciones en varios de sus fondos y premios. Entre los ejes planteados aparecen la descentralización, la equidad territorial y una perspectiva de derechos culturales.
Vidal puso como ejemplo el Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística, donde se estableció el objetivo de que hasta el 40% de las becas se distribuyan entre personas que vivan fuera de Montevideo. También se incorporaron cupos de acción afirmativa para personas afrodescendientes, trans y con discapacidad.
“Trabajamos en base a datos todo el tiempo y lo que notamos es que era un fondo profundamente capitalino. Había departamentos donde no se presentaba ni una creadora, ni un creador, ni un artista”, indicó.
La jerarca sostuvo que “el talento está distribuido en todo el territorio nacional” y que el desafío es mejorar la comunicación y generar mayores oportunidades para que los instrumentos lleguen a artistas y colectivos de todo el país.
Según señaló, la última convocatoria del FEFCA cerró con un nuevo récord de postulaciones y los resultados servirán para evaluar si las modificaciones introducidas deben mantenerse o ajustarse en futuras ediciones.

Avances en la gestión
A un año y medio de haber asumido la Dirección Nacional de Cultura, Vidal realiza un balance que combina avances y limitaciones. “Siempre nos posicionamos desde un lugar crítico, porque es un sector que maneja presupuestos muy acotados”, afirmó.
Entre los cambios concretados destacó la asignación de recursos al Fondo Nacional de Museos, creado por ley en 2012 pero que, según señaló, hasta ahora no contaba con presupuesto propio. Para este año se le destinaron $10 millones y, a partir del próximo, la cifra ascenderá a $20 millones.
También mencionó la asignación de recursos propios a los institutos nacionales, la incorporación de recursos para la ley del teatro y la inclusión del Fondo Regional para la Cultura en la normativa.
“Son pasos muy importantes. Seguro tenemos muchos más que dar”, afirmó Vidal, quien señaló que la Dirección Nacional de Cultura trabaja con cinco fondos que, en conjunto, movilizan aproximadamente US$ 2 millones anuales.
Los próximos pasos
Dentro de las próximas líneas de trabajo se encuentra el fortalecimiento de los distintos fondos públicos. El Fondo para el Desarrollo de Infraestructuras Culturales en el Interior incorporó una línea específica para bibliotecas y separó las propuestas de infraestructura pública de las comunitarias y de la sociedad civil.
“Nos presentamos a una realidad donde no todas las infraestructuras culturales son iguales”, explicó Vidal al referirse a la necesidad de diferenciar las demandas de un teatro o una biblioteca municipal de las de un espacio cultural comunitario.
El Fondo Nacional de Museos, por su parte, tendrá su primera convocatoria con recursos destinados a acondicionamiento edilicio liviano, mediación de públicos y museografía. El Fondo Regional para la Cultura incorporará criterios vinculados a la diversidad cultural, la participación de jóvenes y el desarrollo de proyectos en pequeñas localidades y ámbitos rurales.
En el caso de los Fondos Concursables para la Cultura, la consulta pública realizada durante los últimos meses servirá como base para una nueva convocatoria que incorporará cambios a partir de las demandas planteadas por los propios sectores.
La revisión de estos instrumentos, la ampliación del acceso en el territorio y la búsqueda de nuevas formas de financiamiento aparecen, así como parte de una misma línea de trabajo. Para Vidal, la política cultural requiere mecanismos capaces de adaptarse a un sector en permanente transformación, sin perder de vista quiénes pueden acceder a ellos y qué oportunidades generan en cada parte del país.
Fotos: Presidencia de la República




