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Ana Laura Fernández: “Las Mipymes son el corazón del entramado productivo uruguayo”

Ana Laura Fernández: “Las Mipymes son el corazón del entramado productivo uruguayo”

Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) representan casi la totalidad del entramado empresarial del país y generan más de seis de cada diez empleos privados formales. Sin embargo, enfrentan dificultades para acceder al crédito, bajos niveles de productividad, cargas tributarias y burocráticas y una baja tasa de supervivencia. 

Ana Laura Fernández, asesora económica de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSUy), analiza los principales desafíos del sector en el marco del Día Nacional de las Mipymes. Este ecosistema emprendedor representa el 99,58% del total de las empresas de Uruguay y generan el 67,72% del empleo formal privado en la industria, el comercio y los servicios. Su presencia atraviesa prácticamente toda la economía, pero ese peso convive con dificultades estructurales para crecer, consolidarse y competir.

Fernández, es economista con más de 18 años de experiencia, lideró los Departamentos de Estudios Económicos de la Cámara y ha trabajado en el análisis de políticas económicas y en el diseño de propuestas e instrumentos de apoyo empresarial. “Las Mipymes son el corazón del entramado productivo uruguayo, no sólo en lo que refiere a unidades productivas, sino también como generadoras de fuentes de trabajo”, señala.

Según los últimos datos de Demografía de Empresas del INE y del Monitor Mipymes de ANDE, correspondientes a 2026, Uruguay cuenta con 207.182 empresas formales registradas ante BPS y DGI, de las cuales casi su totalidad son Mipymes y generan el más de la mitad del empleo privado formal, es decir, casi 660.000 puestos de trabajo. En Comercio y Servicios se concentra el 85,7% de las Mipymes del país, que generan el 84,3% del empleo de este grupo.

Crecer y sobrevivir

El peso de las Mipymes no significa que tengan un camino sencillo para consolidarse. Una de cada dos se cierra antes de cumplir tres años, mientras que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ese proceso de aprendizaje del mercado se extiende entre seis y siete años.

“Ese protagonismo convive con diferentes fragilidades y desafíos estructurales”, plantea. Entre ellos menciona las bajas tasas de supervivencia, las dificultades para acceder al crédito, los bajos niveles de productividad y el peso del Estado en materia tributaria, arancelaria y burocrática.

Los datos sobre creación y cierre muestran, además, un sector muy dinámico. Durante el primer trimestre de 2026 nacieron 10.659 empresas, todas Mipymes, mientras que cerraron 8.282, de las cuales 8.281 también pertenecían a ese grupo. La mayor parte del movimiento se concentra en las microempresas: hubo 10.545 nacimientos y 8.086 cierres.

El acceso al financiamiento

El crédito aparece como otra de las principales barreras. Según Fernández, el 20% de las empresas está excluida o se autoexcluye del sistema financiero. La dificultad es mayor entre empresas jóvenes, del interior y aquellas lideradas por empresarios con menor nivel educativo. “Muchas comienzan utilizando capital propio o préstamos de familiares y amigos y, cuando acceden al crédito bancario, suelen destinarlo a capital de trabajo”.

“Y el gran factor explicativo de esta realidad tiene que ver con barreras de acceso: burocracia, exigencias de garantías, falta de información contable y, en muchos casos, la propia informalidad, que impide directamente acceder a una línea de crédito porque se requieren certificados vigentes de BPS y DGI”, detalla la economista.

Desde la Cámara, con apoyo de ANDE, se pusieron en marcha los Círculos de Fortalecimiento Financiero, cinco grupos de hasta 12 empresas guiados por especialistas, donde se trabaja sobre gestión financiera, acceso al crédito e inclusión financiera. También se elaboró un Manual de Soluciones Financieras para Mipymes y se avanzó en servicios compartidos de asesoramiento financiero.

Fernández destaca además la aparición de las fintech como nuevos actores que pueden ofrecer alternativas a las que no siempre llega la banca tradicional. “Existen aún importantes debilidades que hacen que el mercado financiero en nuestro país esté muy poco desarrollado”, afirma.

Competir con las plataformas internacionales

La expansión del comercio electrónico constituye otro de los grandes desafíos para las Mipymes comerciales. Entre 2023 y 2025, la cantidad de envíos bajo el régimen de franquicias se multiplicó por 3,6 y su valor en dólares se triplicó.

Solo en 2025 se registraron casi dos millones de envíos por unos US$200 millones. En abril de 2026 se alcanzó el máximo histórico, con más de 250.000 operaciones por casi US$24 millones en un solo mes. Durante 2025, el régimen representó el 8,3% de las importaciones de bienes de consumo. En vestimenta llegó al 11% y en juguetes se acercó al 18%.

En la víspera del Día del Niño, el domingo 16 de agosto, ejemplifica: “Dos de cada 10 juguetes consumidos en Uruguay entraron por esta vía”, señala Fernández, quien advierte que el volumen de rubros como vestimenta y calzado ya resulta comparable al de las importaciones de las principales cadenas locales.

A partir del 1° de mayo de 2026 entró en vigor un nuevo decreto reglamentario. Según los datos de la Cámara, las operaciones cayeron 42% en mayo y 56% en junio frente a los mismos meses de 2025. Para Fernández, todavía es temprano para determinar cuánto de esa caída es estructural y cuánto responde a la incertidumbre de la implementación.

La Cámara, no plantea restringir las compras en el exterior, sino establecer condiciones de competencia similares. “Desde la Cámara y en defensa del sector comercio y servicios, así como las de Mipymes en particular, no planteamos restringir el acceso del consumidor a comprar en el exterior, sino por el contrario contar con reglas parejas para todos y evitar así una competencia desigual”, aclaró.

Pero el desafío va más allá de las franquicias. El comercio electrónico modificó los hábitos de consumo y obliga a los negocios locales a adaptarse. “El consumidor también cambió: hoy es un consumidor más exigente, hiperconectado, con menor tolerancia a la fricción, acostumbrado a comparar precios y experiencias a escala global”, argumentó.

En ese escenario, las Mipymes deben repensar su propuesta. “Ya no alcanza con vender, hay que ofrecer una experiencia de compra ágil, personalizada y a la altura de los estándares que hoy marca la competencia internacional”.

Para Fernández, la transformación digital también representa una oportunidad para incorporar tecnología, desarrollar canales digitales, capacitar equipos y avanzar hacia la omnicanalidad.

Tecnología e inteligencia artificial

La inteligencia artificial y la automatización pueden tener “un rol central” en la mejora de la productividad, aunque la adopción de tecnologías 4.0 todavía es baja en Uruguay y es más marcada cuanto menor es el tamaño de la empresa.

El obstáculo, sostiene Fernández, no siempre es el acceso a la tecnología. “Muchas veces, y en particular para las Mipymes, el principal obstáculo de esta transformación no suele ser externo sino más bien interno a la empresa: la cultura de gestión, la resistencia al cambio del modelo de negocio, la preparación y capacitación tanto del equipo de trabajo como de los propios empresarios”, explica.

“No quedan dudas de que la capacitación continua deja de ser una inversión discrecional para convertirse en una condición de competitividad, tanto para el trabajador como para la empresa”, sostiene.

El papel de la Cámara

La CCSUy nuclea a más de 15.000 empresas socias, de las cuales una gran parte se encuentran agrupadas en más de 120 gremiales sectoriales y regionales, con presencia en los más diversos rubros de la economía y en todo el territorio nacional. 

En ese marco, la Cámara cuenta con distintas herramientas para acompañar a las Mipymes. El Departamento de Fortalecimiento Empresarial trabaja en el crecimiento de las empresas y se complementa con las áreas de asesoramiento económico y jurídico.

La institución también tiene presencia territorial a través de Centros y Asociaciones Comerciales, Industriales y Agrarias. “Estamos cerca de las empresas, y no sólo para acercarle toda la información de relevancia para sus negocios, sino también para conocer de primera mano sus desafíos, necesidades y obstáculos más importantes que enfrentan en el día a día”, dijo Fernández.

La Escuela de Comercio ofrece programas, tecnicaturas y cursos en gestión, comercio exterior, digitalización y cultura financiera. El Centro de Empresas Familiares acompaña procesos de profesionalización y relevo generacional.

La Cámara también trabaja en comercio internacional mediante certificados de origen, misiones comerciales y apoyo a empresas que buscan internacionalizarse, además de capacitaciones para aprovechar el acuerdo Mercosur-Unión Europea. A esto se suma el Departamento de Impacto, desde donde se apoya a las empresas en la transición hacia modelos de gestión responsables y sostenibles.

Por último, para Fernández, mejorar las condiciones de las Mipymes requiere cambios dentro de las empresas, pero también en el entorno donde desarrollan su actividad. Uno de los puntos que considera necesario revisar es el sistema impositivo, que debería ser “más gradual y flexible” y adaptarse mejor a las características de las empresas pequeñas.

También entiende necesario reforzar los programas de apoyo existentes y facilitar el acceso a las herramientas disponibles a través de organismos como ANDE, ANII, Uruguay XXI, INEFOP y Dinapyme.

En el Día Nacional de las Mipymes, Fernández resume el papel que cumplen estas empresas en la economía uruguaya. “Su trabajo diario sostiene al país: seis de cada diez empleos privados formales, y buena parte de la vida económica de cada barrio y cada ciudad del interior, dependen de ustedes”, dirigiéndose directamente al sector.

El desafío es que ese peso económico se traduzca en empresas con mayor capacidad de sobrevivir y crecer. “Sabemos que el camino es exigente, pero también sabemos que quienes persisten, se profesionalizan y se animan a incorporar tecnología y buenas prácticas de gestión tienen mejores chances de consolidarse”, cerró.

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EDICIÓN DEL 13/8/2026

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