Negociación en TCP: la empresa acerca posiciones, pero el sindicato reclama más
La negociación por el nuevo convenio colectivo de la Terminal Cuenca del Plata (TCP) volvió a ingresar este miércoles en una zona de tensión, luego de que la empresa presentara una nueva propuesta con mejoras adicionales en tres de los puntos que permanecen en discusión y comunicara que, después de esos cambios, su planteo quedó formulado “en términos definitivos”.
La respuesta sindical, sin embargo, estuvo lejos de considerar cerrado el diferendo. El Sindicato TCP-NELSURY resolvió mantenerse en asamblea permanente, al entender que las modificaciones introducidas por la empresa continúan siendo insuficientes para atender los principales reclamos de los trabajadores.
El escenario vuelve a colocar bajo atención a una de las principales terminales del Puerto de Montevideo, aunque por el momento no existe una afectación directa sobre las operaciones. TCP informó que continúa trabajando con normalidad y mantiene la atención de buques y camiones.
La diferencia entre las partes se encuentra ahora en la valoración de los avances alcanzados. Mientras la empresa entiende que realizó un nuevo esfuerzo y que su propuesta incorpora las mejoras necesarias para cerrar la negociación, el sindicato considera que todavía quedan aspectos sustanciales sin resolver.
Una nueva propuesta de la empresa
TCP comunicó este miércoles a sus usuarios que, luego de las conversaciones desarrolladas durante los últimos días, decidió realizar “un nuevo esfuerzo” y presentar mejoras adicionales en tres de los aspectos que permanecen sobre la mesa.
La empresa recordó que el viernes había presentado una propuesta cuyos avances habían sido valorados por la asamblea de trabajadores, aunque el sindicato había planteado la necesidad de introducir nuevos cambios.
Según la terminal, esos reclamos ya habían sido analizados en diferentes instancias de negociación. No obstante, la empresa volvió a modificar su planteo.
“Luego de incorporar nuevas mejoras, la propuesta quedó formulada en términos definitivos”, señaló TCP, que justificó la decisión en un análisis integral de los planteos recibidos.
La empresa manifestó además su disposición a explicar y aclarar los diferentes aspectos de la propuesta con el objetivo de facilitar su comprensión y avanzar hacia la eventual concreción de un acuerdo.
Pero la declaración de “propuesta definitiva” no significó, al menos inicialmente, el cierre de la negociación.
El sindicato resolvió permanecer en asamblea permanente, una decisión que genera incertidumbre respecto de los próximos pasos aunque no implica por sí misma una paralización inmediata de las actividades.
Ante consultas realizadas por usuarios y operadores, TCP aclaró que hasta el momento no recibió una comunicación concreta sobre una detención de tareas.
Por esa razón, la terminal mantiene su operativa y continúa atendiendo tanto a los buques como a los camiones que ingresan al recinto portuario.
El reclamo por los jornales
Uno de los principales puntos de diferencia continúa siendo la cantidad de jornales mínimos asegurados para los trabajadores.
El presidente del sindicato de TCP, Álvaro Reinaldo, reconoció que la empresa mejoró el planteo presentado la semana anterior, pero consideró que el avance todavía resulta “bastante insuficiente”.
El planteo inicial de la empresa contemplaba llevar a un máximo de 21 jornales el nivel de actividad asegurado para trabajadores que actualmente tienen un piso de 17. La nueva propuesta eleva esa cifra a 22 jornales.
Para el sindicato, sin embargo, el objetivo debería ubicarse en 24 jornales, de manera de ofrecer una mayor estabilidad a trabajadores que, en algunos casos, acumulan 15 o 20 años de antigüedad en la terminal pero continúan teniendo un número limitado de jornales garantizados.
Además, los trabajadores cuestionan la fórmula mediante la cual se establece la nueva garantía. Según explicó Reinaldo, el planteo de la empresa queda condicionado a determinados porcentajes de jornales no realizados, por lo que, a juicio del sindicato, la cifra anunciada no constituye una garantía efectiva en los términos que pretenden incorporar al convenio.
La discusión sobre los jornales es particularmente sensible porque se vincula directamente con la previsibilidad de los ingresos de los trabajadores y con la organización de los turnos en una actividad cuya demanda puede variar de acuerdo con el movimiento de buques y cargas.
150 nuevos trabajadores
Otro de los capítulos de la negociación está relacionado con la incorporación de 150 nuevos trabajadores.
La iniciativa es compartida por el sindicato, que entiende que el crecimiento de la plantilla puede contribuir a mejorar la organización de la operativa y atender las necesidades futuras de la terminal.
Sin embargo, los trabajadores plantean una preocupación: una ampliación importante de la plantilla podría terminar afectando las garantías laborales que actualmente se discuten si no se establece simultáneamente un mecanismo que permita asegurar un volumen suficiente de jornales.
De esta forma, la incorporación de personal aparece vinculada a la discusión más amplia sobre cómo distribuir el trabajo disponible y cómo garantizar condiciones de estabilidad para quienes ya forman parte de la terminal.
Jornada laboral y otros puntos pendientes
La reducción de la jornada laboral también permanece entre los asuntos en los que las posiciones continúan alejadas.
El sindicato plantea pasar de una jornada de ocho horas a una de seis, pero este punto no ha logrado un acercamiento suficiente durante la actual negociación.
De acuerdo con lo señalado por Reinaldo, el tema podría volver a ser abordado en el marco de los Consejos de Salarios del próximo año, por lo que no necesariamente constituiría uno de los elementos que impidan un acuerdo inmediato sobre el nuevo convenio.
La negociación tiene además una característica que aumenta su importancia: el convenio que se busca alcanzar tendrá una duración de cinco años.
El acuerdo anterior tuvo una vigencia de cuatro años y medio. El nuevo instrumento establecerá las condiciones laborales que regirán durante un período extenso, incluyendo beneficios, organización del trabajo y diferentes mecanismos específicos de la relación entre la empresa y sus trabajadores.
Esa duración explica la cautela de ambas partes para considerar definitivamente cerrados los diferentes capítulos.
“Nada está acordado hasta que está todo acordado”
Durante las instancias anteriores de negociación, la Dirección Nacional de Trabajo había señalado que los puntos pendientes eran pocos, aunque evitó considerar que existieran acuerdos parciales definitivos.
La premisa utilizada en el proceso ha sido que “nada está acordado hasta que está todo acordado”.
La situación actual vuelve a mostrar la distancia entre las partes. TCP considera que las nuevas modificaciones permiten presentar una propuesta definitiva; el sindicato entiende que todavía existen diferencias relevantes y decidió mantener abierto el mecanismo de asamblea permanente.
La decisión gremial no significa, por ahora, que las operaciones estén detenidas.
Este punto es especialmente importante para la cadena logística. TCP es la terminal especializada de contenedores del Puerto de Montevideo y cualquier interrupción significativa de sus actividades puede repercutir sobre exportadores, importadores, líneas marítimas, transportistas terrestres, operadores logísticos y depósitos.
Después de las dificultades registradas durante los meses anteriores, el retorno a las tareas durante el fin de semana había permitido recuperar la normalidad operativa y generar expectativas respecto de un entendimiento.
El lunes se retomaron las conversaciones y el martes, debido al feriado nacional, no hubo negociación. Este miércoles las partes volvieron a sentarse a analizar el convenio y la empresa presentó las nuevas modificaciones.
El puerto sigue atento
La evolución del conflicto es seguida de cerca por el gobierno y por los diferentes actores vinculados al comercio exterior. Las medidas adoptadas durante los meses anteriores habían generado preocupación debido al impacto que pueden tener sobre una infraestructura estratégica para el funcionamiento de la economía uruguaya.
El Puerto de Montevideo concentra buena parte del movimiento de contenedores del país y también funciona como plataforma para cargas regionales, por lo que cualquier interrupción prolongada de la actividad de la terminal puede extender sus efectos más allá de las instalaciones portuarias. Por ahora, ese escenario no se está produciendo.
Terminal mantiene atención a buques y camiones
TCP aseguró que la terminal continúa operativa, mantiene la atención a buques y camiones y que no recibió una comunicación concreta que implique una detención de las actividades.
El próximo movimiento dependerá de la evaluación que realicen los trabajadores sobre la última propuesta y de la capacidad de las partes para encontrar una fórmula que permita cerrar los capítulos todavía pendientes.
La empresa entiende que llegó al límite de lo que está dispuesta a modificar y presentó su planteo como definitivo. El sindicato, en cambio, mantiene abierta la discusión y sostiene que los cambios introducidos no alcanzan para resolver sus principales preocupaciones.
Así, la negociación por el convenio colectivo de TCP vuelve a quedar en un punto decisivo: hay avances respecto de la propuesta anterior, pero todavía no hay acuerdo.
Mientras las partes buscan destrabar los últimos puntos, la operativa portuaria continúa desarrollándose con normalidad. La atención de los actores de la cadena logística estará puesta ahora en la asamblea de los trabajadores y en las próximas horas de negociación, en un conflicto que todavía puede encontrar una salida acordada o volver a traducirse en medidas que impacten sobre una de las piezas centrales del comercio exterior uruguayo.




