Círculo de Montevideo: diálogo de expresidentes sobre los desafíos globales de la democracia
La Fundación Círculo de Montevideo celebró una nueva edición de su reunión plenaria. Desde su creación en 1996, este espacio, fundado por el expresidente Julio María Sanguinetti, ha sido una plataforma para el diálogo político y social en torno al desarrollo, la democracia y los desafíos globales que enfrenta América Latina.
La fundación nació en un contexto de transición y esperanza. Eran años en que la región buscaba consolidar sus democracias y superar las heridas de las dictaduras, mirando hacia un futuro de integración. A lo largo de casi tres décadas, el Círculo de Montevideo se ha convertido en un punto de encuentro de exmandatarios, intelectuales y empresarios de distintas corrientes, con la convicción de que el pensamiento plural es condición indispensable para la convivencia democrática.
En esta última edición, el debate de la primera mesa de diálogo fue denominado “40 años de democracia: lo logrado y a cuidar”, y contó con la participación de tres exmandatarios: el español Felipe González, el chileno Eduardo Frei y el uruguayo Julio María Sanguinetti.
Yamandú Orsi: “No estamos en una época de cambio, sino en un cambio de época”
El presidente Yamandú Orsi participó en la apertura del encuentro donde reivindicó el valor del diálogo y la democracia como ejes fundamentales para enfrentar los desafíos del presente. Destacó que el Círculo de Montevideo fue concebido como un ámbito donde “decidieron juntarse a pensar juntos” y en el que la democracia fue siempre “el centro de la discusión, desde una visión democrática y humanista”.
Orsi subrayó la vigencia de aquellos debates ante los nuevos desafíos globales. “Nadie esperaba una nueva tormenta y tan extraña como la que estamos viviendo, en la que la incertidumbre global es lo que hoy campea”, expresó. En esa línea, mencionó fenómenos contemporáneos como la inteligencia artificial, la desinformación y el resurgimiento de tendencias proteccionistas: “Hoy hasta la globalización está siendo analizada e incluso visualizada con ojos no solo desconfiados, sino bastante preocupantes”.
El presidente retomó las palabras del economista y exministro de Relaciones Exteriores Enrique Iglesias para describir el momento actual: “No estamos en una época de cambio, sino en un cambio de época”. Según Orsi, este escenario demanda redoblar la apuesta por el pensamiento crítico y los valores que han sostenido a las democracias modernas: “Siempre teniendo muy claro detrás una visión liberal de la sociedad, en la que las libertades tienen un valor fundamental y ese sentido humanista del que todos hemos mamado”.
Sanguinetti: “Vivimos un tiempo de incertidumbre”
El expresidente Julio María Sanguinetti hizo un repaso de los últimos 40 años de democracia en América Latina, sumado a una reflexión sobre los desafíos que enfrenta el mundo contemporáneo.
El exmandatario recordó los procesos de transición democrática en la región y la inspiración que significó la experiencia española: “La transición española fue, sin duda, una fuente de inspiración con sus acuerdos”. Evocó además la recuperación institucional en Chile y Brasil, y su propio rol durante los años ochenta, cuando América Latina comenzaba a dejar atrás las dictaduras.
Sanguinetti trazó una línea que conecta la salida de los regímenes autoritarios con los cambios globales posteriores. “Nuestra vida política ha sido, en estos 40 años, el final de la Guerra Fría… y luego nos enfrentamos al fenómeno de la globalización, que venía ocurriendo más allá de nosotros”. En ese tránsito, añadió, se pasó “de una etapa de Guerra Fría a otra de globalización comercial y política, donde la democracia y la economía de mercado eran las únicas alternativas visibles”.
Advirtió que ese orden se encuentra en revisión. “Yo lo llamaría tiempo de incertidumbre… porque hoy tenemos en cuestión los elementos básicos, fundacionales”, dijo. Mencionó como ejemplos las invasiones militares que desafían la soberanía, el incumplimiento de tratados internacionales, el retorno del proteccionismo y el avance de los populismos.
El expresidente cerró su intervención con una invitación al pensamiento y al debate como herramientas para defender la libertad y la democracia: “La democracia se basa en la reflexión racional de los ciudadanos, sin la cual no hay democracia posible, porque ese es el actor principal que decide el rumbo”.
Felipe González: “Geopolítica del caos”
El expresidente del Gobierno español, Felipe González, reflexionó sobre la fragilidad de las democracias modernas y los desafíos en un mundo que, según dijo, “vive una geopolítica del caos”. También, advirtió sobre el agotamiento del modelo de gobernanza representativa y la creciente polarización que atraviesa a las sociedades contemporáneas.
“La idea inicial en este primer encuentro sería reflexionar sobre los apuros, la crisis de los valores democráticos”, comenzó, aludiendo a un fenómeno que, aseguró, afecta no solo a América Latina y Europa, sino a todo el sistema político global.
González describió el presente como un tiempo dominado por la incertidumbre y la pérdida de referencias. “Vivimos una crisis de gobernanza de la democracia representativa”, señaló. El exmandatario enfatizó que el mayor valor de la democracia no es la perfección en el gobierno, sino la posibilidad de cambio. “El gran valor de la democracia no es que garantice el buen gobierno, sino que nos permita quitarnos de encima al gobierno que no nos gusta”, expresó.
Vuelta al siglo XIX
González consideró que “estamos volviendo más bien al siglo XIX. La arbitrariedad en los comportamientos son arbitrariedades imperiales”, sostuvo. En ese contexto, subrayó que “Rusia tiene mucha más vocación imperial que China” y que el mundo vive “una confrontación entre el multilateralismo y un unilateralismo que hoy domina la escena mundial”.
También dedicó parte de su discurso a la situación en América Latina y a la vigencia de los valores democráticos en la región. Destacó el papel de Uruguay como ejemplo: “Un pequeño gran país, un modelo de convivencia democrática, de defensa de las libertades y de convivencia en paz”. Sin embargo, advirtió que ningún país puede mantenerse aislado frente a las amenazas globales: “Las amenazas de seguridad no son nacionales, son transnacionales. La criminalidad no tiene fronteras por definición”.
Finalmente, el expresidente invitó al Círculo de Montevideo a seguir pensando colectivamente en las salidas a este “nuevo horizonte” de transformaciones globales.
Eduardo Frei: “La globalización llegó para quedarse”
Para finalizar, el expresidente de Chile Eduardo Frei hizo un llamado a la integración regional. Frei recordó que la transición chilena fue posible gracias a los acuerdos entre fuerzas políticas diversas, y reconoció que “han pasado 50 años, van a pasar 100 o 200, y nunca nos vamos a poner de acuerdo en las causas de lo que sucedió en Chile a partir del año 73”, pero insistió en que lo esencial es “mirar el futuro, cómo construimos hacia adelante”.
El exmandatario defendió la continuidad institucional y las políticas de apertura que marcaron los gobiernos chilenos de la Concertación. “En el año 94 ingresamos a APEC, en el 97 a la Unión Europea, y ahí se fue construyendo una inserción de Chile en la globalidad”, señaló, destacando que hoy el 75% del PIB chileno proviene del comercio exterior. En ese marco, reivindicó la estabilidad política como base del progreso: “Para eso se necesita continuidad en los gobiernos y lo que yo creo que es lo fundamental de la elección chilena”.
Desarrollo de mano de los privados
Frei también puso énfasis en el papel del sector privado en el desarrollo nacional. Recordó que durante su gobierno se impulsó la participación privada en infraestructura, energía y servicios públicos. “Los gobiernos en América Latina no tienen los recursos para todo, entonces tienen que concentrarse en lo fundamental: educación, salud, vivienda y seguridad”, expresó. Destacó que la “sociedad público-privada” permitió construir aeropuertos, autopistas y plantas desalinizadoras, un modelo que “cuesta entender, pero ha sido positivo”.
Aseguró que “la globalización no va a desaparecer nunca, eso llegó para quedarse”, y agregó que “vivimos en un mundo en que nadie puede definir lo que va a venir”, señalando que los cambios son inevitables pero que el aislamiento no es una opción.
Finalmente, Frei hizo un llamado a fortalecer la cooperación regional. Lamentó la falta de coordinación en América Latina y la escasa integración en áreas clave como la energía o la tecnología. “Tenemos que ponernos de acuerdo entre nosotros. No tenemos ningún programa de colaboración energética, ningún programa de interconexiones viales… ¿En qué sector del país tenemos una integración latinoamericana? En ninguno”, advirtió.




