Yamandú Orsi ante la ONU: “Nadie es más que nadie”
El presidente Yamandú Orsi expuso este jueves ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco del debate general de alto nivel que reúne esta semana en Nueva York a los jefes de Estado y de Gobierno de los 193 países miembros.
En su intervención, el mandatario definió a la paz como el eje de la tradición diplomática uruguaya y afirmó que “no concebimos la paz simplemente como la ausencia de guerra”, sino como “una construcción permanente”.
No jerarquizar el sufrimiento
Orsi sostuvo que “no puede haber paz para uno y otra paz para otros” y advirtió que “no hay sufrimientos que importen más porque ocurren más cerca, ni vidas que valgan menos porque nacieron en otro territorio”. Agregó que “cuando las personas sufren, la humanidad entera tiene una responsabilidad”.
El presidente mencionó expresamente el desplazamiento de poblaciones, la pobreza, la guerra y “el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”. “No creemos que posicionarse de un lado o de otro, de una guerra, de una confrontación o de una disputa, contribuya necesariamente a resolverla”, en tanto remarcó que Uruguay prefiere “buscar caminos de entendimiento, abrir espacios de diálogo y contribuir a que los conflictos encuentren una salida pacífica” antes que tomar partido en los conflictos internacionales.
A su vez, apeló a una expresión popular para definir la política exterior del país: “nadie es más que nadie”.
“Ningún país es dueño de la verdad absoluta, ninguna nación tiene el monopolio de las soluciones, ninguna sociedad puede pretender que su experiencia histórica sea universal, y ningún pueblo debería ser condenado a elegir entre modelos impuestos desde fuera”.
Orsi explicó que esa humildad “no significa debilidad”, sino “reconocer nuestras propias limitaciones y al mismo tiempo confiar en la capacidad de los demás”. En ese marco, cuestionó que “ningún país es dueño de la verdad absoluta” ni tiene “el monopolio de las soluciones”.
Crítica a la desigualdad
El mandatario contrapuso las discusiones sobre tecnología e inteligencia artificial con las urgencias cotidianas de millones de personas: “¿Cómo alimentar a sus hijos? ¿Cómo acceder a una vivienda? Pidió además “instituciones multilaterales más eficaces, más representativas, más cerca de las personas y capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo” y advirtió que “no podemos seguir siendo rehenes de la voluntad de unos pocos países que se pueden contar con los dedos de una mano. Y no se puede ceder a razones de conveniencias económicas de turno”.
“El objetivo está claro, es lograr estabilidades duraderas que permitan que todo el esfuerzo de los ciudadanos y sus respectivos gobiernos se canalicen hacia la generación de prosperidad lejos, por cierto, de la destrucción y el sufrimiento que provocan las guerras. Tenemos un compromiso. Hagamos honor al mismo”.
También reafirmó la disposición de Uruguay a sostener su participación en misiones de paz de la ONU, un compromiso histórico del país, y cerró su intervención con un pedido al plenario: “démosle otra oportunidad a la paz. Porque la relación entre Estados, como la relación entre las buenas personas, trae felicidad si evitamos andar a los golpes o a los codazos”, dijo, al advertir que atacar desde la tribuna “poco aporta” a los objetivos de la organización.




