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Aldana Sabatel y su regreso al atletismo: “Nunca es tarde para empezar”

Aldana Sabatel y su regreso al atletismo: “Nunca es tarde para empezar”

En mayo de 2026, en la Maratón de Montevideo, Aldana Sabatel cruzó la meta de los 42 kilómetros con un tiempo de 2 horas, 56 minutos y 59 segundos, siendo la primera uruguaya en lograrlo y quedando segunda en la clasificación general femenina. 

Una atleta fernandina, referente en el atletismo uruguayo y una de las pocas corredoras del país con marcas internacionales en la distancia retomó su carrera a los 30 años tras décadas de inactividad y hoy se encuentra en el inicio de un camino para alcanzar nuevas marcas. 

En entrevista con El Explorador, Sabatel explicó que para este esplendor de su carrera está en la búsqueda activa de patrocinadores que quieran acompañarla en este nuevo ciclo deportivo, para poder conformar su equipo de trabajo y cubrir los costos de entrenamiento y competencias internacionales.

Lo que parece un regreso, es en realidad el resultado de una década de trabajo interno, de sanación y de reconstrucción personal. «Creo que soy una persona que apuesta mucho al deporte, pero más allá del deporte en sí, a disfrutar el proceso». Y añadió: «Confío firmemente que uno se puede desafiar en el deporte y también lo puede disfrutar. Que más allá de las cosas duras que uno haya pasado, se puede salir de ahí, y se puede soñar».

Sabatel empezó a correr con 12 años, entre altos y bajos, hoy ya son 18 años de formación. «Soy muy ambiciosa y dedicada en todo lo que hago, y sobre todas las cosas muy profesional en este deporte», dijo. Y destacó que eso es precisamente lo que impulsa a triunfar, ponerse metas y forjar la disciplina. «Hoy me es mucho más fácil entrenar que no entrenar. Salir a correr que quedarme en mi casa. No es que lo haga automático, sino que está tan arraigado el hábito en mí y tanto que amo este deporte, que es algo que es parte de mi vida”.

A los 16, ya había bajado el récord nacional de 3.000 metros y se había coronado campeona sudamericana juvenil de cross country en Concordia, Argentina. 

Sin embargo, su carrera se vio frenada por abuso psicológico y sexual por parte de su entrenador. “Los masajes que debían ser parte de la recuperación muscular se convirtieron en una forma de abuso”. El sobreentrenamiento, los comentarios sobre su cuerpo, la presión constante por rendir y la falta de límites marcaron su adolescencia. «Me llevó a odiar el deporte, a rechazar cualquier tipo de esfuerzo y a no poder sostener lo que me propongo en la vida».

A los 18 años, su cuerpo empezó a quebrarse, las lesiones se sucedieron y el rendimiento cayó en picada. Sabatel dejó el deporte, pero no porque hubiera perdido el amor por correr, sino porque el deporte se había convertido en un lugar inseguro.

Sin atletismo, sin la identidad que le había dado durante años, se encontró con una persona que habría perdido el rumbo, detalla. “No podía estudiar, abandonaba las carreras que empezaba y no conseguía trabajo estable”. 

Durante años, buscó ayuda sin encontrar un sistema que la acompañara. Hizo terapia, viajó a la India, se formó como profesora de yoga, probó distintas herramientas para aliviar el dolor y sobre todo la confusión. En ese proceso, se dio cuenta de que no se trataba de sumar más actividades ni de obligarse a estar bien, sino de sacar el peso que la estaba hundiendo. 

En 2022, Sabatel hizo público en sus redes sociales un relato en el que denunciaba los abusos que había sufrido. «Durante muchos años lo callé por ser menor y no darme cuenta de lo que se trataba», escribió. Refiere que un año después, en 2023, hizo la denuncia penal. El proceso judicial fue difícil, revictimizante y, al final, frustrante, el delito había prescrito, y la justicia no pudo hacer nada. «Hacer la denuncia iba a ser como sacarme un peso de encima», dijo. Y fue así.

Sabatel se rodeó de un nuevo entrenador, de un grupo de confianza y del apoyo incondicional de su familia y amigos. El proceso no fue sencillo, pero mantuvo la constancia. Y en mayo de 2026, en la Maratón de Montevideo, llegó el resultado que muchos no esperaban. Su regreso no fue solo físico, fue mental y emocional. A los 30 años, Sabatel dice sentirse en la edad ideal para correr maratones, y se proyecta compitiendo en el exterior.

Hoy, Aldana Sabatel busca quien la acompañe en este nuevo ciclo, alianzas de trabajo con empresas y marcas que compartan sus valores. «No vivimos de las medallas y los trofeos», dice con franqueza. En Uruguay, las carreras pagan poco y muchas no pagan nada. Para seguir compitiendo al más alto nivel, se necesita todo un equipo de trabajo que se compone de nutricionista, psicólogo, masajista, preparador físico.

Sabatel siente que recién comienza. Se ve compitiendo por el mundo, cumpliendo ese sueño de niña de conocer el mundo corriendo carreras. “Hay cuidar el proceso, disfrutarlo, no sobrepasar los límites y, sobre todo, no destruir la salud mental en el camino”.

La historia de Aldana Sabatel es la de alguien que encontró en la sanación la fuerza para no solo regresar, sino para hacerlo en sus propios términos, con las herramientas que construyó y con la disciplina que siempre la caracterizó. Y eso, después de todo lo que atravesó, no es solo un récord, es una conquista.

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EDICIÓN DEL 16/7/2026

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