Auder advierte que el cambio tributario puede enlentecer la transición energética
La decisión del Poder Ejecutivo de modificar el tratamiento tributario de los vehículos eléctricos abrió una discusión que va más allá del mercado automotor: pone en debate cómo Uruguay acompaña su transición energética y cuál es el momento adecuado para revisar los incentivos que durante los últimos años impulsaron la electrificación del transporte.
El decreto que comenzará a regir en enero de 2027 establece cambios en el Impuesto Específico Interno (IMESI) que actualmente beneficia a los vehículos eléctricos. Para el Gobierno, la medida implica revisar una exoneración que fue creada para estimular una tecnología que ya logró una importante penetración en las ventas de vehículos nuevos. Para Auder (Asociación Uruguaya de Energías Renovables), el cambio llega antes de que la movilidad eléctrica alcance una verdadera masificación en las calles.
En entrevista con El Explorador, el presidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables, Diego Oroño, sostuvo que el análisis oficial toma como referencia principalmente la venta de vehículos nuevos, pero deja fuera un indicador clave: la cantidad de eléctricos que efectivamente circulan dentro del parque automotor nacional.
“Son los números de que el parque automotor eléctrico ronda en el entorno de los 30.000 vehículos circundantes en un parque que tiene un millón y medio. Eso es un dato de la realidad”, explicó Oroño.
A su vez, reconoció que el crecimiento del mercado ha sido significativo, pero planteó que todavía existe una diferencia entre el avance comercial reciente y la consolidación definitiva de la tecnología.
“De pasar a computar menos del 5%, a computar luego del 10-15%, y cerramos el año 2025 con un 25% de ventas de nuevos eléctricos, y en lo que va del 2026 estamos en el entorno de un 40”, señaló.
Para AUDER, el debate no debe centrarse únicamente en cuántos vehículos eléctricos se venden actualmente, sino en cuál es su participación dentro del total de vehículos que circulan en Uruguay. Afirmó que “uno no puede mirar solo la foto instantánea de la venta, sino tiene que mirar la participación global en el mismo”.
Política energética
Uno de los cuestionamientos planteados por Oroño está vinculado a la señal que genera modificar una política que, según entiende, formaba parte de una estrategia energética de largo plazo.
El presidente de Auder sostuvo que la promoción de la movilidad eléctrica no responde solamente a una cuestión comercial, sino a objetivos ambientales vinculados a la reducción de emisiones y a la transformación de la matriz energética.
“Lo que hay atrás es un compromiso de descarbonizar la matriz, es un compromiso de reducir la cantidad de emisiones, y es un compromiso de seguir haciendo frente al desafío del cambio climático”, expresó.
En ese sentido, consideró que la modificación del Asociación Uruguaya de Energías Renovables (IMESI) representa un cambio relevante dentro de una política que había tenido continuidad durante diferentes administraciones.
Para Oroño, Uruguay construyó durante años una política energética basada en acuerdos amplios y previsibilidad para quienes toman decisiones de inversión.
Según el presidente de Auder, el Estado cuenta con otras herramientas para buscar recursos sin necesariamente modificar un incentivo asociado a la transición energética: “Entendemos que seguramente el Estado en su conjunto tiene una cantidad impresionante de optimizaciones y de cosas a analizar que no necesariamente tenía que atentar sobre algo que tiene tanto consenso como la política energética”.
La visión del Gobierno es diferente. El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, sostuvo en Radio Carve que el beneficio tributario fue una herramienta temporal de promoción y que, una vez que el mercado alcanzó cierto nivel de desarrollo, corresponde revisarlo.
El jerarca sostuvo que “en el momento en que esa política es exitosa, se desenvuelve, y ya tenemos más de la mitad de los autos que mes a mes se venden para uso personal y familiar que son eléctricos, bueno, la política tiene que necesariamente ser transitoria”.

Qué vehículos alcanzará el nuevo esquema del IMESI
El impacto del cambio tributario no se concentrará únicamente en vehículos de alta gama, sino también en modelos que comenzaron a acercar la tecnología eléctrica a un público más amplio.
El nuevo esquema establece franjas según el valor aduana del vehículo. La primera categoría alcanza a unidades cuyo valor de importación supera los 19.000 dólares y establece una tasa de IMESI del 5%, mientras que una segunda franja tendrá una carga del 9% para aquellos vehículos que superen los 27.000 dólares.
Oroño explicó que existe una diferencia importante entre el valor utilizado por la normativa y el precio final que observa el consumidor. A ese valor luego deben incorporarse impuestos, costos de comercialización y márgenes empresariales.
Según Auder, la primera franja será la que genere mayor impacto porque involucra vehículos que están dentro de los segmentos más demandados.
“Uno de los vehículos más vendidos al día de hoy —si no es el más vendido—anda en el entorno de los 27.000 dólares, y nuestras estimaciones dan que esa franja, son vehículos que quedarían comprendidos en la aplicación de este decreto”, explicó.
En cambio, los vehículos alcanzados por la tasa más elevada corresponden a segmentos de mayor valor. “Si la franja más alta, son vehículos que andan en el entorno de los 40.000 dólares para venta público, obviamente que esos ya son vehículos un poco más exclusivos”, indicó y considero que “la afectación en lo que es el cambio global no es tanta”.
El riesgo de una menor velocidad de transformación
Para AUDER, la principal consecuencia del cambio no será necesariamente una caída inmediata del mercado, sino una desaceleración en el ritmo de crecimiento.
Oroño explicó que las empresas trabajan con planificación anticipada y que los cambios regulatorios tienen impacto sobre decisiones comerciales, importaciones y estrategias futuras.
Sin embargo, descartó que la medida provoque automáticamente una salida de inversiones: “Yo no creo, honestamente, que esta medida haga que alguna decisión de inversión de repente desaparezca”.
El punto de preocupación, según explicó, es que un incremento en el precio final puede modificar decisiones de compra, especialmente entre consumidores que están evaluando por primera vez ingresar al mundo eléctrico.
“Ese diferencial puede ser la diferencia entre tomar la decisión para irse a otro vehículo”, sostuvo, al referirse al impacto que podrían tener aumentos de entre 1.000 y 1.500 dólares en algunos modelos.
Para Oroño, la tendencia global hacia la electrificación continuará, pero Uruguay podría avanzar a un ritmo menor. Según el análisis de Auder “va a bajar la velocidad de transformación que estamos teniendo”.
Desde el Gobierno, Arim negó que el cambio implique una señal negativa para las inversiones y sostuvo que Uruguay mantiene un régimen favorable para la movilidad eléctrica ya que no se trata de “un nuevo impuesto” debido a lo que en algún momento se incorporó fue una exoneración de impuestos.
Mesa de trabajo y reglas claras hacia adelante
Frente al nuevo escenario, Auder planteó al Ministerio de Industria la creación de una mesa de trabajo para analizar la evolución futura de la movilidad eléctrica.
Oroño aclaró que el planteo no apunta a eliminar el decreto aprobado, sino a generar condiciones de previsibilidad: “Nosotros no vamos a tener pretensiones de que este decreto se cambie. Creo que ir con ese planteo es inocente de nuestra parte”, señaló.
El objetivo, explicó, es evitar que los incentivos vuelvan a modificarse sin una discusión previa sobre el desarrollo del mercado.
Entre las propuestas realizadas, Auder planteó que futuras revisiones estén vinculadas al nivel de penetración real de los vehículos eléctricos. “Una propuesta que hicimos nosotros es generemos una ventana de una próxima revisión cuando en la calle circulen un 10, un 15% de eléctricos. Nos parece que es una cosa sensata”, explicó.
Según Oroño, la ministra de Industria recibió favorablemente la idea de avanzar en ese espacio de diálogo.
Aumento en las ventas
Oroño consideró que el anuncio del cambio tributario puede generar un aumento de ventas antes de la entrada en vigencia del nuevo esquema, ya que algunos consumidores podrían adelantar su decisión de compra.
“No tengo duda de que vamos a ver un repunte por encima de lo que hubiera sido en condiciones normales”, afirmó. De todas formas, insistió en que la movilidad eléctrica es una tendencia que continuará: “Estoy convencido, porque aparte así lo arrojan un poco los datos de lo que pasa en el mundo, que el propio avance en la tecnología le termina ganando a estas decisiones, y la movilidad eléctrica llegó a para quedarse”.
Para Auder, además del debate tributario, Uruguay debe avanzar en infraestructura para acompañar el crecimiento de la tecnología. Oroño señaló como desafíos la ampliación de la red de carga, la regulación para edificios con estacionamientos y la eliminación de trabas para nuevas inversiones privadas.
En ese sentido, planteó que parte de los recursos obtenidos por el cambio tributario podrían contribuir al desarrollo de infraestructura. “Pensar en que los mecanismos de recaudación puedan ser reinvertidos y enfocados en infraestructura es una cosa que compartimos, que nos parece muy bien”, afirmó.
A demás, sostuvo que el Estado debe impulsar el proceso, pero también generar condiciones para que participe la inversión privada. “El Estado tiene que ser habilitante de que la inversión privada también exista”, afirmó, y señaló como una de las trabas actuales los tiempos de los trámites ante UTE y el acceso a nueva potencia.
Para finalizar, el presidente de AUDER destacó la propuesta de crear en UTE una ventanilla única para agilizar los procesos vinculados a nuevos cargadores, medidas que fueron bien vistas por la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona.






