Antonio Ladra: “Nos creímos que éramos la Suiza de América”
El narcotráfico uruguayo no comenzó con Sebastián Marset ni terminará con su caída. Esa es una de las principales ideas que atraviesan El Tridente, el nuevo libro del periodista Antonio Ladra, publicado por Editorial Fin de Siglo. La investigación recorre tres décadas de evolución del crimen organizado y toma como referencia a Marset, Luis Alberto “Betito” Suárez y Luis Fernández Albín, tres figuras que ocuparon lugares diferentes dentro de una estructura mucho más amplia.
Ladra no comenzó a investigar este fenómeno específicamente para escribir el libro. “Esto es una investigación continua desde hace muchos años que vengo haciendo”, explicó en entrevista con El Explorador. De hecho, recordó que mencionó por primera vez a Marset en un libro publicado en 2014, cuando “nadie lo conocía” y todavía era muy joven.
A partir de entonces, fue acumulando información proveniente de distintas fuentes y contrastándola con documentación oficial. El resultado es una investigación que busca reconstruir no solamente las trayectorias de tres protagonistas, sino también las condiciones que permitieron el crecimiento y la transformación del narcotráfico en Uruguay.
De las rutas del contrabando
Para comprender el escenario actual, Ladra retrocede hasta la década de 1990, cuando comenzaron a consolidarse organizaciones locales vinculadas a actividades ilegales.
“Eran contrabandistas, empezaron a utilizar la ruta del contrabando para el tráfico de marihuana en primera instancia, después de cocaína”, explicó. Así, las mismas rutas utilizadas durante años para el contrabando terminaron siendo aprovechadas por el narcotráfico.
Con el tiempo también cambiaron las organizaciones internacionales. Según Ladra, dejaron de funcionar exclusivamente bajo estructuras verticales, con un jefe y una cadena de mando definida. “Ya no son cárteles estructurados de la manera que las conocemos, con un jefe directo y una estructura vertical”, señaló.
En su lugar, adoptaron formas más horizontales, capaces de contratar personas y servicios en distintos territorios según las necesidades de cada operación.
Tres nombres para explicar el sistema
En esa evolución aparecen los tres protagonistas de El Tridente. Ladra aclara que no ocupan necesariamente el mismo lugar dentro del entramado. Para comprender sus funciones, propone una imagen diferente: “No hay que pensar en una línea recta, sino en una pirámide”.
En esa representación, Marset aparece en la cúspide vinculado a los negocios; Suárez representa el componente territorial y una forma más tradicional del poder narco; mientras que Fernández Albín aparece asociado a la logística.
La elección de estos tres nombres, por tanto, funciona como una puerta de entrada a un fenómeno más amplio. La tesis central del libro es que las organizaciones criminales tienen capacidad de adaptación y que la caída de determinados referentes no implica necesariamente el final de sus estructuras.
El dinero detrás del delito
Uno de los aspectos que Ladra considera necesario mirar con mayor atención es el lavado de activos. El narcotráfico no termina cuando la droga se vende: las ganancias necesitan ingresar de alguna manera al circuito económico formal.
“Detrás del narcotráfico en algún lugar se transa ese dinero que se consigue para transformarlo en propiedades o en dinero que ingresa al mercado formal”, sostuvo.
Para el periodista, ese aspecto suele quedar relegado frente a la dimensión más visible del fenómeno, como los homicidios, las balaceras y las disputas territoriales.
“Nos estamos quedando en lo episódico”, afirmó. Su planteo es que el país necesita observar también dónde termina el dinero y qué mecanismos permiten incorporarlo a la economía formal.
Un Estado con herramientas, pero limitado
Ladra también pone el foco en las capacidades del Estado. Uruguay cuenta con herramientas legales para combatir el lavado de activos, pero el problema aparece al momento de aplicar esos mecanismos.
A su entender, existen dificultades de recursos, funcionarios y capacidad de control que terminan debilitando las respuestas institucionales. El problema, además, no puede atribuirse a un único gobierno o institución, sino que responde a una acumulación de decisiones y omisiones a lo largo del tiempo.
Esa situación se combina con las características geográficas del país, que hacen compleja la vigilancia de las fronteras terrestres, el espacio aéreo y el territorio marítimo.
En ese contexto, la reputación histórica de Uruguay también adquiere otra dimensión. “No somos la Suiza de América”, afirmó Ladra, aunque señaló que el problema está en que “nosotros nos creímos que éramos la Suiza de América”.
Para el periodista, la estabilidad y confiabilidad que Uruguay proyecta en la región pueden convertirse también en condiciones aprovechables por organizaciones criminales.
La mirada sobre el periodismo
La investigación incluye una autocrítica al propio oficio. Ladra considera que el periodismo uruguayo todavía tiene dificultades para abordar el narcotráfico como un fenómeno estructural y no solamente como una sucesión de episodios.
Las investigaciones de largo aliento requieren tiempo y recursos. “Una investigación periodística en serio cuesta dinero, tiempo, no se puede hacer de un día para el otro”, sostuvo.
A esa dificultad se suman las redacciones más pequeñas, los salarios “magros”, la presión de la información inmediata y el peso de las redes sociales. Para Ladra, todo eso reduce el espacio disponible para investigaciones que necesitan meses o años de trabajo.
Su crítica también alcanza la cobertura de los propios protagonistas del crimen organizado. El desafío, entiende, consiste en entrevistarlos y obtener información sin perder de vista el contexto criminal ni permitir que el personaje termine controlando el relato.
Mirar el problema de frente
Después de años dedicados a seguir el narcotráfico, Ladra espera que El Tridente genere una discusión que trascienda al libro: “Me gustaría que este problema las autoridades, pero la sociedad en su conjunto, lo mire de frente”.
Su objetivo es que los lectores comprendan que Uruguay no es una excepción y que el crimen organizado no puede analizarse únicamente a partir de los nombres que aparecen circunstancialmente en las noticias.
“Quisiera que provoque en la sociedad una discusión sobre dónde estamos parados”, señaló.
El Tridente será presentado el jueves 27 de agosto, a las 19 horas, en la Fundación Mario Benedetti. La investigación llega así al público después de años de trabajo y con una propuesta que busca correr el foco de los protagonistas para observar el entramado que permanece cuando esos nombres cambian.






