Grupo Infaustos: veinte años haciendo del humor una forma de pensar la realidad
Las risas comenzaron apenas se apagaron las luces y se mantuvieron durante gran parte de la función. Besando a un tonto, la obra escrita por Martín Arellano y dirigida por Virginia Ramos, logra hacer reír mientras interpela sobre el paso del tiempo, las apariencias y las cuentas pendientes que todos en algún momento cargamos.
La propuesta del Grupo Infaustos, colectivo de teatro independiente que este año celebra dos décadas de trayectoria, tendrá su última función el próximo domingo 5 de julio a las 19 horas en el Teatro La Candela. Será la despedida de una cuarta temporada que estuvo marcada por salas colmadas, un público diverso y una respuesta que confirmó la vigencia de su apuesta artística: una comedia que entretiene, emociona e invita a reflexionar.
Veinte años de permanencia en el teatro independiente
El Grupo Infaustos nació en 2005, integrado por egresados de la Compañía Italia Fausta. Desde entonces, ha construido una identidad propia dentro de la escena teatral uruguaya, desarrollando un repertorio original basado principalmente en los textos del dramaturgo y actor Martín Arellano.
Hellen Curbelo, integrante del elenco estable, recordó en diálogo con El Explorador sus primeros pasos en el teatro y el origen de un colectivo que hoy constituye una de las experiencias más longevas del circuito independiente.
La actriz destacó el privilegio de haberse formado junto a figuras fundamentales de la cultura nacional. “Fuimos la última camada que trabajó con referentes como Elena Zuasti, Ernesto Laíño y Omar Varela. Para nosotros es un orgullo y un enorme motivo de agradecimiento”.
La comedia como herramienta de reflexión
Sostener un colectivo artístico durante veinte años no ha sido una tarea sencilla. Sin una sala propia y en un contexto cada vez más competitivo, Infaustos ha logrado mantenerse gracias al trabajo colectivo y a una filosofía artística muy definida.
“Siempre hemos sido un grupo sin sala, y mantenerse es difícil. Pero tratamos de estrenar constantemente y de seguir comunicando desde nuestro lugar”, señaló Curbelo.
Ese lugar, según la actriz, es el de una “comedia con contenido”. Un teatro que utiliza el humor para abordar temas sociales, conflictos humanos y situaciones cotidianas con las que el público pueda identificarse.
“Tratamos de que el público se ría, pero también reflexione, se emocione y se vaya pensando en algo”, afirmó.
La actriz explicó que muchas de las historias y personajes que aparecen en las obras nacen de experiencias reales, anécdotas compartidas y observaciones de la vida cotidiana.
“Los personajes suelen estar basados en personas reales, en amigos, conocidos o situaciones que vivimos nosotros mismos. Eso hace que la gente se identifique mucho”, agregó.

Una reunión de excompañeros, secretos y cuentas pendientes
La premisa de Besando a un tonto parece sencilla: un grupo de compañeros de liceo se reencuentra treinta años después de su última reunión. Sin embargo, rápidamente la obra demuestra que detrás de las apariencias permanecen viejas heridas, frustraciones, secretos y versiones idealizadas del pasado.
En escena, los personajes intentan sostener la imagen de éxito y felicidad que construyeron durante años, hasta la llegada de Sandro, aquel compañero relegado y maltratado durante la adolescencia, quien parece conocer demasiado bien la vida de todos.
El resultado es una comedia ágil, dinámica y profundamente reconocible. El público ríe porque encuentra en esos personajes algo familiar: un amigo, un vecino, un excompañero o incluso una parte de sí mismo.
La dirección de Virginia Ramos aporta además un ritmo escénico que mantiene la atención hasta el desenlace, donde un giro inesperado resignifica gran parte de lo visto anteriormente y deja abierta una reflexión que trasciende el humor.
Un nuevo proyecto para celebrar los veinte años
Mientras se prepara la despedida de Besando a un tonto, el grupo ya trabaja en su próximo estreno, previsto para septiembre en el Teatro La Candela.
La nueva obra, Abandonados y Terapia Grupal, retomará personajes de diferentes textos de Martín Arellano que comparten una problemática común: el sentimiento de abandono.
“Queríamos cerrar una especie de trilogía vinculada a las terapias. Van a aparecer personajes de distintas obras nuestras, pero cualquier persona podrá disfrutarla sin necesidad de haber visto las anteriores”, adelantó Curbelo.
Última oportunidad
Después de cuatro temporadas y una excelente respuesta del público, Besando a un tonto tendrá su última función el domingo 5 de julio a las 19 horas en el Teatro La Candela.
La invitación de Hellen Curbelo: “¡Los convocamos a todos! Se van a divertir y también se van a emocionar. Van a recordar muchas cosas y las van a disfrutar”.






