Ministerio del Interior revisa protocolos de salud mental tras la tragedia en Pocitos
La muerte de una joven policía de 28 años y su bebe de apenas dos meses, que cayeron desde el balcón de un edificio en Pocitos el pasado viernes por la noche, sacudió a la sociedad uruguaya y encendió las alarmas en torno a la salud mental dentro de la institución policial; tema que venia siendo cuestionado hace un tiempo.
En respuesta, el Ministerio del Interior convocó de forma urgente a una reunión de alto nivel para analizar nuevas medidas de prevención y atención a funcionarios en situación de vulnerabilidad.
El encuentro estuvo encabezado por el ministro del Interior, Dr. Carlos Negro, y la subsecretaria, Cra. Gabriela Valverde. También participaron el director nacional de Sanidad Policial, Dr. Julio Rappa; la directora de Políticas de Género, Lic. July Zabalera; la directora de Cavid, Mag. Tatiana Salerno; además del director general de Secretaría, Dr. Gerardo Siri; el director de la Policía Nacional, Comisario General (R) José Manuel Azambuya; y los subdirectores Alfredo Calvijo y Robert Taroco.
«Sistema centralizado de información»
Durante la instancia, las autoridades repasaron los protocolos que cada unidad aplica en casos de funcionarios con afectaciones en su salud mental o física, y evaluaron posibles cambios para mejorar la asistencia.
“Estamos trabajando en un sistema centralizado de información con un abordaje integral, supervisado por Cavid y la Dirección Nacional de Políticas de Género”, explicó Valverde en conferencia de prensa. A su vez, subrayó que la coordinación con otros organismos del Estado como el INAU, Vivienda y los centros CAIF, será clave para ampliar las redes de apoyo, no solo para los funcionarios, sino también para sus familias.
Valverde hizo hincapié en derribar prejuicios dentro de la institución: “Reconocer un problema de salud mental o atravesar una situación de angustia no implica debilidad”, sostuvo. También aclaró que no en todos los casos la consulta psiquiátrica deriva en el retiro del arma de reglamento, un punto sensible en el vínculo entre la Policía y la salud mental.
Manejar con cautela las cifras
Por su parte, el director de Sanidad Policial, Julio Rappa, precisó que la funcionaria fallecida había recibido atención hasta el mes de agosto por parte de los equipos de psiquiatría, género y obstetricia. “Existen medidas ya en práctica, otras que comenzarán a implementarse y algunas en estudio”, indicó, al tiempo que llamó a manejar con cautela las cifras sobre suicidio en la Policía: “Son fenómenos complejos, con múltiples factores en juego”. No obstante, confirmó que existe una tendencia a la baja respecto a años anteriores.
La tragedia en Pocitos puso en primer plano el impacto humano de estas situaciones. Las dos hijas mayores de la funcionaria, de 3 y 12 años, lograron escapar y pedir ayuda a los vecinos, mientras que la bebe de 2 meses murió junto a su madre en el acto. Según confirmaron las autoridades, las niñas recibirán contención y acompañamiento a través de Sanidad Policial, Cavid, la Dirección Nacional de Políticas de Género y la Dirección Nacional de Asistencia y Seguridad Social Policial.
En lo que va del año, cinco funcionarios policiales se quitaron la vida, lo que representa el 1% de los 484 suicidios registrados en Uruguay. Una cifra que, aunque pequeña en términos porcentuales, refleja el peso de una problemática que atraviesa a la fuerza y deja al descubierto la necesidad de reforzar los sistemas de apoyo.
El Ministerio del Interior busca ahora avanzar hacia un enfoque integral que permita a los policías acceder a asistencia psicológica y psiquiátrica sin temor a ser estigmatizados. “Se trata de acompañar, contener y prevenir”, comunicó Valverde.




