MAPI: Un espacio de educación, inclusión, investigación e innovación
El Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), fue distinguido con el Premio ICOM Uruguay 2025 a la Actividad Museística Nacional, el máximo reconocimiento que otorga el Comité Uruguayo del Consejo Internacional de Museos. La distinción, reconoce la trayectoria y el aporte realizado por el museo al desarrollo del sector museístico uruguayo. A su vez, distingue el trabajo sostenido y la forma de entender el museo como una institución abierta a la comunidad, capaz de trascender la conservación patrimonial para convertirse en un actor social, educativo y cultural.
En diálogo con El Explorador, el director Facundo de Almeida repasó el significado del premio, la impronta educativa y social del MAPI, y adelantó que el museo se apresta a lanzar dos nuevas aplicaciones tecnológicas, todavía sin anunciar públicamente, pensadas para ampliar la accesibilidad y mejorar la experiencia de quienes visitan la institución.
Un museo de gestión mixta con más de dos décadas de historia
El MAPI es un organismo dependiente del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, fundado en 2004 mediante un acuerdo entre el entonces intendente Mariano Arana y el coleccionista Matteo Goretti, quien cedió al gobierno departamental parte de su colección. La institución fue formalizada por el Decreto 31.383 de la Junta Departamental de Montevideo, norma que afectó el inmueble sede a su uso exclusivo y habilitó la creación de una fundación de apoyo, convirtiendo al MAPI en la primera institución cultural de gestión mixta del país, un modelo que luego inspiró a otras organizaciones.
A lo largo de dos décadas, el acervo del museo se quintuplicó hasta superar los 7.000 bienes culturales, incorporados mediante cesiones y donaciones de particulares e instituciones como la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, la Biblioteca Nacional, entre otras.
La propuesta permanente reúne piezas arqueológicas y etnográficas de distintas culturas originarias de América, y se completa con investigaciones, exposiciones temporales y publicaciones. Desde 2014, el MAPI ha llevado exposiciones a distintos países y ha recibido muestras de México, Perú, Chile, China, Canadá, Argentina, Rusia, Ecuador, Etiopía e Italia, entre otros.
Facundo de Almeida: una gestión que redefinió el rol del museo
Facundo de Almeida es licenciado en Relaciones Internacionales y máster en Gestión Cultural, de nacionalidad argentina, llegó a la dirección del MAPI en 2011, por lo que este año cumple 15 años al frente de la institución.
Además de dirigir el museo, coordina el Diploma en Gestión Cultural de la Universidad de la República, es asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores, integra la American Alliance of Museums y ejerce como secretario de la Asociación de Amigos del Instituto Nacional de Artes Escénicas.
Durante su gestión recibió, entre otras distinciones, el premio “Legión de Honor” de la Cámara Uruguaya del Libro por la participación del museo en las ferias del libro y las actividades de promoción de la lectura.
Cuando asumió la dirección, el edificio de 25 de Mayo 279 —construido a fines del siglo XIX y hoy Monumento Histórico Nacional— tenía solo una sala principal y una pequeña sala en el primer piso habilitadas; el resto permanecía en obra. Recuperar ese inmueble de más de 5.000 metros cuadrados, y ponerlo al servicio de la comunidad, se transformó en uno de los ejes centrales de su gestión, junto con una visión de la cultura como una política transversal a otras áreas de la agenda pública.
Premio ICOM Uruguay 2025
ICOM Uruguay es el Comité Nacional del Consejo Internacional de Museos, una asociación de profesionales que establece estándares éticos y profesionales para la actividad museística y funciona como foro de referencia sobre patrimonio cultural a nivel internacional. En ese marco, la filial uruguaya otorgó al MAPI el Premio ICOM Uruguay 2025 a la Actividad Museística Nacional, la máxima distinción del sector en el país.
Para De Almeida, este reconocimiento tiene un valor distinto al de otros premios recibidos por el museo a lo largo de los años, entre ellos un galardón del ICOM internacional, la Estatuilla Morosoli de la Fundación Lolita Rubial y menciones de la Red Ibermuseos. “Ellos lo plantean como un premio a la trayectoria, o sea, no es un premio a un proyecto puntual”, explicó el director, quien remarcó que ese carácter distingue a este premio de otros reconocimientos puntuales que recibió la institución.
En esa línea, sostuvo que el galardón trasciende a quienes hoy integran el equipo: “de alguna manera, este premio no solamente es para los que hoy estamos trabajando en el MAPI, sino también para los que han trabajado en distintos momentos” de los más de veinte años que tiene el museo.
El director destacó además que se trata de un reconocimiento emitido por la propia comunidad museística.
Consultado sobre cómo lo recibió el personal del museo, señaló que llega en un momento particular, luego de un año de cambios en la Intendencia de Montevideo por lo que, tanto para los funcionarios como el director, “recibir un reconocimiento así es un mimo”.

Escuela Taller de Restauración
Uno de los programas que De Almeida asocia directamente al espíritu del premio es la Escuela Taller de Restauración, la cual lleva 15 años de funcionamiento y se desarrolla en convenio con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides). El modelo, inspirado en la experiencia española de recuperación de patrimonio, capacita en obra a personas sin calificación laboral específica, muchas de ellas provenientes de situación de calle o con largos períodos de desempleo.
Según relató el director, por el programa Uruguay Trabaja —hoy llamado Programa Accesos—, pasaron cerca de 500 personas, lo que permitió recuperar más de 4.000 de los 5.000 metros cuadrados del edificio y, a la vez, generar un impacto social que describe como central.
“Para nosotros pasan a formar parte del equipo del MAPI”, afirmó, y agregó que este premio “es el resultado del trabajo de toda esa gente, incluyendo y muy especialmente de los más de 500 beneficiarios de Uruguay Trabaja y de Accesos que pasaron por acá”.
A su vez, el museo también desarrolló, junto al Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) y la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali), un programa de diseño de objetos a partir de los desechos generados por la propia institución.
Educación, accesibilidad e inclusión
El programa educativo del MAPI recibe un promedio de 25.000 niños y liceales por año, con materiales didácticos elaborados por especialistas en arqueología, arte y pedagogía, alineados con los contenidos aprobados por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). De Almeida definió a la accesibilidad como un concepto que excede la eliminación de barreras físicas y que involucra a todos los visitantes, no solo a quienes tienen alguna limitación puntual: “Todos necesitamos que se nos brinde accesibilidad a un museo. Todos”.
Entre las herramientas desarrolladas, mencionó una aplicación para celulares con audioguías y una videoguía en lenguaje uruguayo de señas, elaborada junto a una institución especializada, además del desarrollo de la presencia del museo en el metaverso para exhibir gran parte de la colección que no está en sala y la digitalización de su biblioteca especializada. El equipo educativo también se capacitó para trabajar con grupos con diagnósticos de TDAH y TEA, y el museo ajustó sus meriendas para contemplar necesidades como la celiaquía o la intolerancia a la lactosa, entre otras.
Entre las iniciativas de acercamiento a nuevos públicos, el director mencionó el programa “MAPI va a la playa”, con talleres de verano vinculados a la arqueología, y otras propuestas itinerantes como “MAPI va a la calle”, “MAPI va a la feria del libro”, “MAPI va a la cárcel” y “MAPI va al campo”. “El museo no son las cuatro paredes”, resumió De Almeida, para quien esa dispersión territorial busca compensar el hecho de que sólo una fracción de la población visita regularmente los museos del país.
Cooperación institucional e internacionalización
El director también subrayó el trabajo articulado con otras dependencias del Estado como un rasgo distintivo de la gestión del MAPI, que mantiene convenios con organismos como el Mides, Inisa, Dinali, la UTU y Antel. Sobre esa red de cooperación, sostuvo: “nosotros nunca hacemos nada solos, siempre trabajamos en red”.
A esto se suma un fuerte trabajo de internacionalización, con exposiciones propias en el exterior y muestras extranjeras recibidas en Montevideo, capítulo que profesionaliza al equipo, amplía la oferta cultural de la ciudad y proyecta a Uruguay en el mundo.
Aplicaciones tecnológicas en camino
Consultado sobre las metas a corto plazo del museo, De Almeida evitó anticipar detalles, pero confirmó que el MAPI se encuentra desarrollando dos nuevas aplicaciones tecnológicas que todavía no fueron anunciadas públicamente. Según adelantó, una de ellas está orientada a mejorar el modo en que se puede recorrer la exposición permanente, en la misma línea de ampliar la accesibilidad en un sentido amplio, mientras que la segunda apunta a mejorar el modo de visita al museo mediante una herramienta tecnológica que, pese a apoyarse en la tecnología, busca generar interacción humana.
El objetivo declarado detrás de ambos desarrollos es reducir la distancia entre la experiencia de quien visita el museo por su cuenta y la de quien lo recorre acompañado por un guía, algo que hasta ahora la institución había logrado resolver para los grupos educativos, pero no de forma sistemática para el público general. “El gran desafío es hacer que la visita al museo de una persona que viene sola sea lo más parecido posible a la visita cuando lo hace con un guía”, explicó el director, quien prometió que ambas herramientas serán presentadas a la brevedad.






