“La Caja no se cierra”: Pablo Schiavi plantea una reestructura profunda para recuperar la sostenibilidad y confianza
La Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios (Cjppu) atraviesa uno de los procesos electorales más relevantes de su historia reciente. El próximo 10 de diciembre, un total de 28 listas competirán para renovar las autoridades del organismo en un clima marcado por el reciente rescate financiero, las tensiones internas y la necesidad de definir un rumbo claro para los próximos años.
En las próximas elecciones se elegirá la integración del Directorio, el cual está formado por cinco miembros titulares y sus respectivos suplentes, donde cuatro representantes deben ser profesionales activos y el quinto corresponde a los afiliados jubilados. Cada uno de ellos es votado exclusivamente por su categoría. Al mismo tiempo, se renovará la Comisión Asesora y de Contralor, la que reúne a delegados de todas las profesiones universitarias, con la particularidad de que los miembros jubilados no pueden superar el 25% del total.
La campaña electoral por la Cjppu se encuentra en un momento decisivo ya que la institución enfrenta un proceso de reconstrucción que exige claridad, compromiso y decisiones técnicas. En ese contexto, el abogado Pablo Schiavi -candidato de la Lista 35 por el Orden Profesional- y el médico Nicolás Buonomo -tesorero de Ameu (Asociación de Médicos Estéticos del Uruguay),- conversaron con El Explorador sobre su visión, sus propuestas y su diagnóstico sin concesiones del estado actual de la Caja.
Por su parte, Schiavi integró el directorio como suplente, atravesó la crisis desde adentro y vivió jornadas en las que no estaba claro si habría caja al día siguiente. Esa experiencia lo marcó y por eso considera que hoy su principal aporte es haber conocido la institución desde dentro, en el peor momento de su historia, cuando la advertencia del colapso ya no era teórica, sino inminente.
De la “peor turbulencia” a un frágil equilibrio
La aprobación parlamentaria de la Ley 20.410 -modificación de la ley orgánica de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios- sumada al esfuerzo de los profesionales activos y pasivos, más el respaldo económico del Estado, permitió que la Caja evitara el cierre técnico en su momento, pero para el candidato eso no significa que esté fuera de peligro. “La Caja salió del CTI, pero está en un intermedio. El desafío ahora es bajarla a sala. Darle más viabilidad y años de vida a la Caja”, señala.
Por eso alerta sobre discursos temerarios en campaña, especialmente aquellos que proponen cerrar la institución: “Cerrar la caja es una señal irresponsable. Si yo a un afiliado que aporta como segunda jubilación le digo que la caja cierra, ese afiliado dura dos minutos. Al otro día deja de aportar”. Según Schiavi, plantear el cierre de la Caja es tan absurdo como proponer cerrar una institución esencial del sistema democrático: “Es como que yo vaya al Parlamento y proponga cerrar el Parlamento. Es absurdo”.
Según el abogado, hablar del cierre no solo es imprudente en términos institucionales, sino que puede generar una “corrida masiva” de afiliados que desestabilice de nuevo a la Caja apenas meses después de haber sido rescatada. Agrega que “es el peor discurso que un afiliado pueda escuchar”.
Malas administraciones y decisiones equivocadas: un pasado que aún pesa
Schiavi atribuye la crisis a múltiples causas, pero hace hincapié en la responsabilidad administrativa de los últimos 15 o 20 años. “Hubo una sucesión de decisiones equivocadas. La Caja tenía mucho patrimonio y lo fue perdiendo”, afirma. Menciona inversiones fallidas, burocracia excesiva, falta de control y una estructura interna demasiado costosa para la realidad del país. También recuerda que existían informes desde el año 2013 que advertían sobre el deterioro progresivo y el colapso previsto para el 2025, sin que se actuara en consecuencia.
Por su parte, Buonomo, desde su experiencia, agrega que la falta de coherencia en la administración afectó directamente la relación con los aportantes y agrega que “hay meses que ganamos bien y meses que no ganamos nada. Pero el aporte es obligatorio igual. Muchos sienten que están tirando la plata porque no saben qué va a pasar”.
Ambos coinciden en que reconstruir la credibilidad es un paso indispensable. “Los afiliados están cansados, están desconfiados, sienten que ponen plata y no saben para dónde va”, agrega Buonomo.
“El centro de la Caja es el afiliado, no el funcionario”
Uno de los puntos a destacar del diagnóstico y análisis realizado por la Lista 35 se trata de la reestructura interna. Para Schiavi, la Caja se sostiene hoy con un organigrama pensado para el Uruguay de hace 40 años y no para el actual.
“La estructura interna es insostenible. Es muy pesada, muy cargada y tiene un costo muy alto”. Recuerda que, durante la negociación colectiva con el sindicato en plena crisis, una de las propuestas presentadas fue otorgar un día festivo por cumpleaños. “Me paré y me fui. Nos estaban tomando el pelo”, afirma. En su programa, la Lista 35 propone una reestructura profunda: digitalización de trámites, simplificación de procesos, reducción de costos y revisión del convenio laboral. “El centro de la Caja debe ser el afiliado, no el funcionario. Hoy es al revés”, sentencia.
Aumentar ingresos genuinos: la batalla clave
El otro gran pilar es el incremento de la base de aportantes. “Si yo no aumento la base de aportantes, estamos en el horno”, advierte Schiavi.
El plan tiene tres ejes: los nuevos profesionales, recuperar a quienes dejaron de aportar y ‘blanquear’ a los dependientes encubiertos.
Sobre los nuevos profesionales, explican que la caja actualmente pierde miles de afiliados jóvenes cada año al declarar “no ejercicio” ni bien reciben el título. Para Schiavi, eso es un error estratégico que puede corregirse con los incentivos adecuados. “Si no los conquistás al principio, después no los agarrás más”, agregó.
Considera que, para recuperar a quienes dejaron de hacer sus aportes, la lista propone mecanismos de regularización accesibles y flexibles para reincorporarlos.
Por último, para todos aquellos dependientes que hoy facturan, pero no realizan sus aportes a la Caja -Art.105 de la Ley 18.083- Schiavi propone un nuevo marco legal que obligue a aportar en la Cjppu cuando ejercen la profesión.
El plan también propone rediseñar los ingresos indirectos del Art. 71, universalizar el timbre digital, exigir la colocación del timbre profesional en todas las áreas, controlar la informalidad y sumar nuevas profesiones al régimen, algo que, según denuncian, fue rechazado en el período anterior pese a las solicitudes formales de la Caja.
“Hay mucha informalidad y mucho control pendiente. En algunas profesiones el timbre no existe. Eso perjudica muchísimo”, afirma Schiavi.
Transparencia, presencia y articulación política
La Lista 35 insiste en que la Caja debe recuperar su presencia pública e institucional. “No queremos directores que van tres horas semanales y después desaparecen”, critica.
Su propuesta implica un trabajo constante con el Ministerio de Economía, el Ministerio de Trabajo, el Parlamento y otros sistemas previsionales como el BPS, la Caja Notarial y la Caja Bancaria.
Por su parte, Nicolás Buonomo suma a la lista una mirada humana sin experiencia en la política: “Yo no estoy acá por política partidaria. Estoy acá porque aporto hace más de 20 años y no quiero perderlo. Como yo, hay miles”.
La Lista 35 se presenta como un grupo amplio, integrado por abogados, médicos, arquitectos, odontólogos, contadores y profesionales del interior del país. “No queremos experimentos. Queremos gente que ya gestionó, que ya entiende cómo funciona una institución grande”, aclara Schiavi.
Buonomo lo complementa: “Me sumé porque estaba cansado de no saber qué pasaba con mi plata. Es una obligación moral involucrarse”.
“La Caja no se cierra”
Schiavi cierra la entrevista con una frase que está en todas sus piezas de campaña: “La Caja no se cierra”. “Hoy vemos una enorme oportunidad. Si damos tranquilidad, si gestionamos con responsabilidad y si tomamos decisiones técnicas, la Caja puede levantar vuelo otra vez”, afirma.
El futuro de miles de profesionales -y de uno de los sistemas previsionales más relevantes del país- estará en manos del próximo directorio. Para la Lista 35, todo comienza con algo básico: estabilidad, seriedad y la convicción de que la Caja puede -y debe- seguir existiendo.
Comunicación moderna para una Caja cercana
Uno de los aspectos planteados por parte de Pablo Schiavi es la necesidad de transformar la manera en que la Caja se comunica con sus afiliados. Advierte que hoy la institución mantiene una comunicación “anticuada, meramente formal y desconectada” de las preocupaciones reales de los profesionales.
“La Caja necesita comunicar mejor, hacia adentro y hacia afuera. No puede limitarse a publicar ‘feliz día del abogado’. Las redes sociales y la comunicación institucional deben ser herramientas para informar, acompañar y generar confianza”, sostuvo durante la entrevista con El Explorador.
Entre los cambios propuestos por la Lista 35 se destacan: modernizar la estrategia de redes sociales, con contenidos útiles y constantes, explicar en lenguaje claro cómo se toman decisiones, cómo se usan los recursos y cuáles son los beneficios reales, campañas activas para informar sobre timbres profesionales, regularizaciones, beneficios, trámites y oportunidades.
“La Caja tiene que estar presente, informar, responder y generar cercanía. La comunicación es parte de la gestión, y hoy está prácticamente abandonada”.




