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Ignacio Bartesaghi: “China no se puede leer en clave occidental”

Ignacio Bartesaghi: “China no se puede leer en clave occidental”

En diálogo con El Explorador, el doctor en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi profundiza sobre las claves del desarrollo chino, su modelo político y económico, y cómo Occidente, en particular América Latina, sigue interpretando de forma errónea la estrategia del gigante asiático. “La transformación de China es lo más importante que pasó en la historia moderna”, sostiene.

Un modelo fuera de escala

El especialista en integración económica Ignacio Bartesaghi lleva años viajando a China. Asegura que cada visita lo sorprende. “Todos los años me impresiona. Hay un avance”. Aclara que no se trata solo de cifras macroeconómicas: “Por supuesto que China está creciendo a tasas inferiores porque se desarrolla, porque ya tiene un stock acumulado de inversiones y ha sacado muchísimas personas de la pobreza, entonces tiene que cambiar las lógicas de consumo, tiene que cambiar las lógicas del rol del Estado en la economía”.

Esa transformación, explica, también se ve en la fisonomía del consumo, la innovación y hasta en el modo en que funciona la economía cotidiana. “Es un país fuera de escala, entonces nos cuesta entenderlo mucho desde las lógicas occidentales. Todo está fuera de escala”, afirma.

China ha sabido combinar políticas de largo plazo, tecnología de vanguardia y una visión pragmática del rol del Estado y del mercado. La reducción histórica de la pobreza, apunta Bartesaghi, solo es comprensible desde esa perspectiva: “Es un milagro de la humanidad, es lo más importante que pasó en la historia moderna y nosotros no logramos entender esa dimensión”.

Innovación, tecnología y automatización

El experto destaca el avance tecnológico chino, evidente en sectores como la energía renovable -“del cual mucho no se habla”-, la industria automotriz, la inteligencia artificial, la infraestructura digital y el sistema financiero.

“Lo que ves es primero un avance tecnológico impresionante, que año a año se comprueba, y estos avances tecnológicos los ves en el día a día”, señala. Para ilustrarlo, menciona el uso extendido de modos de pago digitales: “La modalidad de pago es brutal, no usan más el billete, no se usa más la tarjeta de crédito, el pago facial está avanzando mucho”. Agrega que “China ya patenta bastante más que Estados Unidos, más que EEUU y Europa”. A su juicio, es una competencia en la que Washington solo lidera en el corto plazo: “Estados Unidos está corriendo los 100 metros, mientras que el maratón lo está ganando China”.

El éxito se basa, según Bartesaghi, en una “planificación brutal”, acompañada por “una transferencia tecnológica” que hoy se hace sentir no solo en China, sino en los mercados globales. Allí entra en juego otro factor: la enorme escala de su mercado interno. Pese a problemas relacionados al envejecimiento poblacional, “todavía tiene un mercado de 1.400 millones de habitantes”, sostiene.

Kissinger, Trump y los errores occidentales

Para Bartesaghi, entender China implica romper algunos prejuicios. “La única persona que entendió China en Estados Unidos fue Henry Kissinger”, asegura. Su último viaje a Beijing, con 101 años, fue “una señal de ´no leas mal a China´”. Lamenta que Occidente haya elegido el camino contrario “cayendo en la tentación de muchos países con dudas”.

“El peor error que está cometiendo Occidente es leer mal a China”, advierte. Y extiende esa crítica a la política exterior estadounidense reciente: “Trump pateó la desconfianza hasta de sus socios más cercanos… esa desesperación de Estados Unidos queriendo presionar a Panamá, también a Italia, para que se vayan de la iniciativa de la Franja y la Ruta… me parece que son signos de desesperación”.

La retórica de conflicto y sanciones difícilmente pueda frenar la integración china. Bartesaghi recuerda que la economía asiática está inserta en las cadenas globales de valor, que sus innovaciones energéticas y tecnológicas ya tienen alcance global y que China hoy es clave para regiones enteras, desde América Latina hasta África y el sudeste asiático.

Bartesaghi denuncia que Occidente se ha dedicado a “ningunear la institucionalidad paralela creada por China en los últimos 20 años”. Iniciativas como la Franja y la Ruta, el Nuevo Banco de Desarrollo del Brics, el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, la Organización Internacional del Bambú y el Ratán, la Organización de Cooperación de Shanghái, entre otros, desde este lado del mapa, se ven como “todo un cuento chino”. 

“¿Dónde está la falta de libertad?”

Al hablar de China, es inevitable preguntar por las “libertades”, a lo que el especialista considera que existen diferentes sentidos de la palabra. Allí rompe una comparación habitual entre el comunismo chino y modelos como los de Cuba o Venezuela: “Primero que no son comunismos que puedan compararse… no hay nada más capitalista que los chinos, digamos, en su desarrollo, en su visión”.

Y añade una escena vivida en Beijing: “Vos mirabas por una esquina y veías una tienda de Huawei, impresionante, y mirabas por la otra, una tienda de iPhone, las dos igualmente llenas, ¿dónde está la falta de libertad?”.

A su vez, el analista subraya que el concepto occidental de democracia no es aplicable linealmente. “China nunca fue una democracia”, dice. “Saltó de las dinastías, salió de la guerra civil, ¿dónde está esa democracia clásica occidental? Nunca”.

Según Bartesaghi, la clave está en que la sociedad china prioriza la estabilidad y el ascenso social. “La libertad del chino es dejarme desarrollar para que yo pueda tener mi desarrollo económico y pueda mandar a mis hijos a una universidad”, resume.

Un TLC con China: ¿oportunidad estratégica o bandera abandonada?

Durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China ocupó un lugar central en la agenda de política exterior de Uruguay. La propia visita presidencial a Beijing reavivó las expectativas sobre un acuerdo bilateral que, según se dijo entonces, llegaría “en su momento, pero con el Mercosur”.

Sin embargo, para Bartesaghi, esta hoja de ruta terminó siendo un error estratégico. “Es obvio que el gobierno anterior no cumplió con el objetivo de mantenerse con China”. Lo que se hizo, dice, fue “avanzar con esa posibilidad porque entendió que era una buena excusa para flexibilizar el Mercosur”, contando con que la sintonía política con el expresidente Jair Bolsonaro y el exministro de economía Paulo Guedes en Brasil lograra allanar el camino.

A su vez, subraya que, más allá de los avances técnicos -como el estudio de factibilidad que se inició con China-, lo esencial era el mensaje político: “Era Uruguay el que se paraba y decía: ‘yo quiero libre comercio contigo’”. Esa postura, agrega, era vista con buenos ojos en Beijing, dado que Uruguay se convertía en “el pequeño de la clase, molestando todo el rato” al Mercosur para abrir una negociación.

Cambios en Latinoamérica

Sin embargo, el cambio de gobierno en Brasil y la llegada de Lula da Silva alteró el tablero. Según Bartesaghi, fue Lula quien “mató la flexibilización” al proponer que la negociación con China debía realizarse de forma conjunta entre los socios del Mercosur. “El problema es que Lula mintió. Lula no quiere un acuerdo comercial con China”, afirma, y señala que esa falta de sinceridad es difícil de transmitir a interlocutores chinos.

En su análisis, Bartesaghi cuestiona también que el actual gobierno haya dejado atrás la “bandera permanente” del TLC con China, perdiendo una herramienta estratégica en un contexto global de tensiones geopolíticas. Recuerda que Uruguay ha firmado más de 25 memorándums de entendimiento con China, “sin actualizar y sin una estrategia clara”.

Para el experto, el problema de fondo sigue siendo la falta de una visión estructurada respecto a lo que Uruguay quiere de China. “No es que yo me siente a esperar a que China me proponga algo. Yo tengo que saber qué es lo que quiero de China”, remarca. Mientras otros países de la región se mueven rápido -cita el caso de Colombia con el metro de Bogotá o Brasil con las inversiones en corredores logísticos-, Uruguay se quedaría “desconectado” en un mundo donde China avanza a un ritmo “brutal”.

“China gana con la paz”

Frente al clima internacional tenso, la postura de China ha sido consistente. “China gana con la paz, China gana con la estabilidad, China gana con la cooperación”, destaca Bartesaghi. De hecho, su entrada a organismos globales, su impulso al multilateralismo y sus iniciativas de infraestructura fueron construidas bajo esa lógica.

Pero lo que más preocupa al experto es que Occidente no esté tomando nota. “Este error de lectura nos va a costar muy caro”, advierte.

Al cerrar, resume lo que, para él, es evidente para cualquier observador serio: “China no cambió su foco hacia 2049. Ese mismo: voy a llegar a 2049 siendo la potencia central… y no lo van a parar”.

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