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Gabriel Otero: “Uruguay debe ser el país de lo viable y lo posible”

Gabriel Otero: “Uruguay debe ser el país de lo viable y lo posible”

El diputado frenteamplista Gabriel Otero analizó los principales desafíos económicos y sociales que enfrenta el país, desde el desempleo en el litoral hasta la reconversión industrial, la apuesta por el hidrógeno verde y la necesidad urgente de regionalizar el desarrollo.

En entrevista con El Explorador, el diputado por el Frente Amplio y representante del Movimiento de Participación Popular (MPP) Gabriel Otero realizó una puesta a punto sobre la situación actual desde su lugar dentro de la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social del Senado, la misma a la cual definió como una comisión que “tenés trabajo todo el año” y da gusto ser parte por “la cantidad y el volumen de trabajo que tiene, así como su importancia”.

Desde el Parlamento, Otero junto a la comisión se encuentran trabajando en dos proyectos que apuntan a mejorar derechos laborales y previsionales. El primero, busca ampliar los días de licencia para padres y madres con hijos enfermos. En este caso, recordó que hubo una propuesta similar presentada por la exdiputada María Eugenia Roselló, pero se trataba solo de niños oncológicos. “Nosotros entendemos en esta legislatura que eso hay que ampliarlo y está ya presentado en la bancada del Frente Amplio para luego presentarlo en la bancada multipartidaria”. Como segundo punto, se espera abordar temas relacionados al acoso laboral. Recordó que la Comisión de Legislación del Trabajo “tiene proyectos de ley, muchos de esos que amplían ya derechos de trabajadores y trabajadoras pero, al tener también seguridad social incluida en la comisión, se encuentran los previsionales”.

Cabe mencionar que el trabajo legislativo no se queda en Montevideo. “La comisión está saliendo a territorio”, destacó el diputado, quien encabezó visitas a Paysandú para dialogar con cooperativas, gremios, empresarios y autoridades locales. Se espera que, en agosto, una comisión visite Rivera para evaluar la situación de las cuencas lecheras, muchas de las cuales están en riesgo. 

El diputado puso como ejemplo la situación del interior del país con la empresa Paycueros, fundada en 1948 como parte de Sadesa, uno de los grupos curtidores líderes del mundo y explicó que, hace dos décadas, empleaban a casi 13.000 personas, “hoy quedan unos 1.500. Solo en Paycueros hay 150 trabajadores en seguro de paro sin perspectiva de reintegro”. A esa situación se suman problemas en empresas como Amber (Norteña y Pilsen), y el frigorífico Casa Blanca.

Desempleo y el problema estructural

El desempleo en Uruguay se ubicó en el 7,8% según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística en mayo del presente año. Consultado sobre estas cifras, Otero consideró que la reconversión industrial en Uruguay avanza a costa del empleo. “Cada reconversión de industria están viendo de qué manera se ahorra con el paso de la tecnología y achican la mano de obra”, advirtió, mientras que señala que la lógica empresarial de reducir costos y tecnificar procesos genera una “productividad ociosa” y deja a miles de trabajadores fuera del sistema.

Otero plantea que la situación se agrava por factores estructurales como el costo del transporte, identificando que “lo pluvial debería ser más barato, pero como no hay infraestructura, termina saliendo más caro que el carretero”, denuncia. Por otro lado, se identifica que todas las industrias que dependen de insumos importados enfrentan una traba logística; todo llega por Montevideo, lo que encarece la producción en el interior del país. “Estamos con un problema serio que no es nuevo, pero que ahora ha implosionado”, afirma. Y agrega que “Uruguay tiene que regionalizarse rápidamente. No podemos seguir pensando el país solo de Río Negro hacia el sur”.

Sin inversión no hay inserción

Uno de los puntos más críticos que identifica Otero es el acceso al empleo, tanto para jóvenes como para adultos mayores. Según explica, más de la mitad de los extrabajadores de la empresa PILI, que cerró en 2018, todavía no cobraron sus créditos laborales y están en una franja etaria de alta vulnerabilidad, la cual se encuentra entre los 52 y 55 años.

Ante esto, destaca el proyecto de ley “Uruguay Impulsa”, que busca brindar una primera experiencia laboral a personas entre los 18 y los 65 años. Además del empleo, el programa incluye formación obligatoria, en la que seis de las treinta horas semanales deben dedicarse a capacitación, con la participación de Inefop. “Son 5.500 personas las que podrían incorporarse. Es un buen camino”, sostiene.

También es claro en cuanto a los límites de las políticas pasivas: “No hay mejor política para el empleo que la inversión. El resto se agota”. Para el senador, el Estado debe volver a invertir con fuerza, incluso asociándose a proyectos estratégicos como el de hidrógeno verde en Paysandú. “El gobierno anterior no dejó margen para que el Estado participara. No podemos repetir ese error”, advierte.

Hidrógeno verde: “Una luz” con inversión millonaria

A pesar del panorama complejo, Otero reconoce que hay proyectos esperanzadores, siendo uno de ellos la inversión realizada en hidrógeno verde en Paysandú a cargo del consorcio internacional GIF. De concretarse dicha iniciativa, representaría la inversión más grande en la historia del país, tratándose de 6.000 millones de dólares. 

“El proyecto contempla 3.000 empleos en la etapa de construcción y 600 puestos permanentes. Es una gran oportunidad para el país, pero no se puede esperar hasta 2029 para que se concrete”, advierte. En ese sentido, celebra el apoyo multipartidario que recibió la iniciativa en la Junta Departamental, que aprobó cambios de uso del suelo para facilitar su ejecución.

El diputado considera que será necesario “hacer de Uruguay el país de lo viable y de lo posible. No podemos ir a la discusión desde lo burocrático. Hay que unir necesidad, expectativa y proyecto”. Considerando que el problema de fondo es político, menciona que el desarrollo productivo del país ha sido históricamente víctima de la falta de acuerdos duraderos. “He visto los últimos 40 años de política y de falta de desarrollo en función de no tener decisiones de consenso”. Otero insiste en que el Parlamento debe jugar un rol más activo, “tiene que ser una voz que a veces sea disonante y otras veces acorde, pero que esté siempre orientada a un objetivo claro”.

Por otro lado, aclara que la atracción de inversiones no debe depender de los recursos naturales del país, explicando que, en el caso de GIF, lo que atrajo a la empresa no fue el agua o la tierra, sino la certeza jurídica con la que cuenta el Uruguay. “A veces nos creemos que somos el pueblo elegido -amo a mi país-, pero estamos muy lejos de eso. Lo que nos distingue es la seguridad jurídica”, explica.

Aumento del 3% a las pasividades más bajas y el Diálogo Social

Consultado sobre si le parece “justo” el aumento otorgado por el Gobierno a aquellos que perciben las pasividades más bajas del 3%, el diputado consideró que “es justo, porque se prometió y se cumple”, pero reconoce que “no es suficiente. Yo no me voy a sumar a las voces fanáticas de que con esto le salvamos la vida a nadie. Pero es un crecimiento real y está dentro de lo que se prometió. Necesitamos que las jubilaciones menores sigan creciendo”.

Desde su lugar de diputado y dentro de la comisión considera que es necesario que los salarios menores continúen creciendo, adelantando que habrá una recuperación de aquellos más sumergidos hasta los $40.000 debido a lo trabajado dentro de la ronda del Consejo de Salarios. “Sabemos que no va a ser suficiente. Lo que pasa es que indudablemente la seguridad social depende toda del mismo lugar”.

Considera que los ingresos son “magros” y que las grandes industrias como la de la carne y lácteos “no están haciendo la diferencia. Entonces se está haciendo magia por parte del Ministerio de Economía. No había plata”.

A un año de la votación del plebiscito que impulsó una reforma constitucional de la seguridad social, considera que muchas de las demandas expresadas en esa instancia están encontrando cauce en el actual diálogo social. Aunque la reforma no prosperó, “la mitad del pueblo se expresó”, remarca, y esa voz debe ser atendida.

“El diálogo social está dando respuesta a muchas cosas del plebiscito. Hay que garantizar jubilaciones dignas, montos suficientes, y avanzar hacia sistemas flexibles por industria u oficio. No es lo mismo un trabajador rural que un oficinista”, explica Otero. Para el legislador, la clave es establecer escalas que contemplen trayectorias laborales disímiles, partiendo de una base común, “la media de los 60 años”.

Por otro lado, desde una mirada personal y política, Otero defiende la fortaleza del sistema público. “Yo nací con asignaciones familiares, fui a la escuela pública, pasé por la salud pública… y cuando muera probablemente también lo haga en el sistema público. Ese arco de vida es lo que hay que fortalecer”, reflexiona.

Relaciones laborales: diálogo, madurez y desafíos 

El debate sobre la reducción de la jornada laboral, que generó ruido político años atrás, sigue vigente para el legislador frenteamplista. “Tiene que volver a ponerse sobre la mesa, con dos pilares: productividad y generación de empleo. Que nadie pierda salario, que nadie pierda ganancia, pero que se sumen manos”, explica.

Aunque reconoce que no tiene la fórmula exacta, insiste en que se puede avanzar gradualmente, sector por sector, con diálogo social y evidencias concretas. “Hay experiencias internacionales que pueden ser útiles. Pero la urgencia que vive el país muchas veces posterga lo importante”.

Consultado sobre el vínculo entre el sistema político, los empresarios y los sindicatos, Otero destaca un clima de diálogo constante. “Acá cualquiera levanta el tubo y habla con el ministro, con el presidente de la Cámara de Industria o con el PIT-CNT. Eso no pasa en todos lados del mundo”, señala.

Aunque se han denunciado algunos episodios de persecución sindical, el legislador confía en la madurez del movimiento obrero y valora la continuidad del Consejo de Salarios, incluso bajo gobiernos de diferente signo político.

Para Otero, uno de los temas más urgentes y menos discutidos es la seguridad laboral, teniendo en cuenta que “tenemos un muerto cada diez días por accidentes de trabajo. Más de 40 por año. Es un tema del que poco se habla, pero es gravísimo”.

Advierte que hay que reforzar la prevención en sectores como la construcción, la industria y el trabajo rural. “En algunos casos, los trabajadores rurales mueren por inclemencias climáticas. Eso también es un accidente laboral”, subraya.

El homenaje a Sendic y la reacción de la derecha

Sobre la polémica por su propuesta de homenajear a Raúl Sendic en el centenario de su nacimiento, Otero aclaró que el homenaje no pretendía glorificar acciones armadas, sino rescatar su pensamiento sobre soberanía, producción nacional y justicia social. “Los que se opusieron no pueden discutir ideas, porque manejan el odio a ese nivel. Nosotros, con ese homenaje, pusimos a Raúl donde merece estar: en la historia de los que pensaron en el país con dignidad”, concluye.

Para Gabriel Otero, el gran desafío de Uruguay no es solo atraer inversiones o mantener equilibrios macroeconómicos. Es, sobre todo, hacer del país un lugar donde valga la pena vivir, trabajar y desarrollarse. Con políticas activas, justicia social y visión de largo plazo.

“Necesitamos el Uruguay de mis nietos, pero también el Uruguay de los niños de hoy. Para eso se necesita inversión, diálogo y valentía política. Las condiciones están, hay que animarse a actuar”.

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