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Eloy Pereira y el arte como puente cultural en la Bienal de Beijing

Eloy Pereira y el arte como puente cultural en la Bienal de Beijing

El artista visual uruguayo Eloy Pereira fue seleccionado para participar en la Bienal Internacional de Arte de Beijing, uno de los encuentros más importantes del circuito artístico global. Su obra “El encantador”, un óleo sobre lienzo de 80 x 120 centímetros, integra la edición 2025 del evento que reúne a creadores de múltiples países bajo el tema “coexistencia”.

La participación marca un nuevo hito en la carrera del pintor nacido en Maldonado, quien desde muy joven se dedicó al arte y desarrolló un estilo caracterizado por el diálogo entre el hiperrealismo y el surrealismo. Tras el cierre de la Bienal, su obra continuará exhibiéndose en una galería en China, ampliando así su proyección internacional.

Al recordar el momento en que recibió la noticia de su selección, Pereira recuerda que “tuvo que pasar un mes para caer en la cuenta” debido a que son miles de artistas en el mundo que se postulan a la Bienal. “Caer en la cuenta de que entre tantos miles eligen tu obra, realmente hay que diferirlo en un tiempo”, explicó.

La Bienal, que comenzó en diciembre y culminó el 28 de febrero, incluso debió extender su duración debido a la repercusión alcanzada. Para Pereira, formar parte de esta instancia significa también ingresar a un circuito que funciona como termómetro del arte contemporáneo.

“Las Bienales marcan cuáles son las tendencias actuales, en función también de los valores que se quieren seguir respetando y avalando”, afirmó.

Los primeros pasos: el descubrimiento de una vocación

El vínculo de Pereira con el arte comenzó en la infancia. Según relata, desde muy pequeño mostró facilidad para el dibujo y la pintura, algo que fue señalado por quienes lo rodeaban.

“La facilidad por el dibujo y la pintura fue siempre desde niño, entonces creo que tuve también la suerte de que siempre quienes estaban a mi alrededor me hacían notar que tenía una habilidad en las manualidades, el dibujo, la pintura”, recuerda.

Su primera experiencia expositiva llegó siendo adolescente, cuando participó en una muestra en el departamento de Durazno representando a Maldonado. Aquella instancia lo enfrentó por primera vez con el mundo profesional del arte.

“Caí en esa exposición con la ignorancia que tenía un adolescente, o sea, no esperaba ni una conferencia de prensa, no esperaba todo lo que después con el tiempo fui comprendiendo que gira en torno al arte en sí, es decir, lo que implica una exposición”, contó.

En aquellos primeros cuadros ya estaba presente una de las constantes de su obra: la figura humana. El retrato, en particular, aparece como un elemento recurrente desde sus primeros dibujos.

En su entorno familiar no había antecedentes profesionales en el arte, aunque reconoce que su madre tenía cierta facilidad para las artes plásticas. “Soy el primero en mi familia. Si bien mi madre tenía facilidad con las artes plásticas, no se dedicaba a ellas, era una cuestión solamente de hobby”.

Un estilo entre el hiperrealismo y el surrealismo

A lo largo de los años, Pereira fue consolidando un lenguaje pictórico propio. Su obra se caracteriza por la precisión técnica del hiperrealismo, combinada con elementos conceptuales y simbólicos cercanos al surrealismo.

“Mi estilo es hiperrealista, pero tiene un juego con el surrealismo. Voy y vengo entre un estilo y el otro”, explicó.

Desde muy joven eligió trabajar con óleo, una técnica que le permitió profundizar en la exploración del detalle y las texturas. Con el tiempo, su dominio del medio fue evolucionando, al igual que las temáticas que aborda.

“Desde muy chico elegí el óleo para trabajar, con lo cual también con el correr de los años la técnica en sí la pude ir desarrollando”, señaló.

Para el artista, el hiperrealismo responde a una inclinación natural hacia la precisión técnica, mientras que el surrealismo le permite introducir ideas más simbólicas o inesperadas.

“La técnica en sí del hiperrealismo me gusta mucho, es lo que me nace. Y por otro lado, el surrealismo, que es como todas esas ideas un poco más descontextualizadas de lo normal, porque justamente es algo muchas veces ilógico”.

Ese equilibrio entre lo real y lo simbólico ha marcado gran parte de su producción de la última década.

Experiencias internacionales 

Antes de su llegada a Beijing, Pereira ya había acumulado diversas experiencias internacionales que contribuyeron a consolidar su trayectoria.

Entre ellas destaca una exposición colectiva de artistas uruguayos en Buenos Aires, donde diferentes creadores representaron la identidad del país a través de estilos diversos.

“Fue muy enriquecedor porque me permitió también conectar con otros colegas que estábamos en definitiva hablando en un mismo lenguaje, pero todos en un idioma distinto”, recordó.

Otro momento significativo fue su condición de finalista en el concurso internacional Figurativas del Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) en Barcelona, una competencia de gran exigencia dentro del arte figurativo. “Del Río de la Plata llegar allá podríamos decir que fue como  un antes y después en la carrera”, expresó.

A su vez, una de las experiencias más simbólicas de su trayectoria fue el encuentro con el papa Francisco, a quien entregó un retrato con una propuesta iconográfica poco convencional. “No hice un retrato tradicional, sino que fue más bien simbólico, porque era él con el niño Jesús cargado en su espalda”, explicó.

En el Vaticano también se conserva una obra suya dedicada al papa emérito Benedicto XVI, lo que constituye otro de los reconocimientos institucionales a su trabajo. Entre los personajes que ha retratado también se encuentra el sacerdote uruguayo Pedro Opeka, reconocido por su labor humanitaria en Madagascar.

La Bienal de Beijing y el diálogo intercultural

La participación en la Bienal Internacional de Beijing surge de una postulación abierta, en la que Pereira presentó una única obra acorde a la temática del evento. El proceso implicó una investigación previa sobre los requerimientos conceptuales de la convocatoria.

“Para postularme hice toda una interrogación previa en función de la temática actual de la Bienal, de los requerimientos que tiene. Y bueno, resultó en esta obra porque podía presentar solamente una”, explicó.

Para el artista, el arte tiene la capacidad de tender puentes entre culturas diferentes, una idea que coincide con el espíritu de la Bienal. “Me gusta el diálogo con lo diferente y creo que el arte siempre es puente para eso”, afirmó.

Ese diálogo, según señala, también implica representar una identidad cultural propia frente a otros contextos: “Soy bastante tranquilo en mis temáticas y bastante clásico en cierta manera. Entonces es esa dualidad entre mi estilo un tanto tranquilo, conservador, por el cual también ahí aparece nuestra identidad uruguaya”.

Representar a Uruguay en el exterior

Mostrar su obra en otros países implica para Pereira una responsabilidad particular, especialmente cuando se trata de escenarios tan lejanos cultural y geográficamente. Sin embargo, considera que su estilo técnico ayuda a afrontar ese desafío.

Uno de los aspectos que más ha despertado interés en el exterior es la presencia del hiperrealismo en un artista uruguayo, ya que este estilo no suele asociarse tradicionalmente con la producción artística del país.

“El hiperrealismo uruguayo tampoco es una técnica que sea muy distintiva de los artistas de Uruguay. Entonces, también esa cuestión de que el arte uruguayo tenga esta connotación hiperrealista es muy valiosa para mí”, explicó.

El arte y la educación: formar nuevas generaciones

Además de su actividad como pintor, Pereira desarrolla una intensa labor docente. Desde 2017 dirige una escuela de arte en Maldonado y, desde 2023, es cofundador de la Academia Uruguaya de Arte, ubicada en Punta del Este.

El proyecto busca recuperar una formación artística más estructurada en el país. Reconoce que “academias de arte en el mundo abundan y, sin embargo, en Uruguay, academias privadas de arte no existían, solamente talleres”.

Para el artista, la enseñanza del arte también implica transmitir bases culturales que muchas veces se han debilitado en el sistema educativo. “A veces implica una reeducación en la gente… tenés que ir unos pasos hacia atrás para que las personas entiendan de qué estamos hablando”, explicó.

Su motivación para impulsar este espacio educativo tiene también una dimensión personal. Recuerda que cuando era niño, no contó con la oportunidad de estudiar el arte, “entonces también hay una cuestión de darle a mi lugar lo que yo, en su momento, no pude tener”.

Persistencia y vocación: el consejo a los futuros artistas

Pereira considera que el camino artístico es posible, aunque exige paciencia y perseverancia. “Todo aquel que tenga el bichito del arte interior y no sabe a veces por dónde ir, por dónde arrancar, bueno, bienvenido sea, porque hay un potencial seguramente por descubrir”, afirmó.

También advierte que el éxito no suele llegar de forma inmediata, debido a que “es una carrera que se construye con los años, no se construye con ruido. No es solamente hacer un reel y que tenga muchas visualizaciones”. En su visión, el desarrollo artístico es el resultado de un trabajo constante.

“Es una carrera de trabajo de hormiga… toda la cuestión del talento, la habilidad, la técnica, se va adquiriendo con el tiempo, con los años”.

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