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El petróleo se dispara por la guerra y presiona el precio de los combustibles en el mundo y en Uruguay

El petróleo se dispara por la guerra y presiona el precio de los combustibles en el mundo y en Uruguay

La escalada del conflicto en Nuevo Oriente provocó una fuerte suba en el precio internacional del petróleo que repercute en los mercados energéticos de todo el mundo. En ese contexto, distintos países comenzaron a adoptar medidas para amortiguar el impacto en sus economías, mientras que Uruguay resolvió aplicar un aumento limitado para contener el efecto sobre consumidores y sectores productivos.

El conflicto bélico en Medio Oriente generó una rápida reacción en los mercados energéticos. El precio del crudo Brent —referencia mundial del petróleo— superó los 116 dólares por barril este lunes, impulsado por el temor a una escalada del enfrentamiento y a interrupciones en el suministro global.

La guerra y el shock del petróleo

La tensión geopolítica se agravó luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara la posibilidad de “apoderarse del petróleo en Irán”, lo que aumentó la incertidumbre sobre el futuro del mercado energético. El conflicto también provocó el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

Como consecuencia, el precio del petróleo se disparó más de 50% durante marzo, una suba excepcional en un período muy corto. Distintos analistas advirtieron a CNN en Español que el mercado permanece altamente sensible a cualquier señal de escalada. En ese sentido, el jefe de investigación macroeconómica global de Deutsche Bank, Jim Reid, señaló que “todavía no hay señales de que el conflicto vaya a terminar de forma clara”, lo que mantiene la presión sobre los precios energéticos.

América Latina: entre subsidios y aumentos

El encarecimiento del petróleo impacta especialmente en América Latina, región donde muchos países dependen de la importación de combustibles. Ante este escenario, los gobiernos comenzaron a adoptar distintas estrategias para evitar que el aumento internacional se traslade completamente a los consumidores.

En Chile, por ejemplo, el gobierno modificó el mecanismo de estabilización de precios de los combustibles, lo que derivará en un aumento cercano al 30% en la gasolina y superior al 60% en el diésel.

México optó por aplicar estímulos fiscales para reducir el efecto del encarecimiento del petróleo en el mercado interno. En el caso de Brasil, decidió eliminar el impuesto federal al diésel y establecer un gravamen a la exportación de crudo, buscando mantener estables los precios domésticos. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el aumento reciente de los precios de los combustibles en el país es «injustificable», al señalar que las medidas adoptadas por el Gobierno Federal han compensado las presiones internacionales derivadas del alza del petróleo.

Los economistas advierten que las alternativas disponibles para los gobiernos son limitadas. Según el analista Bismarck Arevilca, dijo al medio DW los países suelen enfrentar tres caminos: subsidiar el combustible, reducir impuestos o trasladar el aumento al consumidor. “Ninguno es gratis”, señala el experto, ya que cada opción implica costos fiscales o inflacionarios.

Uruguay: aumento limitado y medidas de contención

En Uruguay, el gobierno decidió aplicar un aumento de los combustibles con un tope del 7%, en el marco de la metodología vigente para amortiguar la volatilidad internacional.

La medida fue anunciada por el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, quien explicó que el Poder Ejecutivo resolvió aplicar un ajuste extraordinario debido a la coyuntura internacional. “Lo que estamos asumiendo es que estamos ante circunstancias extraordinarias”, afirmó el jerarca al presentar la decisión oficial.

Según los nuevos valores definidos, la nafta Súper 95 pasará a costar $82,27 por litro (antes 76,88) y el gasoil 50-S se ubicará en $50,63 por litro (antes 47,32) a partir del 1º de abril. El supergás aumentará $6,19 y su precio pasará de $88,46 a $94,65 por kilogramo. El costo al público de la garrafa de 13 kg sin envío se ubica en los $1.230,45, sin envío.

El ajuste es menor al que habría resultado si se trasladara directamente el Precio de Paridad de Importación (PPI), indicador técnico elaborado por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). Ese informe estimaba incrementos de referencia de 35% para la nafta y hasta 60% para el gasoil, según informó el Ministerio de Economía.

Para mitigar el impacto económico, el gobierno anunció además medidas complementarias. Entre ellas, subsidios financieros para sectores agropecuarios intensivos en consumo de combustible, facilidades de crédito y la absorción del aumento del gasoil en el transporte público mediante el Fideicomiso para la Movilidad Sostenible.

Las autoridades reconocen que el escenario global sigue siendo incierto. Si la tensión internacional persiste, el precio del petróleo podría continuar presionando los costos energéticos en todo el mundo, obligando a los países a equilibrar entre proteger a los consumidores y sostener la estabilidad de sus cuentas públicas.

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