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Agua en Uruguay: nutrientes, sequías y los desafíos de la gestión ambiental

Agua en Uruguay: nutrientes, sequías y los desafíos de la gestión ambiental

Con más de 35 años de experiencia en la administración pública, Luis Reolón fue testigo directo de la evolución de la gestión ambiental en Uruguay. Ingeniero civil hidráulico y sanitario, con formación en ingeniería ambiental, desarrolló su carrera cuando los temas vinculados al agua y al ambiente dependían del Ministerio de Transporte. Luego pasó por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) y finalmente por el Ministerio de Ambiente, donde se desempeñó como director de Calidad Ambiental hasta su jubilación en 2024.

De una mirada limitada a una gestión más integral

Al repasar los cambios en la gestión del agua, Reolón señala que en los primeros años el enfoque era mucho más acotado.

“Al principio era solo el control de industrias y un monitoreo muy débil de calidad de agua”, recuerda. En aquel momento el marco normativo estaba centrado principalmente en el decreto 253/79, orientado a prevenir la contaminación a través del control de las aguas.

Con el tiempo, la institucionalidad ambiental fue ampliando sus competencias. “Se fue abriendo el aspecto ambiental y se fueron formando distintas disciplinas: agua, suelo, biodiversidad, cambio climático”, explica.

La creación del Ministerio de Ambiente consolidó ese proceso. “Hoy hay una dirección de biodiversidad, una de calidad ambiental y una de aguas”, señala, aunque advierte que todavía existen desafíos importantes en la gestión.

Nutrientes y escasez: los desafíos actuales

A pesar de contar con abundantes recursos hídricos y un marco normativo relativamente avanzado, Uruguay enfrenta problemas relevantes vinculados al agua.

Para Reolón, uno de los principales es la presencia de nutrientes. “El uso del suelo trae aparejado fósforo y nitrógeno, y eso complica ciertos usos del agua”, afirma. Aunque estos elementos no impiden la potabilización, sí afectan actividades como el riego o el uso recreativo.

A esto se suma un problema creciente de disponibilidad. “Después de la sequía, tenemos un problema de cantidad”, advierte, en referencia a los episodios recientes que afectaron el abastecimiento de agua potable.

Arazatí, Casupá y la necesidad de diversificar fuentes

Sobre los proyectos de infraestructura hídrica, Reolón considera que las distintas alternativas no deberían verse como excluyentes.

“Arazatí y Casupá no son incompatibles, se pueden hacer las dos cosas”, sostiene. Sin embargo, advierte que Uruguay mantiene una fuerte dependencia de una sola cuenca.

“Sigue siendo un punto flojo tener toda el agua potable en la cuenca del Santa Lucía”, señala.

En ese contexto, plantea la necesidad de diversificar las fuentes, incluyendo el Río de la Plata. “Es una fuente bastante infinita de agua potable”, afirma.

Monitoreo del agua y falta de recursos

El monitoreo de la calidad del agua es una herramienta central para la gestión ambiental. Según Reolón, Uruguay cuenta con un sistema que cumple su función básica.

“Hay más de 200 puntos de monitoreo en los grandes ríos del país”, explica. A esto se suman los datos que generan algunas intendencias, en especial Montevideo y Canelones.

Sin embargo, considera que el sistema podría fortalecerse. “Siempre se puede ser más intenso”, señala, al plantear la necesidad de aumentar la frecuencia de los muestreos y ampliar los análisis.

También advierte sobre las limitaciones institucionales. “El ministerio tendría que tener tres veces más gente”, afirma, en referencia a la falta de recursos humanos y presupuestales.

La experiencia con grandes industrias

La instalación de plantas de celulosa representó un punto de inflexión en la gestión ambiental del país. Para Reolón, “UPM-1 fue la gran madurez del Ministerio”, ya que obligó a desarrollar mayores capacidades de control y monitoreo.

Con el paso del tiempo, esos controles se fueron profundizando. “Cada vez se controla más el entorno”, sostiene.

En relación con UPM-2, afirma que “no hubo nada oculto en el estudio de impacto ambiental”, y que los incidentes registrados han sido menores y vinculados a aspectos operativos.

Cambio climático y planificación

Los eventos climáticos extremos de los últimos años también exigen nuevas respuestas.

“Creo que es escaso lo que se hace”, afirma Reolón al referirse a las políticas vinculadas al cambio climático. Aunque reconoce que Uruguay no es de los países más afectados, advierte que “el cambio climático afecta a todo el mundo”.

En su opinión, el país debería avanzar con decisiones propias más firmes y no limitarse a observar las políticas aplicadas en otras regiones.

Tres prioridades hacia el futuro

De cara a los próximos años, Reolón identifica tres prioridades centrales: fortalecer el monitoreo ambiental, proteger las fuentes de agua potable y preservar la biodiversidad.

“El monitoreo debe ser más estricto y con más recursos”, afirma. También subraya la necesidad de proteger las fuentes de agua potable: “Ahí es donde se juega la humanidad”.

A esto suma la importancia de herramientas como el caudal ambiental para preservar los ecosistemas. “Hay que permitirle a la biodiversidad mantenerse viva”, sostiene.

Un desafío compartido

En el cierre, el ingeniero plantea que el cuidado del agua no puede recaer únicamente en el Estado. “El usuario ve al agua como un recurso externo que lo cuida el Estado, y eso es un error”, advierte.

Para Reolón, el desafío pasa por combinar políticas públicas más fuertes con una mayor participación de la sociedad en la protección del ambiente. “Es un papel en blanco, un poco escrito, pero todavía en blanco”, concluye.

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EDICIÓN DEL 30/4/2026

Dr. Ignacio Curbelo presidente de Cabildo Abierto
Lic. Florencia Roldán Proyecto Crisálidas