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Alejandro “Pacha” Sánchez: “Se ha generado un lindo debate”

Alejandro “Pacha” Sánchez: “Se ha generado un lindo debate”

El secretario de Presidencia, Alejandro “Pacha” Sánchez, salió a ordenar el debate que generó su propuesta de habilitar la participación de pequeños ahorristas en proyectos vinculados a empresas públicas. Lo hizo con un mensaje claro: la iniciativa no implica privatizaciones y se inscribe en una estrategia de desarrollo que, según sostuvo, apunta a fortalecer el rol del Estado.

“Se ha generado un lindo debate”, afirmó, aunque cuestionó las etiquetas que surgieron en la discusión pública. “Parece que me están invitando al club de los neoliberales. Bueno, en ese club nunca voy a estar”, remarcó, marcando distancia con interpretaciones que vinculan su planteo con una apertura del capital estatal.

Sánchez adelantó que, luego de Semana de Turismo, el gobierno presentará una propuesta integral con distintas herramientas para canalizar el ahorro privado hacia la inversión productiva. La iniciativa, aún en construcción, cuenta -según indicó- con el respaldo del equipo económico y busca transformarse en una política de alcance más amplio.

Un debate sobre el rol de los entes

El eje de la discusión, según planteó, no es ideológico sino estratégico: cómo fortalecer a las empresas públicas en un contexto global que exige mayores niveles de inversión y capacidad tecnológica.

Para Sánchez, defender los entes como motores del desarrollo no implica mantenerlos sin cambios. Por el contrario, sostuvo que el desafío es modernizarlos, dotarlos de mayor capacidad de inversión y potenciar su impacto en la economía.

En ese sentido, recordó el papel social que cumplen -desde la electrificación rural hasta la conectividad digital- pero también su rol fiscal. En la última década, afirmó, las empresas públicas aportaron cerca de 2.900 millones de dólares a Rentas Generales, recursos que financian políticas públicas como salud, educación o infraestructura.

“Venderlas sería como vender la gallina de los huevos de oro”, sintetizó.

Ahorro nacional y desarrollo

El corazón de la propuesta está en cómo movilizar el ahorro de los uruguayos. Sánchez puso cifras sobre la mesa: unos 46.000 millones de dólares depositados en el sistema bancario local y más de 85.000 millones en el exterior.

A su juicio, ese volumen de recursos no está siendo canalizado hacia la producción. “Estamos financiando inversiones en otros países en lugar de hacerlo en Uruguay”, advirtió.

La idea es crear instrumentos -como fideicomisos, obligaciones negociables o sociedades vinculadas a proyectos específicos- que permitan a pequeños ahorristas invertir en iniciativas productivas asociadas a empresas públicas.

Según explicó, no se trata de vender los entes -que no tienen acciones- sino de abrir la participación en proyectos o subsidiarias bajo derecho privado. Experiencias como los parques eólicos impulsados por UTE sirven, a su entender, como antecedente.

Pequeños ahorristas en el centro

Uno de los puntos que Sánchez enfatizó es que el foco estará puesto en los pequeños inversores. Personas con ahorros modestos -desde algunos miles de dólares- que hoy tienen pocas opciones para obtener rentabilidad sin asumir riesgos elevados.

El objetivo es doble: mejorar los ingresos de esas familias y, al mismo tiempo, fortalecer la inversión nacional. “Que ese ahorro no vaya a la rosca financiera sino a la rosca productiva”, resumió.

También reconoció la necesidad de establecer mecanismos de protección. Entre ellos, limitar la concentración de participaciones y evitar que grandes capitales adquieran esos activos en el mercado secundario. Una de las opciones es que las ventas se realicen directamente a la empresa pública y no a terceros.

Inversión, empleo y crecimiento

El trasfondo de la propuesta es el bajo nivel de inversión en la economía uruguaya. Sánchez señaló que el país invierte entre 16% y 17% del PBI, lejos de los niveles de economías más dinámicas.

Esa limitación impacta en el crecimiento -que promedió cerca de 1% en la última década- y en la capacidad de generar empleo. “Sin crecimiento no hay riqueza para repartir”, afirmó.

Para el jerarca, aumentar la inversión es clave para enfrentar problemas estructurales como la pobreza infantil, que vinculó con la falta de empleo de calidad, especialmente en el interior del país. En ese marco, las empresas públicas aparecen como un instrumento central para impulsar proyectos de infraestructura, innovación y desarrollo productivo, pero necesitan nuevas herramientas financieras para escalar su acción.

Competir en un mundo de gigantes

Otro de los argumentos de Sánchez apunta al contexto internacional. La revolución tecnológica, con la inteligencia artificial como eje, exige inversiones de magnitud que exceden la capacidad tradicional de los Estados.

Puso como ejemplo el sector de telecomunicaciones, donde empresas como Antel compiten con actores globales que manejan recursos muy superiores. Sin nuevos instrumentos, advirtió, existe el riesgo de quedar rezagados.

La posibilidad de financiar proyectos, como centros de datos o infraestructura digital a través de esquemas mixtos, aparece así como una vía para sostener la competitividad.

Una invitación al debate

Sánchez insistió en que se trata de una idea en construcción. En ese sentido, convocó a trabajadores, empresarios, academia y partidos políticos a discutir instrumentos que permitan potenciar la inversión sin comprometer el carácter público de los entes.

También rechazó el “inmovilismo” por temor a posibles desvíos futuros. “Ser de izquierda es pensar hacia adelante e innovar”, sostuvo.

El gobierno, aseguró, trabaja en una hoja de ruta que se dará a conocer tras la semana de Turismo. Agregó que el desafío será traducir el concepto en mecanismos concretos que generen confianza, atraigan ahorro y eviten los riesgos que ya forman parte de la memoria económica reciente, en alusión a los casos de estafa constatados por la justicia como lo ocurrido con Conexión Ganadera.

Baygorria

El proyecto energético en Baygorria, en el departamento de Durazno, aparece como el primer caso concreto que podría anticipar el modelo que impulsa el gobierno. La iniciativa prevé la instalación de una planta solar con participación de ahorristas, en un esquema que combina inversión pública y privada.

Según explicó Alejandro Sánchez, la experiencia se apoya en antecedentes de UTE, como los parques eólicos financiados parcialmente mediante instrumentos abiertos a pequeños inversores. Esos proyectos demostraron, afirmó, que existe interés del público por canalizar sus ahorros hacia iniciativas productivas con respaldo estatal.

Foto: Presidencia de la República

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