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Paula Gallotti: “La ingeniería que crea el futuro debe ser inclusiva”

Paula Gallotti: “La ingeniería que crea el futuro debe ser inclusiva”

En diálogo con El Explorador, Paula Gallotti ingeniera en sistemas, Co-fundadora y CEO de DVelop Software Solutions, e integrante del Directorio de la cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) aborda el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo de software, la brecha de género en el sector y los desafíos de emprender en Uruguay. “La IA no reemplaza al ingeniero, lo potencia”, asegura.

La ingeniería de software es el proceso para construir las soluciones digitales que hoy hacen funcionar a casi cualquier empresa. Más que programar, se trata de entender un problema de negocio y traducirlo en algo que funcione, que escale y que se pueda sostener en el tiempo. “Hoy ninguna empresa, sea del rubro que sea, compite sin tecnología”, afirmó

A su vez, aseguró que sea con un equipo propio o con el apoyo de un proveedor tecnológico, la ingeniería de software es el facilitador para innovar, para construir las ideas que permiten que los negocios generen ventajas competitivas y crezcan. Asimismo, señala que “el ritmo es tan acelerado que las tendencias que vemos hoy pueden ser distintas a las que veremos el próximo año”. 

Ingeniería e IA

La ingeniería de software es el proceso para construir las soluciones digitales. Sin embargo, hay algunos temas que se destacan como la inteligencia artificial generativa, “que está cambiando cómo trabajamos, aprendemos y desarrollamos”. El valor de los datos que se utilizan para tomar decisiones y la ciberseguridad, “que pasó a estar dentro de los temas principales a tener en consideración para cualquier empresa”.

Por otro lado, subraya que “es correcto pensar que la IA está cambiando y va a seguir cambiando muchas industrias”, y que “el impacto en empresas que desarrollamos software es quizás uno de los más cercanos”. “Estamos viendo que la IA puede hoy en día escribir, probar y mantener código, así que parte de lo que antes hacía un ingeniero hoy se ve acelerado o en parte posiblemente automatizado, aunque también es cierto que hay aún dificultades en pasar de un ambiente de prueba a un contexto real de un proyecto”. 

Se está modificando la profesión: “el valor del ingeniero pasa quizás de codificar (como se podía ver generalmente hasta ahora) a entender el problema, diseñar la arquitectura, integrar, gobernar y garantizar calidad y seguridad”. 

Gallotti lo ve más como “aumento que como reemplazo”. “El ingeniero que va a destacar no es el que compite contra la IA, sino el que la sabe usar para obtener el mayor beneficio y dedicar esa energía a lo que la máquina no resuelve”. 

Por otro lado, refiere que como habilidad indispensable “hay un tema de actitud, de estar disponible y atento para aprender constantemente, saber trabajar en equipo y en concreto la curiosidad para poder conectar problemas con propuestas de soluciones”. A nivel técnico, “hay una base de formación en ingeniería que nos permite y ayuda a entender los problemas y tener criterio sobre las soluciones que podemos o no trabajar con IA”.

De tesis universitaria a empresa tecnológica

DVelop nació como un proyecto impulsado por un grupo de jóvenes ingenieros. Gallotti recuerda aquellos primeros años como “un momento de mucho esfuerzo, cariño y bastante inconsciencia, en el buen sentido”. “DVelop empezó siendo nuestra tesis de fin de carrera en Ingeniería en Sistemas de la Universidad ORT. Éramos cuatro compañeros de generación y en vez del clásico proyecto académico decidimos armar un plan de negocios de verdad”. Consiguieron un primer cliente que les dio la oportunidad de probar, lograron incubarse en Ingenio y armaron un equipo para comenzar a crecer. “Lo que nos motivó no fue un gran plan maestro, fue la combinación de ganas de construir algo que fuera nuestro y no tener miedo a intentarlo”.

Si mira hacia atrás, Gallotti se da cuenta de que “el momento era completamente distinto al de ahora, DVelop se constituye oficialmente en el 2008, en un momento en donde había mucho menos emprendimientos y el camino y apoyo que podías conseguir era mucho más limitado al que vemos hoy en etapas tempranas para emprendedores”.

Sobre el momento más desafiante de su carrera profesional y el aprendizaje que le dejó, Gallotti señala que “todos los años tuvieron un desafío distinto, generalmente siempre fue un mix entre aprender a hacer algo nuevo, crecer y consolidar lo aprendido en la empresa”. “Quizás el aprendizaje que se repite en la mayoría de los casos es la importancia de generar un buen equipo de trabajo que acompañe cada situación. Integrar a las personas correctas a las discusiones importantes y hacerlas participar de las definiciones alinea al equipo hacia lo que queremos lograr como empresa”. 

Sin embargo, considera que “hoy en día estamos transitando el momento más desafiante como profesionales en esta industria, porque se están dando al mismo tiempo y a gran velocidad cambios desde muchas perspectivas del negocio que inciden en decisiones técnicas, comerciales y de procesos bien distintas a las que estábamos acostumbrados”.

Mujeres en tecnología: una brecha que persiste

Hay un dato que muestra que los hombres se postulan a un puesto laboral, aunque no cumplan todos los requisitos y muchas mujeres no mandan el currículum si no cumplen el 100%. “Crecer es animarse a tomar desafíos para los que todavía no te sientes del todo lista, siempre”. 

Además, recomienda “trabajar en mostrar la confianza que tiene, que se apoye en otras mujeres y busquen referentes. No estás sola, y no tenés que recorrer el camino sin alguien que te ayude y apoye”. Por último, “le diría que está estudiando para integrar una industria que tiene muchísimas oportunidades, que tiene expansión internacional y muchas oportunidades a las que puede acceder siempre que mantenga las ganas de aprender y crecer”.

Aunque ha habido avances, la tecnología sigue siendo un sector con predominio masculino. Gallotti describe la situación actual de las mujeres en la industria como “levemente mejor, pero sigue habiendo una brecha clara, sobre todo en el liderazgo”. Agrega que los datos más recientes de CUTI muestran que las mujeres “somos cerca del 33% del empleo del sector, el 35% de los cargos de gerencia y apenas el 22% de los de dirección”. “Lo interesante sobre esto es saber que estos indicadores no son únicamente nacionales, es decir, estas tendencias se ven a nivel internacional”. 

Cuando se les pregunta a las mujeres líderes qué las frena, “aparecen siempre tres cosas, la conciliación entre la vida laboral y familiar, la falta de referentes femeninos y los sesgos de género que todavía persisten”. 

Gallotti afirma que existe un riesgo real de que los algoritmos que se están creando hoy reproduzcan o hasta amplifiquen los sesgos de género si no actuamos. La incorporación de mujeres es indispensable justamente para enriquecer la mirada, reducir estos sesgos en la tecnología, mejorar la calidad de los desarrollos y asegurar que las respuestas de la IA sean realmente representativas de las necesidades de toda la sociedad.

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EDICIÓN DEL 2/7/2026

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