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Chinalat: la apuesta de acercar China a los emprendedores latinoamericanos

Chinalat: la apuesta de acercar China a los emprendedores latinoamericanos

Con más de 25 años de trayectoria en comercio exterior y una empresa que hoy conecta a clientes de Uruguay, Argentina y China, Cecilia Ceballos se ha convertido en una referente para emprendedores y pequeñas empresas que buscan abrirse camino en el mercado internacional.

En diálogo con El Explorador, la fundadora de Chinalat repasó su recorrido profesional, habló sobre el crecimiento de su compañía y reflexionó sobre las oportunidades que ofrece China para los negocios en América Latina.

Sin embargo, su historia en el sector comenzó de manera inesperada. A principios de los años 2000 regresó de Estados Unidos con la sensación de que el camino que había elegido hasta entonces ya no era el adecuado. Había iniciado estudios de notariado, pero decidió cambiar de rumbo cuando surgió una oportunidad laboral en una naviera. Allí descubrió un mundo que hasta ese momento le era completamente ajeno. “Ahí me introduje en el mundo del comercio exterior, que hasta ese momento desconocía, y me apasionó realmente”, recuerda.

Desde el área documental participaba en el control de cargas, la preparación de trámites para Aduanas y la coordinación operativa de buques. La curiosidad por entender cada proceso la llevó a involucrarse cada vez más en la actividad. Pedía instructivos, buscaba aprender nuevas tareas y aprovechaba cada oportunidad para ampliar sus conocimientos. Esa inquietud fue el punto de partida de una carrera que la llevó a desempeñarse en navieras, operadores logísticos, despachantes e importadores, además de especializarse en comercio internacional y estudiar idiomas como inglés, portugués y chino mandarín.

Aprender desde cada lado del mostrador

Después de varios años en el ámbito naviero decidió dar un paso más. Quería entender cómo funcionaba el negocio desde otras perspectivas y comenzó a trabajar en empresas de forwarding, donde descubrió mercados, rutas y modalidades de transporte que hasta entonces le eran ajenos.

A diferencia de una naviera, donde el trabajo se concentra en itinerarios específicos, los operadores logísticos permiten gestionar operaciones desde y hacia múltiples destinos. Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina comenzaron a formar parte de su rutina profesional.

La necesidad de aprender nunca desapareció ya que pasó por empresas importadoras, trabajó junto a despachantes y conoció desde dentro los desafíos cotidianos de quienes reciben mercadería, negocian con proveedores o enfrentan trámites aduaneros.

Ese recorrido, además de conocimientos técnicos, le permitió construir una extensa red de contactos internacionales. Hoy trabaja con operadores, despachantes y agentes de compra en distintos países, relaciones que considera fundamentales porque “la confianza se construye durante años”.

Emprender para recuperar tiempo

En 2015 decidió abrir su primer emprendimiento propio con el fin de recuperar tiempo en familia, pero la experiencia duró cuatro años. Cuando dos de sus principales clientes dejaron de operar en Uruguay, el negocio perdió gran parte de su sustento económico. El cierre fue inevitable y el regreso al trabajo dependiente también.

Lejos de significar un fracaso, aquel período terminó ampliando su experiencia profesional. Se incorporó a una empresa argentina especializada en logística internacional y comenzó a trabajar intensamente con el mercado vecino.

Comienzo de Chinalat

La idea de volver a emprender estuvo presente durante años, aunque recién tomó forma en 2023. Con 43 años, una carrera consolidada y la sensación de haber acumulado suficiente experiencia, decidió apostar nuevamente por un proyecto propio. Esta vez el objetivo era diferente. “Dije: o me resigno o voy por todo. Y si me va mal, muero de pie”.

Así nació Chinalat, una empresa que busca concentrar en un solo lugar todos los servicios necesarios para importar desde China.

“No quería abrir otro forwarder. Quería que la persona encontrara todo y no tuviera que preocuparse por buscar un agente de compras, un despachante o una empresa logística”.

La propuesta incluye búsqueda de proveedores, negociación comercial, control de calidad, logística internacional, despacho aduanero y acompañamiento durante todo el proceso.

Mientras desarrollaba el proyecto, Ceballos observó un fenómeno que se repetía cada vez con más frecuencia: el creciente interés de emprendedores por importar desde China.

Las redes sociales comenzaron a llenarse de contenidos vinculados al comercio internacional y miles de personas buscaban alternativas para abastecer sus negocios con productos provenientes del gigante asiático.

Pero junto al entusiasmo aparecían también los problemas. “Había mucha gente inexperta hablando de importaciones y jugando con los sueños de las personas”. Según explica, muchas veces los emprendedores reciben información incompleta o expectativas poco realistas sobre costos, márgenes de ganancia y requisitos legales.

Por eso uno de los principios de Chinalat consiste en analizar cada proyecto antes de avanzar. “No todo el mundo está preparado para importar y no a todo el mundo le sirve hacerlo en ese momento”.

En algunos casos, incluso recomienda no seguir adelante: “A veces les digo directamente que no les sirve importar ese producto. La idea es que tengan una buena experiencia”.

Una membresía para acompañar el proceso

El modelo de trabajo de la empresa se basa en una membresía que da acceso a capacitación, asesoramiento y acompañamiento permanente. Antes de ingresar, los interesados atraviesan un proceso de evaluación donde se analiza su proyecto, nivel de inversión y objetivos comerciales.

La intención no es vender un curso masivo ni captar clientes indiscriminadamente. La prioridad es determinar si la importación realmente puede transformarse en una oportunidad de negocio rentable.

Una vez dentro, los miembros acceden a una formación online compuesta por doce módulos que abordan desde el estudio de mercado y la negociación con proveedores hasta logística, despacho aduanero, comercio electrónico y ventas.

Pero la capacitación es apenas una parte del proceso. Cada cliente mantiene reuniones individuales con Ceballos y participa de grupos de trabajo donde puede seguir paso a paso el desarrollo de su operación. “El cliente ve qué preguntamos, qué negociamos y cómo se mueve toda la operación. Es como un espectador de su propia importación”, agrega.

La propuesta incluye además el acceso a una comunidad donde se comparten tendencias de mercado, catálogos, oportunidades comerciales y experiencias de otros importadores.

La construcción de una “tribu”

Ceballos utiliza una palabra particular para referirse a quienes forman parte de la empresa: tribu. No se trata únicamente de una estrategia comercial, habla de comerciantes, emprendedores y pequeños empresarios que buscan crecer, abrir nuevos negocios o dar sus primeros pasos en el comercio internacional.

Con ese objetivo surgieron también las importaciones colectivas, un sistema diseñado para quienes realizan compras pequeñas y no pueden afrontar individualmente determinados costos logísticos.

Las mercaderías se consolidan en origen y se importan en conjunto, permitiendo distribuir gastos y mejorar la rentabilidad. Para Ceballos “alguien que importa solo 2.000 dólares tendría costos muy altos. Con una importación colectiva eso cambia completamente”.

La satisfacción, asegura, llega cuando esos clientes comienzan a expandirse: “Cuando abren otra tienda o tienen que contratar un depósito más grande, ese es el pago”.

China como socio estratégico

Después de visitar durante años la Feria de Cantón y los principales mercados mayoristas chinos, Ceballos está convencida de que el potencial de vinculación entre América Latina y China seguirá creciendo.

No piensa únicamente en productos de consumo o pequeños emprendimientos, también observa oportunidades para la industria, especialmente en tecnología, automatización y optimización de procesos productivos.

“Mucha gente habla de proteger la industria nacional. Yo digo: andá a China, actualizate, mejorá los procesos y competí”.

Actualmente organiza viajes de negocios para grupos reducidos de empresarios latinoamericanos. Los recorridos incluyen visitas a ferias, fábricas y mercados especializados adaptados al perfil de cada participante.

El objetivo es que cada empresario encuentre exactamente aquello que fue a buscar, ya sea maquinaria, textiles, productos electrónicos o materias primas.

Crecer sin perder la cercanía

Hoy Chinalat opera entre Uruguay, Argentina y China. Cuenta con depósitos propios y asociados en distintas ciudades chinas y una estructura que continúa creciendo. El mercado argentino representa aproximadamente el 70% de sus clientes, aunque ya proyecta avanzar hacia países como Paraguay, Colombia y México.

Sin embargo, el crecimiento no aparece como una carrera contra el tiempo. Después de años de experiencia, de emprendimientos exitosos y fracasos, de momentos difíciles y nuevas oportunidades, la empresaria parece tener clara la prioridad. “Voy paso a paso”. La misma filosofía que la llevó a construir una empresa desde cero, reinvirtiendo cada avance y apostando a largo plazo.

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EDICIÓN DEL 4/6/2026

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