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6000 personas esperan por un asistente personal

6000 personas esperan por un asistente personal

En el año 2020 el trámite para solicitar asistencia personal en la Secretaría Nacional de Cuidados y Discapacidad del Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay, comenzó a presentar atrasos. Cuatro años después, este problema continúa y se le suma a otros tantos a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes neurodivergentes y que desde la Asociación Civil Aletea denuncian.

La socióloga y madre de un adulto con Condición del Espectro Autista, Irene Peluso Crespi, integra la Directiva de Aletea, organización cuyo objetivo es promover la inclusión social de las personas neurodivergentes. En conversación con El Explorador explicó al principio parecía que la situación respondía a la pandemia, pero continuó en el transcurso del tiempo hasta el nivel que no había otorgamientos a la población. «Incluso empezamos a detectar que en el 2023 teníamos gente que había pedido al asistente social en 2020», expresó.

Cambio de figura

La asociación civil cuenta con una red de apoyo y contención a las familias y una vez por mes se plantea este problema. A su vez tras reuniones a través de la Alianza por los Derechos de las Personas Con Discapacidad con integrantes del Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay (Mides) les manifestaron, sin expresar que iban terminar con la figura del asistente personal, la posibilidad de orientarse hacia otras figuras como el de facilitador de autonomía. Que desde Peluso explica es una figura totalmente distinta donde cada tres personas con necesidades de apoyo se iba a dar un facilitador, que además, estará vinculado al centro y no directamente a la familia y con el acompañado.

En el caso de los niños, niñas y adolescentes neurodivergentes el objetivo es que el asistente personal pueda acompañarlos en el aula educativa, donde muchas escuelas no les permiten el ingreso o solo por una o dos horas si no tiene acompañante permanente. Entonces cuestionan desde las asociaciones esa figura y llevaron el planteo a la Secretaría Nacional de Cuidados y Discapacidad de que era una figura totalmente insuficiente, cuando hay casos de dependencia severa y docentes que no están preparados para educar o enseñar de una forma accesible, ni pueden tras haber aulas numerosas donde cada niño y niña requiere de cierta atención.

«Situación embudo»

Un grupo de madres realizó un pedido de información donde pudieron ver que habían 6000 personas esperando por asistentes personales, no todos vinculados a la población neurodivergente y que efectivamente habían atrasos de años. Además, denuncian que la figura del facilitador tendría que haberse aplicado hace dos años pero no se implementó. «Entonces estamos en una situación de embudo, en el cual no tenemos respuesta clara ni el acceso a una figura, hay un recorte permanente» lamentó Peluso.

Por un lado se les dijo que los derechos que ya estaban adquiridos, no se iban a perder y que las personas con dependencia severa iban a seguir contando con el asistente personal, pero desde el Mides expresaron que esta figura era desventajas para la población con discapacidad porque no fomenta la autonomía. Caso en el que no están de acuerdo explicando que la persona que cuente con apoyo va a ser más autónoma e independiente, porque por ejemplo, puede ir a la escuela. «Están condenando a chicos y chicas a ir a escuelas especiales o pocas horas o ir a sentarse a jugar a la dirección porque no participan en el aula», expresó.

Problemas en las instituciones educativas

Otro problema que denuncian desde Aletea es que este año se presentaron muchos casos de rechazos de personas neurodivergentes en los centros educativos o de disminución horaria a pesar de que hay un protocolo y una ley que ampara la inclusión educativa en la escuela común. Lamentable esto hecho no suele denunciarse porque implica un protocolo en el Instituto Nacional de Derechos Humanos que al final no da resultados y las familias optan por recorrer otros centros, elegir una escuela especial o los escolarizan solo la cantidad de horas que les permiten cuando tienen potencial para ir a una escuela común.

Peluso destacó que son familias que están muy golpeadas, donde hay una conocimiento de que las denuncias no llegan a nada, están siempre bajo mucha presión en términos de cuidados, de apoyo, de vulnerabilidad y sobre todo de conocimientos y ahora se le suma la falta de asistente personal y los rechazos escolares, «recortándoles su trayectoria educativa y después la laboral».

Respecto a la escucha que les brinda Anep Peluso admitió que «se divorció del tema«. Cuando se planteó la figura del facilitador la idea era que una pata estuviera en el tema de cuidados y otra en lo curricular, pero la institución educativa decidió no sumarse a la propuesta.

«El próximo desafío se viene en marzo» concluyó.

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