Rodrigo Arim: un presupuesto “austero” y “mucho camino para recorrer”
Con un presupuesto aprobado por una mayoría inusualmente amplia, el director de la OPP repasa el proceso político, defiende la priorización de infancia y protección social, y adelanta los principales desafíos de coordinación interinstitucional para 2026.
La Cámara de Diputados aprobó de manera definitiva, el pasado 9 de diciembre, el Presupuesto Nacional para el período 2025–2029, con 82 votos en 99, una adhesión considerada inusualmente alta para una ley de esta magnitud.
El proyecto, presentado el 31 de octubre por el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, junto a su equipo -entre ellos el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim-, ingresó al Parlamento con 714 artículos centrados en tres pilares estratégicos: crecimiento económico con trabajo de calidad, fortalecimiento de la matriz de protección social y mejoras en las seguridades para la convivencia ciudadana.
En su mensaje, Oddone destacó estar “muy satisfecho por el proceso de trabajo que se dio al interior del Poder Ejecutivo”, señalando especialmente el esfuerzo técnico detrás del texto. Uno de los protagonistas de ese proceso fue justamente el director de la OPP, Rodrigo Arim, quien concedió a El Explorador una entrevista exclusiva en la que analizó el balance del debate presupuestal, su rol en el equipo económico, el vínculo con la oposición, las tensiones históricas en torno al financiamiento educativo y los desafíos de ejecución que marcarán 2026.
Un apoyo parlamentario “contundente”
Arim interpreta el resultado en el Parlamento como un aval político amplio y, al mismo tiempo, como una señal hacia el exterior. “Es un proceso que nos brinda mucha satisfacción desde el punto de vista del resultado obtenido”, afirmó, al destacar el “trabajo -yo diría- denodado” de ambas cámaras para alcanzar un presupuesto “consistente con la planificación y la ejecución financiera y fiscal del Estado”.
Para el economista, la clave estuvo en que el Parlamento realizó “un trabajo muy fino, muy claro, muy preciso de acuerdos, lo que permitió obtener mayorías muy contundentes”, y en consecuencia fortalecer las áreas priorizadas por el Ejecutivo.
Agregó que, tras un inicio de período de gobierno en el que “algunas situaciones prendieron algunas luces de preocupación, no de alarma”, la aprobación del presupuesto representa para Arim un mensaje político claro: la principal ley del Gobierno, “la cual de alguna manera articula y va a guiar el accionar del Gobierno en los próximos cinco años, es aprobada con una mayoría muy contundente”.
El resultado, añadió, consolida un mensaje de gobernabilidad: “Es una buena señal que Uruguay logre diferenciarse de ese patrón internacional… en el que las virulencias políticas se han incrementado”.
Arim subrayó especialmente el voto favorable de legisladores de todos los partidos opositores. “Terminamos el año con una muy buena noticia… finalmente se consiguen votos de todos los partidos de la oposición para aprobar un presupuesto”, celebró.
Un primer presupuesto desafiante en la OPP
Esta fue la primera experiencia de Arim como director de la OPP en un proceso presupuestal, un rol que combina planificación estratégica, coordinación interinstitucional y negociación política.
“Es una experiencia desafiante y de aprendizaje”, expresó, valorando el trabajo conjunto con el Ministerio de Economía dentro del equipo económico del gobierno. El presupuesto, afirmó, logró alinear prioridades claras: infancia, convivencia y seguridad, crecimiento económico con equidad y protección social. “Esas son las grandes áreas que, de alguna manera, este presupuesto termina reconociendo como prioritarias”, agregó.
El director reconoció que debió familiarizarse con dinámicas políticas diferentes a las que enfrentó en el área de la Educación Superior, aunque destacó la importancia del diálogo con actores clave, como los gobiernos departamentales y las empresas públicas.
En relación con estos últimos, señaló que se lograron coordinar inversiones relevantes bajo una lógica de consistencia con el plan del Gobierno. En cuanto a los departamentos, destacó un acuerdo “histórico” con el Congreso de Intendentes sobre transferencias y políticas territoriales, acuerdo que “estaba en algún sentido blindado políticamente” y que por ello no requirió debate parlamentario adicional.
Negociación y flexibilidad: “En eso consiste la democracia”
Consultado sobre eventuales concesiones durante el proceso parlamentario, Arim afirmó de manera contundente: “Por supuesto que sí. Pero en el mejor de los sentidos. En eso consiste la democracia. Consiste justamente en tener flexibilidad y la versatilidad para poder negociar e incorporar en la discusión política, la que es tan relevante como el presupuesto que hay, inquietudes que provienen de distintas áreas del espectro político”.
Reivindicó que el proyecto original del Ejecutivo se haya enriquecido mediante planteos provenientes tanto de la oposición como de sectores de la sociedad civil y organismos como la ANEP o la Universidad de la República (Udelar).
La clave, a su juicio, fue que esos cambios “no alteran las prioridades del Gobierno y simultáneamente enriquecen el proyecto original”.
El desafío del financiamiento educativo
Como exrector de la Udelar, la pregunta sobre el tradicional reclamo del “6 + 1” para la educación fue ineludible. Arim respondió desde su nueva perspectiva institucional, pero sin desconocer la sensibilidad del tema. “Son momentos distintos, no estoy cumpliendo el mismo rol en el mismo momento histórico, pero uno de los grandes desafíos es mantener la ecuanimidad”, explicó.
Para el director, la ecuanimidad es ser consciente de que, desde la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, “hay que mirar el conjunto de necesidades que se requieren de las políticas públicas de Uruguay”. A su vez, consideró la importancia de atender, “por supuesto”, algunas áreas muy relevantes relacionadas a los centros de enseñanza, no solo Udelar, sino también la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Universidad Tecnológica (UTEC).
Admitió que existen limitaciones reales, ya que se trata de un presupuesto “austero” y reconoce “plenamente, que es un presupuesto que no permite el desarrollo de todos los objetivos de política e instrumentos que requerían los centros autónomos de la enseñanza”.
Sin embargo, señaló que este presupuesto significa un aumento real muy superior al del quinquenio pasado. “Supera con creces el 100% en términos de incremento… el aumento en términos reales es básicamente el doble”.
Pese a ello, reconoció que “queda mucho camino para recorrer”, no solo en recursos sino también en instrumentación de nuevas políticas educativas.
Ejecución en 2026
Con el presupuesto ya aprobado, el foco se desplaza hacia su implementación. Rodrigo Arim enumeró los principales retos que asumirá la OPP el próximo año.
Como primer punto, destacó las nuevas herramientas para el desarrollo territorial. Particularmente, la puesta en marcha del Fondo de Inversiones Estratégicas, dotado de 80 millones de dólares, destinado a reducir asimetrías regionales. “Tenemos que ser capaces de incorporar reglas transparentes y claras”, afirmó.
El apoyo a políticas de seguridad, considerando que la OPP tendrá un rol específico en el acompañamiento de nuevas iniciativas impulsadas desde el Ministerio del Interior, se encontraría en el punto número dos.
Como tercer punto, marca la coordinación del diálogo social junto al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el Banco de Previsión Social, el Ministerio de Desarrollo y el Ministerio de Salud Pública, y la OPP será clave en el proceso de fortalecimiento de la protección social. “Es absolutamente prioritario… conseguir resultados que sean consistentes con redes que atienden las principales vulnerabilidades del país”.
Para finalizar, en el cuarto lugar, Arim subrayó las prioridades en infancia y adolescencia, área que será central en 2026. “El presupuesto destinado a infancia es entre 15 y 17 veces mayor -según el año- respecto al quinquenio anterior”.
Balance de gestión: planificación, acuerdos y desafíos futuros
A nueve meses de asumir, Arim resume su gestión con una mezcla de satisfacción y responsabilidad: “La tranquilidad de poder avanzar en la planificación de un presupuesto que está aprobado, que significa tener un conjunto de recursos donde ahora el Poder Ejecutivo tiene la obligación de desplegar en conjunto el instrumento de política que diseñó y que plasmó en el mensaje presupuestal”. Agregó que, desde el Ejecutivo, se tiene la “obligación de hacer una correcta ejecución de esta política”.
Analizó también los acuerdos logrados con empresas públicas y gobiernos departamentales, y señaló que el objetivo hacia adelante es lograr avances concretos para la ciudadanía: “Que sean años de logros para la ciudadanía en general y en particular para la construcción de políticas que atiendan las situaciones de mayor vulnerabilidad del Uruguay y que apuesten también a un Uruguay más innovador y donde el conocimiento sea utilizado en pos de desarrollo económico pero también en desarrollo social en general”.




