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Neuronova: la clínica que busca transformar y  acompañar el neurodesarrollo infantil

Neuronova: la clínica que busca transformar y  acompañar el neurodesarrollo infantil

Neuronova se encuentra en el corazón de Montevideo, como un proyecto clínico pionero dedicado a la detección, evaluación e intervención en neurodesarrollo infantil y adolescente. Detrás de esta iniciativa se encuentra la Dra. Laura Miranda, médica pediátrica, fisioterapeuta, diplomada en neurodesarrollo y máster en gestión de servicios de salud, cuya formación y experiencia la llevaron a identificar un vacío en el sistema de atención de salud tradicional: “La detección temprana y el abordaje de la neurodiversidad y de las altas capacidades”.

Esa necesidad, junto a su convicción de que era posible hacer algo diferente, dio origen a un centro que, desde su apertura en abril, ha buscado posicionarse como un espacio de referencia. 

En entrevista exclusiva para El Explorador, nos explica que Neuronova combina pediatría, fisioterapia, psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, terapia ocupacional y psicomotricidad, todo bajo un modelo interdisciplinario. “Muchas clínicas tienen equipos amplios, pero pocas integran pediatría como eje del proceso. Acá el seguimiento es continuo y coordinado, y eso marca una diferencia enorme”.

El centro recibió recientemente la acreditación como Marca País, un reconocimiento que la especialista define como “un voto de confianza enorme y una responsabilidad que nos impulsa a seguir creciendo”.

Trastornos del neurodesarrollo en Uruguay

Consultada por la prevalencia de dificultades del neurodesarrollo en el país, Miranda explica que “en Uruguay se estima que entre un 20% y un 25% de los niños presentan algún compromiso del neurodesarrollo, desde algo leve hasta cuadros complejos”. Los casos más frecuentes abarcan desde trastornos del lenguaje -que suelen revertirse con intervención oportuna- hasta diagnósticos más severos dentro del espectro autista, cuya visibilidad ha aumentado significativamente en los últimos años. También aparecen con fuerza los trastornos por déficit de atención, con o sin hiperactividad.

La doctora considera que no todo niño inquieto debe ser etiquetado automáticamente. “ A ese niño hiperactivo que llega con la cartita de la maestra hay que estudiarlo bien. Muchas veces lo que necesita es descarga motriz, o se aburre porque ya resolvió todo antes que el resto. Puede que no sea un trastorno de atención, o puede que además tenga altas capacidades”.

Asegura que este tipo de enfoque permite evitar diagnósticos erróneos y ajustar el tratamiento a la realidad de cada uno de los niños.

El impacto del entorno y una guía para el desarrollo

Para la especialista, el entorno es determinante tanto en la aparición como en la evolución de las dificultades. “Un niño sano, que nace sin ningún compromiso, puede empezar a estar en números rojos si crece sin estímulos, sin contacto, sin miradas, sin palabras”, afirma.

La doctora hace hincapié en los sectores más vulnerables, en los que la falta de contención afectiva y de acceso a los recursos impacta directamente en el desarrollo. “Si nadie le habla, si nadie interactúa, ese niño no va a poder aprender. Todo se aprende por imitación”.

Pero también destaca el lado positivo, ya que el mismo entorno puede potenciar las capacidades de un niño con dificultades de origen biológico. “Un niño con una alteración motriz, bien estimulado y bien acompañado, puede alcanzar un potencial enorme”.

A esto se suma una realidad geográfica que condiciona el acceso equitativo a los tratamientos. “El lugar donde nace un niño lo marca. Un niño que necesita abordaje integral, y nace en un sitio sin servicios adecuados, siempre va detrás”.

La doctora Miranda es replicadora de la Guía Nacional para la Vigilancia del Desarrollo del Niño y la Niña, una herramienta clave creada para mejorar la detección de señales tempranas. Sin embargo, reconoce las dificultades en su implementación.

“La guía es maravillosa, pero el principal problema es el tiempo. Una consulta completa lleva 40 o 50 minutos, y en la policlínica tenemos 15 o 20”, explica. A pesar de que hay profesionales capacitados en todo el país y de que el Ministerio de Salud Pública distribuyó el material necesario, el sistema no permite aplicar la herramienta de forma sistemática.

“Hay instituciones privadas que han logrado crear un espacio exclusivo para la evaluación del neurodesarrollo, pero son contadas con una mano”, lamenta.

Señales de alarma: qué deben observar las familias

La detección temprana, insiste la especialista, comienza en casa. Algunos de los signos que Miranda describe incluyen la falta de contacto visual desde los primeros días del nacimiento, la ausencia de respuesta ante sonidos o, por el contrario, la hipersensibilidad auditiva, asimetrías en movimientos de brazos y piernas, falta de sostén cefálico o tono muscular muy bajo y la ausencia de balbuceo o intención comunicativa, poniendo como ejemplo cuando el niño o la niña señala los objetos que desea. 

Considera de suma importancia tener en cuenta a las familias a la hora de la consulta. “Si a la mamá o al papá les parece que algo pasa, hay que escucharlos. Insistir, insistir e insistir. La intuición es muy valiosa”, remarca.

Neuronova: un enfoque integral y un modelo de intervención ágil

El funcionamiento de la clínica está pensado para reducir tiempos de espera y evitar que los niños “se pierdan” en el sistema de salud.

Consultada sobre los procesos de consulta en la clínica, Miranda explica que, de manera general, la primera instancia es con ella como responsable para posteriormente tener una reunión de equipo en donde se decide rápidamente quién es el profesional que puede colaborar de mejor manera en el caso. “Queremos que los abordajes empiecen casi de inmediato”, señala Miranda.

Las derivaciones más frecuentes incluyen trastornos del lenguaje, dificultades conductuales y casos complejos dentro del espectro autista. Aunque la clínica no cuenta aún con neuropediatra ni psiquiatra infantil, trabajan para orientar y acompañar a las familias que llegan desbordadas luego de múltiples intentos fallidos.

“A veces no podemos ofrecerles el tratamiento que necesitan, pero sí podemos lograr la vinculación, reinsertarlos en el sistema, conectarlos con los equipos del Estado o con instituciones que puedan ayudarlos”.

Neuronova también se enfrenta a la realidad económica de muchas familias. “No queremos que un niño se pierda por no poder pagar. Ajustamos costos, fraccionamos pagos, buscamos convenios o derivamos a lugares más accesibles”.

Altas capacidades: el talento que muchas veces pasa inadvertido

Una de las áreas diferenciales de la clínica es el trabajo con niños y adolescentes con altas capacidades, un tema aún poco explorado en Uruguay.

“En la formación académica jamás se nos enseñó a buscar lo que está por encima. Siempre se nos enseñó a detectar lo que falta, lo que no tiene, lo que no trajo, lo que no le dio la vida”, reflexiona Miranda.

Considera que pensar en altas capacidades “es pensar en un niño que tiene lo que tenía que tener y además tiene capacidades extra por encima de la media del resto de su población”. Estos niños pueden presentar un talento extraordinario en áreas específicas, pero sin el estímulo adecuado pueden terminar repitiendo el año o desertando del sistema educativo. “Muchos se aburren, molestan, generan conflictos y terminan etiquetados como problemáticos, cuando en realidad están subestimulados”. A su vez, destaca una particularidad de género: “Las niñas con altas capacidades se camuflan muy bien. Se esconden para no sobresalir, para no ser diferentes. Y si nadie lo nota, pasan inadvertidas”.

En Neuronova se realiza la identificación y se ofrece acompañamiento psicopedagógico para potenciar esas habilidades y orientar a las familias de la mejor manera.

Un desafío que recién empieza

A meses de su inauguración, Neuronova sigue sumando pacientes y consolidándose como un espacio de referencia para el neurodesarrollo en Uruguay. El reconocimiento como Marca País confirma la solidez del proyecto, pero también aumenta sus responsabilidades.

“Es un compromiso enorme. Tenemos que seguir creciendo y estar a la altura de lo que esta mención significa”, afirma Miranda.

Detrás de cada caso, de cada familia que llega con incertidumbre o esperanza, está un equipo que busca transformar la forma en que el país aborda el neurodesarrollo: desde la detección temprana hasta la intervención, pasando por la contención, la escucha y la construcción de oportunidades.

Neuronova apuesta por un futuro en el que cada niño, sin importar su origen, su condición o su talento, pueda alcanzar su máximo potencial.

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