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“El temor al sistema que expulsa”: por qué las personas en situación de calle evitan los refugios

“El temor al sistema que expulsa”: por qué las personas en situación de calle evitan los refugios

Katherine Spurr nació en Belvedere, Montevideo. Hoy es vocera del colectivo Ni Todo Está Perdido (Nitep) y presidenta de la Cooperativa Gente de Calle (GDC). En diálogo con El Explorador, compartió su historia personal y su análisis crítico sobre las políticas sociales dirigidas a los sectores más vulnerables.

A los 17 años, en 2002, emigró a México, una fecha que coincidió con el consumo de la pasta base en los sectores vulnerables. Ella se fue con su madre, ingeniera química y asesora de un ministro de Medio Ambiente, se dedicaba a la política. Sin embargo, ocho o nueve años más tarde, Spurr regresó a Uruguay y encontró un país «totalmente sumergido en una pobreza»

“Mi historia, como la de muchos compañeros y compañeras, está atravesada por la exclusión, por errores, por carencias, por heridas profundas y también por procesos de reconstrucción. Muchos venimos de años de consumo, de rupturas familiares, de salud mental vulnerada, de perder vínculos, trabajos y hasta la propia identidad”, puntualizó la entrevistada.

Para Spurr, la red de contención popular fue determinante: “Sin la solidaridad del pueblo, no hubieran zafado muchos de mi generación. A muchos los mataron por narcotráfico, se suicidaron, entre otras cosas”. “En ese momento, no había empleo en Uruguay, los salarios eran muy bajos, era muy difícil tener una vida clase media o trabajadora. Inclusive con los estudios en medicina y turismo que realice en México, esa realidad me afectó profundamente”.

Spurr también reveló una infancia «muy violenta» y problemas de salud mental que la llevaron a un diagnóstico de patología. Después de ocho años de matrimonio, y con su hijo mayor de ocho o nueve años, el consumo de drogas la hizo perder «la poca estabilidad que había conseguido hasta el momento».

En 2020, se divorció debido a su consumo y problemas de salud mental, encontrándose sola en Montevideo sin apoyo familiar. Optó por un divorcio donde su exmarido se quedó con la casa y ella se fue a un refugio nocturno. Estuvo seis meses en situación de calle, «tratando de sobrevivir, iba a comer de las volquetas, dormía en intemperie, todo por desconocimiento de que había centros comedores».

Colectivo Nitep

En esa época, comenzó a participar en las asambleas del colectivo «Ni todo está perdido», que se convirtió en un nuevo lazo social. Asegura que se encontró con “personas que decidimos levantarnos”. “Eso es lo que hoy representa Nitep y la cooperativa de vivienda que estamos construyendo junto a FUCVAM: la posibilidad concreta de volver a vivir”.

Como vocera de este colectivo y presidenta de la cooperativa «Gente de Calle», Spurr explicó que su trabajo se centra en «agruparse y cuidarse como colectivo» y «visibilizar y denunciar las cosas que no funcionan en el sistema de calle». Aclaró que no buscan una guerra o controversia contra el sistema. “Estamos a favor del sistema. Lo que queremos es que las cosas sean dignas, sean justas y sean de la mejor forma».

Spurr comenta que hoy “somos 38 familias en situación de calle o atravesadas por el sinhogarismo institucional. Personas que hace 10, 15 o 20 años viven girando entre refugios, pensiones, calle, hospitales y programas asistenciales. Muchos trabajamos en empleos precarios o con salarios muy bajos. Sobrevivimos como podemos, pero aun así decidimos organizarnos para salir adelante”.

Por otro lado, la vocera destacó la importancia de la experiencia de las personas en situación de calle: «al vivir la experiencia, al vivir la falencia, al saber dónde está la raíz del problema, podemos trasladar las soluciones de mejor forma y trabajar en conjunto con el Ministerio». Mencionó mejoras en los refugios de invierno, que ahora operan 24 horas debido a las alertas rojas, a diferencia de hace seis años cuando solo estaban abiertos de 9 de la mañana a 6 de la tarde.

Proyecto “Llegar a casa”

Actualmente, vive en una de las casas del proyecto «Llegar a Casa», una iniciativa del colectivo, que busca ofrecer una alternativa digna a los refugiados. Aclara que este proyecto, ha demostrado que «sin hacinamiento, con alimento, con muebles, y otras cosas, la vida era mucho más digna y más autónoma». Este modelo se replicará en casas comunitarias como parte de la Estrategia Nacional para gente en situación de calle.

La cooperativa «Gente de Calle» busca una «salida total autónoma del sistema de asistencialismo de los refugios», a través de cooperativas de vivienda. Spurr enfatizó: «Nosotros no somos gente vulnerable, somos gente vulneradas en derecho. Nos han vulnerado nuestro derecho»

El plan piloto incluye cinco cooperativas, que buscan construir viviendas con un proceso más rápido para personas en situación de emergencia. Sin embargo, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), que debía brindar el dinero para la personería jurídica, no ha podido hacerlo debido al «colapso que tiene de lo que es el operativo de invierno».

Plan Invierno y alerta roja 

Respecto a las políticas sociales desde 2020, Spurr señaló que la falta de una estrategia nacional para la gente en situación de calle a largo plazo, ya que ha sido un problema persistente. Criticó el «punitivismo» en el trato a las personas en situación de calle, donde «la pobreza no se radicaliza con violencia». En referencia al accionar policial para trasladar personas a centros estatales.

Katherine Spurr detalla que las personas en situación de calle a menudo se niegan a ir a los refugios debido a un «temor al sistema». Según ella, «tratar a la pobreza que está desamparada, que ya lo perdió todo, que no tiene dónde ir, que ya perdió en el sistema de refugio» genera desconfianza. Estas personas «no quiere ir ahí por temor, porque tiene miedo, porque tiene enemigos, porque tiene un miedo al sistema que realmente no confíe lo que pretende o porque es adicto y no puede estar de consumir o porque tiene problema de salud mental».

Spurr explicó que el temor al sistema es una razón por la cual las personas se niegan a ir a los refugios: «Cuando uno fracasa en el sistema, al intentar volver, el mismo sistema te expulsa”. Reconoció que los refugios pueden ser problemáticos, con «violencia», «delincuencia» y «malos entendidos» y las personas tienen miedo a “perder lo poco que tienen”.

Abogó por un enfoque interministerial que involucre a ASSE, el Ministerio del Interior, el Mides y el Ministerio de Vivienda, brindando «las herramientas necesarias a los sistemas operativos para que puedan asistir a esa gente sin vivir la violencia». “No puedes enviar a la policía a realizar el trabajo de un asistente social”.

Por otra parte, reconoce que, para este año, las autoridades y el Ministerio se han reforzado para reducir la «internación compulsiva», en lo que respecta a la alerta roja por frío extremo “este año están mejor preparados, aprendieron del año pasado”. “Hay casos exitosos, con personas que aprovechan las herramientas y pueden salir adelante”.

No obstante, la entrevistada considera que esto no es suficiente, afirmó que «la verdadera salida del sistema no es solo recuperar a las personas y darles una solución habitacional de medio camino, como son las  pensión o refugios de 24 horas»

En cambio, propuso el éxito del plan piloto de cooperativas de vivienda como una vía hacia la autonomía, ya que «la situación de calle no es el fin de la vida de nadie. Es una circunstancia transitoria que a través de los procesos autárquicos que el Estado te brinda puedes llegar a la autonomía».

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