CIER: promotor de la integración del sector energético en la región
La transición energética avanza con pasos agigantados, abarcando muchos sectores dentro del área, como la movilidad eléctrica, diversificación, desarrollo tecnológico, descarbonización, entre otros aspectos. Pero esto no ocurre de forma aislada por países; en muchas naciones del continente existen articulaciones planificadas para lograr objetivos en común.
En esta fase es donde aparece CIER (Comisión de Integración Energética Regional, que es una organización de carácter internacional regional, sin fines de lucro, que reúne a empresas y organismos del sector energético de los países miembros, así como también a los asociados y entidades vinculadas. Su objetivo es promover y favorecer la integración del sector energético en la región a través de la cooperación mutua entre sus diferentes actores, con énfasis en la interconexión de los sistemas eléctricos y los intercambios comerciales, la cooperación mutua entre sus asociados, la gestión del conocimiento y la promoción de negocios sustentables.
Esta comisión de energía lleva adelante varias iniciativas para conocer la integración energética de la región, entre ellas una visión completa de la electromovilidad en América Latina y el Caribe con foco en el transporte público y la clave para la integración energética regional. Para conocer esta realidad, El Explorador contactó a la Ing. Alexandra Arias, quien es Coordinadora Internacional de Distribución del CIER.
Arias explica que el organismo reconoce la importancia de la electromovilidad como un componente esencial en la transición hacia un sistema energético más sostenible en la región, “al ser la promoción de la movilidad eléctrica uno de los ejes fundamentales para descarbonizar el transporte. La electrificación del transporte público, en particular autobuses, trenes urbanos y vehículos institucionales, supone no sólo una reducción importante de emisiones, sino que también conlleva efectos positivos en la calidad del aire y la salud pública en los espacios urbanos de la región”, agregó.
Desde el punto de vista de la integración energética, para el CIER la movilidad eléctrica pública permite una mejor y más coordinada utilización de la matriz energética regional, que “en muchos países representa una participación creciente de las fuentes de energía renovable”. Además, menciona que la movilidad pública eléctrica impulsa “la planificación conjunta de infraestructura de carga, con potencial para establecer corredores energéticos regionales y sistemas interoperables que facilitan la conectividad entre países”.
“Esto requiere armonizar regulaciones, estándares técnicos y políticas tarifarias, un objetivo que el CIER promueve activamente. Otro aporte estratégico de la movilidad pública eléctrica es su efecto dinamizador sobre la innovación y el desarrollo tecnológico regional”, señaló.
Países con mayor crecimiento
En cuanto a los países que han logrado mayor avance en la movilidad eléctrica, la representante de la comisión se respaldó en los datos del Informe Global EV Outlook 2025 de la Agencia Internacional de Energía (IEA).
El documento señala que Brasil lidera el mercado regional con aproximadamente 125.000 vehículos eléctricos vendidos en 2024, lo que representa un aumento de más del doble respecto al año anterior y una cuota de mercado del 6,5%. Por otra parte, Costa Rica se destaca con la mayor participación de mercado en la región, ya que en 2024 el país contaba con un parque vehicular de más de 26.000 vehículos eléctricos.
Mientras tanto, Uruguay experimentó un crecimiento significativo, con ventas de 5.856 vehículos eléctricos en 2024, cuadruplicando las cifras de 2023 y alcanzando una cuota de mercado del 8,9%. En esa misma línea, como derivado del aumento de vehículos eléctricos (VE), América Latina ha experimentado un importante crecimiento en la adopción de autobuses eléctricos en el transporte público, con más de 6.700 unidades en operación en 41 ciudades de 12 países, a diciembre de 2024.
“Este avance posiciona a la región como líder en electromovilidad. Chile es el país con mayor cantidad de autobuses eléctricos en operación: 2.600 en 2024, lo que representa aproximadamente un tercio del sistema de transporte público de la ciudad”. Asimismo, menciona que Colombia ocupa el segundo lugar, destacando el sistema Transmilenio; seguido de Brasil y México.
Uruguay y los buses eléctricos
Con respecto a Uruguay: “Ha incorporado 30 autobuses eléctricos en Montevideo, con planes de expansión a otras ciudades. Además, el país ha implementado políticas de subsidios para fomentar la adopción de vehículos eléctricos en el transporte público”, explicó. “Se proyecta que para 2030 la región podría tener hasta 25.000 autobuses eléctricos en operación, lo que representaría una inversión significativa en infraestructura de carga y renovación de flotas”, pronosticó Alexandra Arias para las perspectivas futuras del sector. Agrega que este panorama “requerirá inversiones significativas en infraestructura de carga, desarrollo de capacidades técnicas y modelos financieros innovadores”.
En la región, “la infraestructura de carga para autobuses eléctricos está en una fase de desarrollo,con avances significativos en algunos países”. Como se mencionó anteriormente, a pesar de la cantidad de autobuses eléctricos disponibles, Chile y Colombia son los líderes en adopción, mientras que en Uruguay: “Montevideo ha iniciado proyectos piloto con autobuses eléctricos, desarrollando infraestructura de carga en colaboración con empresas energéticas locales”, puntualizó.
Es por eso que, para abordar los desafíos actuales y futuros de las estaciones de carga, el CIER está considerando diversas estrategias como integración con energías renovables, estándares y normativas, financiamiento con asociaciones público-privadas y planificación urbana. Lo más interesante es que existe cooperación técnica y transferencia de tecnología entre países o empresas asociadas y es un mecanismo facilitado por CIER.
“Nosotros nos encargamos de articular grupos de trabajo multisectoriales en los que participan empresas del sector eléctrico, reguladores y formuladores de política pública. A través de estos espacios, se promueve el intercambio técnico, la cooperación institucional y la construcción conjunta de capacidades en torno a temas estratégicos como la electromovilidad, la eficiencia energética y la digitalización del sistema eléctrico”, detalló la ingeniera.
Fuentes de inversión
Por otra parte, las fuentes de financiamiento de los proyectos de movilidad eléctrica en América Latina aseguran que existe un fuerte apoyo de organismos multilaterales a estos proyectos de movilidad eléctrica en la región, tanto en financiamiento como en asistencia técnica. “Sin embargo, para escalar estos proyectos, se requiere una mejor coordinación entre actores públicos y privados, marcos regulatorios estables y mecanismos financieros innovadores adaptados al contexto regional”.
“En América Latina, los proyectos de movilidad eléctrica (especialmente en el ámbito del transporte público) se financian a través de una combinación de fuentes públicas, privadas y multilaterales. Estas incluyen fondos públicos nacionales con inversión de algunos gobiernos, organismos multilaterales y cooperación internacional, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, así como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), entre,otras”, detalló.
La inversión privada y las asociaciones público-privadas también forman parte importante del proceso. Entre las más destacadas, aparecen BYD, Yutong y Skywell, “que no solo venden vehículos eléctricos en la región, sino que en algunos casos ofrecen esquemas de financiamiento directo o modelos de arrendamiento (leasing) de flotas. En el caso de BYD, ha implementado proyectos en Chile, Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador y Uruguay”, puntualizó.
Reciclaje de batería
Un punto importante del crecimiento de la movilidad eléctrica pasa por el reciclaje de batería. Para esto, el CIER ha venido apoyando activamente las estrategias de sostenibilidad en la movilidad eléctrica, incluyendo la correcta disposición y reciclaje de baterías a través de distintas líneas de acción.
“Algunas de esas líneas de acción contemplan la visibilización de buenas prácticas en seminarios técnicos y foros regionales, donde se brindan espacios a empresas para presentar su experiencia en reciclaje de baterías de litio, destacándose como un caso ejemplar en América Latina”, dijo Arias.
Algunas de las empresas que mencionan, como destacadas en reciclaje de baterías de litio en América Latina: “Fortech en Costa Rica; Relithia es una startup chilena pionera en el reciclaje de baterías de litio, y Ganfeng Lithium, uno de los mayores productores de litio de China, planea construir una planta de reciclaje de baterías en México”, referenció.
Finalmente, pudo concluir que la movilidad eléctrica en el transporte público electrificado es un verdadero motor de transformación urbana y regional. “Requieren un enfoque coordinado entre gobiernos locales, operadores, empresas eléctricas y entidades de financiamiento para lograr su despliegue masivo y sostenible. CIER, como plataforma técnica de referencia, ejerce un rol clave en facilitar esta transición mediante la articulación de conocimientos, la promoción de normas comunes y el intercambio de experiencias en el tema. Fortalecer la movilidad eléctrica (en particular la del transporte público) no solo es un paso hacia ciudades más limpias y eficientes, sino también un puente hacia una verdadera integración energética con justicia climática y cohesión territorial. El transporte público eléctrico surge como una prioridad estratégica y de alto impacto”, reflexionó.




