Antonella Torelli: “Nadie debería sentir que tiene que ocultar quién es para ser aceptado”
El Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, que se conmemora cada 28 de junio en recuerdo de los disturbios de Stonewall de 1969, volvió a ser en Montevideo una instancia de reivindicación y reflexión. A través de actividades organizadas junto a colectivos y organizaciones sociales, la Intendencia de Montevideo reafirmó su compromiso con las políticas de diversidad y puso el foco en los desafíos que aún persisten para garantizar el acceso efectivo a los derechos de las personas LGBTIQ+.
Para la directora de Derechos Humanos de la Intendencia de Montevideo, Antonella Torelli, el Orgullo continúa siendo una fecha profundamente política. En diálogo con El Explorador, sostuvo que “el Día Internacional del Orgullo no es una fecha meramente conmemorativa ni una celebración vacía”, sino una instancia que invita a reflexionar sobre “las luchas históricas de los colectivos LGTBIQ+, sobre los derechos conquistados y también sobre las desigualdades, los desafíos que existen y las violencias que persisten”.
La jerarca explicó que desde la recientemente creada Dirección de Derechos Humanos se trabaja bajo la premisa de que “los derechos son universales, indivisibles e interdependientes” y advirtió que aún persisten múltiples formas de exclusión y discriminación hacia las personas de la diversidad sexual y de género. “La orientación sexual o la identidad de género no pueden ser motivo de exclusión, discriminación o violencia y lo siguen siendo en muchos lugares, en muchas instituciones, inclusive estatales”, afirmó.
La distancia entre los derechos conquistados y la realidad
Si bien Uruguay es considerado uno de los países con mayor desarrollo normativo en materia de diversidad sexual y de género en América Latina, Torelli entiende que el principal desafío actual pasa por garantizar el acceso efectivo a esos derechos. “Muchas veces hablamos de derechos humanos pensando en tratados internacionales y los derechos humanos existen cuando se hacen efectivos en las vidas de las personas”, expresó, y agregó que todavía existen barreras concretas para el ejercicio pleno de la ciudadanía.
En ese sentido, señaló que aún resulta problemático que una persona LGBTIQ+ pueda acceder a servicios básicos sin experimentar situaciones de discriminación: “Que una persona pueda ir a una policlínica sin sentirse discriminada o pueda ir a un centro educativo sin que su identidad de género sea un obstáculo demuestra que todavía tenemos una cantidad de deudas pendientes”, afirmó.
La directora remarcó además que las personas trans continúan siendo uno de los colectivos más afectados por las desigualdades sociales. Durante la entrevista, sostuvo que “las personas trans enfrentan niveles muy altos de exclusión social, dificultades de acceso al empleo y situaciones de violencia que requieren respuestas concretas del Estado y que sabemos que no siempre las estamos pudiendo dar”.

Plan por la Diversidad 2026-2030
En este contexto, la Intendencia de Montevideo presentó en mayo el Plan por la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género 2026-2030, una herramienta de planificación construida a partir de un amplio proceso participativo desarrollado entre septiembre y noviembre de 2025 bajo la consigna “Con las patas en el barrio”.
El documento, elaborado con la participación de más de cien personas y organizaciones sociales, parte de un diagnóstico que reconoce que, pese a los avances normativos, continúan existiendo importantes desigualdades en áreas como salud, educación, empleo, vivienda y acceso a la ciudad. El plan también advierte que las personas LGBTIQ+, particularmente las personas trans, presentan mayores niveles de vulnerabilidad social y una sobrerrepresentación en situaciones de exclusión.
Torelli explicó que la estrategia departamental busca superar las acciones exclusivamente simbólicas y avanzar hacia políticas públicas sostenidas en el tiempo. “La diversidad no puede ser abordada únicamente desde acciones simbólicas o conmemorativas, sino que requiere políticas sostenidas, recursos, planificación e institucionalidad”, afirmó.
La jerarca destacó que el nuevo plan incorpora herramientas concretas para fortalecer las políticas de diversidad en el territorio. Entre ellas mencionó el Programa Paula, la creación del Observatorio LGBTIQ+, desarrollado en conjunto con la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y la conformación de equipos de referencia LGBTIQ+ que trabajarán en los ocho municipios de Montevideo. Según explicó, estas iniciativas apuntan a “entender que las políticas públicas en materia de diversidad sexual deben ser planificadas y contar con recursos disponibles para ello”.
El plan también propone fortalecer la producción de información, ampliar el acceso a servicios de salud inclusivos, profundizar las políticas de inserción laboral, mejorar las estrategias de participación ciudadana y consolidar mecanismos permanentes de seguimiento y evaluación.
El rol de los colectivos y la construcción de derechos
Uno de los aspectos que la directora destacó especialmente fue el protagonismo histórico de las organizaciones sociales en la conquista y ampliación de derechos. La actividad realizada el 28 de junio, señaló, fue una muestra de ese trabajo articulado entre el Estado y la sociedad civil.
“La jornada estuvo protagonizada por diferentes colectivos y organizaciones sociales que trabajan estos temas hace muchos años”, explicó. Para Torelli, la participación directa de las organizaciones es una condición indispensable para el desarrollo de políticas públicas efectivas. Para la jerarca “esa es la única manera de poder construir política pública, estando con quienes protagonizan y conocen las propias dificultades porque las viven cotidianamente».
A su vez recordó que gran parte de las transformaciones legislativas y culturales alcanzadas en Uruguay surgieron inicialmente de las demandas impulsadas por los movimientos sociales. “Si Uruguay cuenta con avances importantes en materia de diversidad sexual y de género, es en gran medida gracias al trabajo sostenido de organizaciones y colectivos que durante muchísimas décadas impulsaron transformaciones culturales, sociales y políticas”, afirmó.

Los discursos de odio y el impacto en la salud mental
Desde su formación como psicóloga, Torelli también se refirió al impacto que tienen los discursos de odio sobre la salud mental de las personas LGBTIQ+, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
“Los discursos de odio no quedan únicamente en el plano de las palabras y tienen consecuencias concretas sobre la vida de las personas y sobre la salud mental”, advirtió. Según explicó, estos discursos generan condiciones que favorecen la exclusión social, el aislamiento y la violencia cotidiana.
“Cuando determinados discursos legitiman la discriminación o cuestionan la dignidad de algunos grupos, generan condiciones que favorecen la exclusión, el aislamiento y las violencias cotidianas”, señaló, y agregó que este fenómeno afecta particularmente a personas trans, jóvenes discriminados en ámbitos educativos y personas mayores que durante décadas debieron ocultar su identidad.
Para la directora, el objetivo central de estos discursos es producir temor y silenciamiento. “Los discursos de odio producen miedo, principalmente; para eso se construyen”, afirmó. En consecuencia, explicó, muchas personas dejan de participar en espacios comunitarios o limitan la expresión de su identidad por temor a sufrir nuevas situaciones de discriminación.
Una conquista que debe defenderse
A más de tres décadas de aquella primera concentración realizada en Plaza Libertad en 1992, antecedente de la actual Marcha por la Diversidad, la directora de Derechos Humanos sostuvo que las conquistas alcanzadas no pueden considerarse definitivas.
“Hay una cantidad de derechos ganados que no por estar ganados los tenemos garantizados”, afirmó, y comparó esta situación con el propio funcionamiento democrático. “Vivimos en un país democrático, pero no por eso la democracia está garantizada y tenemos que luchar permanentemente para poder defenderla y que siga siendo real”.
A su vez, agregó que “la democracia se fortalece cuando las nuevas generaciones involucran, participan y hacen oír su voz frente a las desigualdades que todavía persisten”.
En un contexto regional que calificó como “muy complejo”, marcado por el avance del negacionismo y los discursos de odio, Torelli consideró fundamental el compromiso de las nuevas generaciones. “Muchos de los derechos que hoy parecen naturales fueron conquistados gracias a personas que se organizaron, participaron y se animaron a cuestionar las injusticias de su tiempo”, recordó.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido especialmente a las juventudes: “Nadie debería sentir que tiene que ocultar quién es para ser aceptado”. Y concluyó: “Los derechos no son solamente una herencia que recibimos; son una construcción colectiva que cada generación tiene la responsabilidad de defender, ampliar y proyectar hacia el futuro”.
Fotos: Intendencia de Montevideo





