CIFRA: la caída de Orsi combina expectativas incumplidas, problemas de comunicación y pérdida de apoyo en su propio electorado
A poco más de un año de haber asumido la Presidencia de la República, Yamandú Orsi enfrenta el momento más complejo de su gestión en términos de opinión pública. La última encuesta de CIFRA muestra un deterioro acelerado de su imagen y de la evaluación de su gobierno, un fenómeno que, según la directora de la consultora, Mariana Pomiés, responde a una combinación de factores políticos, económicos y comunicacionales antes que a un hecho puntual.
El estudio refleja que apenas el 20% de los uruguayos aprueba la gestión del mandatario, mientras el 65% la desaprueba. Un 12% ni aprueba ni desaprueba y un 3% no tiene opinión.
La magnitud de la caída resulta significativa si se observa la evolución de los últimos meses. En octubre del año pasado, Orsi registraba un 40% de aprobación. En febrero ese porcentaje descendió a 31% y ahora volvió a caer once puntos hasta ubicarse en el 20%.
Pero el dato que más preocupa a los analistas no es únicamente la disminución de la aprobación, sino el crecimiento de la desaprobación, que pasó de 40% en octubre a 65% en junio.
Para Pomiés, el fenómeno también se refleja en otro indicador que suele evolucionar de forma diferente: la popularidad personal del presidente.
“La aprobación mide la gestión. La popularidad tiene que ver con la simpatía o antipatía que despierta la figura del presidente”, explicó en entrevista con El Explorador.
En ese terreno también hubo un deterioro importante. En octubre, el 56% manifestaba simpatía hacia Orsi; en febrero esa cifra apenas había descendido a 51%, pero en junio cayó abruptamente hasta el 34%. Paralelamente, la antipatía pasó del 36% al 52%.
Según la consultora, ambas variables comenzaron a retroalimentarse: el deterioro de la gestión terminó afectando también la valoración personal del mandatario.
Una acumulación de errores
Para Pomiés no existe un episodio capaz de explicar por sí solo semejante descenso.
“Desde fines del año pasado se fueron acumulando distintos acontecimientos vinculados directa o indirectamente con acciones o declaraciones del presidente. Ninguno parecía suficientemente grave por sí mismo, pero la acumulación termina afectando tanto la imagen de gestión como la popularidad, señaló.
La especialista descartó que el fenómeno pueda atribuirse simplemente al fin de la denominada “luna de miel” de los nuevos gobiernos.
A su juicio, ese período prácticamente ha desaparecido en las democracias actuales. “La gente hoy exige resultados mucho más rápidos que hace veinte o treinta años. Antes se decía que un año era poco tiempo para evaluar un gobierno. Hoy en un mes ya aparecen cuestionamientos porque no se perciben cambios”.
Economía e inseguridad
Entre las causas de fondo, CIFRA identifica un problema de expectativas insatisfechas.
Las principales preocupaciones de los uruguayos siguen siendo la economía y la inseguridad, dos áreas donde la población considera que todavía no existen respuestas suficientes.
Cuando la consultora pregunta por la situación económica del país, apenas el 16% considera que funciona bien. “En un país donde la mayoría entiende que la economía funciona mal, es muy difícil expresar satisfacción con el gobierno”, afirmó Pomiés.
La especialista agregó que el cambio de administración generó expectativas de soluciones rápidas que no se han materializado. “La percepción es que el gobierno todavía no está atacando los problemas que más preocupan a la población”.
El problema dentro del Frente Amplio
Uno de los datos que más llamó la atención del estudio aparece al analizar exclusivamente a quienes votaron al Frente Amplio en octubre de 2024.
Entre ellos, solamente el 41% aprueba hoy la gestión presidencial. En cambio, el 34% manifiesta desaprobación y un 18% adopta posiciones intermedias.
Para Pomiés, allí reside una de las principales explicaciones de la magnitud de la caída: “Lo habitual es que la oposición desapruebe al gobierno. Lo novedoso es que exista un grupo importante de votantes propios que también expresa disconformidad”.
La consultora aclara además que no se trata necesariamente de militantes frenteamplistas, sino de un electorado más moderado y menos identificado ideológicamente, que suele cambiar de opción política con mayor facilidad.
Precisamente entre esos votantes de nivel socioeconómico medio y medio bajo, con menor nivel educativo y menor interés por la política, es donde Orsi registra hoy las mayores pérdidas de apoyo.
Comunicación y coordinación
Otro de los elementos identificados por CIFRA refiere a la estrategia comunicacional del gobierno. Pomiés entiende que el problema no pasa únicamente por el estilo personal del presidente, sino también por la coordinación entre Presidencia y el resto del gabinete.
En los últimos meses se produjeron varias situaciones en las que distintos ministros realizaron anuncios o declaraciones que posteriormente fueron matizados o contradichos por el propio mandatario.
“Ese problema de coordinación también termina afectando la imagen del gobierno”, sostuvo.
Respecto al estilo de Orsi, recordó que durante la campaña ya había adelantado que no modificaría su forma espontánea de comunicarse.
Ese rasgo tiene ventajas y desventajas
“Siempre responde las preguntas de los periodistas, pero muchas veces lo hace sin medir todas las consecuencias que puede tener cada declaración. No habla un ciudadano cualquiera; habla el presidente de la República”.
La consultora considera que en las últimas semanas existe un intento por moderar esa exposición pública y responder con mayor cautela, aunque reconoce que la dinámica actual obliga al presidente a participar prácticamente de todos los eventos públicos y responder permanentemente a la prensa.
¿Puede revertirse? Pese a la magnitud de la caída, Pomiés sostiene que el escenario aún es reversible. “Nada es irreversible”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que recuperar la confianza requerirá una estrategia política y comunicacional mucho más consistente.
A su entender, el gobierno necesita mostrar avances concretos en aquellos temas que más preocupan a la ciudadanía, pero también explicar con mayor claridad qué medidas está impulsando y cuáles son los tiempos previstos para obtener resultados.
“Los problemas estructurales no tienen soluciones inmediatas, pero la gente necesita sentir que el gobierno está avanzando y ocupándose de ellos”.
En materia económica, señaló que aunque existen indicadores positivos como la estabilidad inflacionaria o el crecimiento del salario real en algunos sectores, buena parte de la población continúa percibiendo un elevado costo de vida y escasos beneficios en su situación cotidiana.
Un desafío político
Para la directora de CIFRA, el desafío de Orsi trasciende la coyuntura. Además de enfrentar un contexto económico y social complejo, el presidente debe ejercer el gobierno desde un estilo de liderazgo diferente al de sus antecesores y en un Frente Amplio que todavía no ha consolidado un liderazgo político único tras la desaparición de Tabaré Vázquez, Danilo Astori y José Mujica.
Mientras tanto, la oposición observa el escenario con expectativa. Pomiés entiende que, dentro de la Coalición Republicana, el liderazgo del expresidente Luis Lacalle Pou continúa siendo prácticamente indiscutido y que un eventual deterioro prolongado de la imagen del gobierno podría fortalecer sus perspectivas hacia el próximo ciclo electoral.
No obstante, la consultora advierte que todavía falta un largo tramo del período de gobierno y que la evolución dependerá, fundamentalmente, de la capacidad del Ejecutivo para ofrecer resultados y reconstruir la confianza de una ciudadanía que, según la encuesta, se muestra hoy más exigente e impaciente que en administraciones anteriores.






