LEMCO: la transnacional que nació en Fray Bentos
Pocas historias condensan de forma tan precisa la relación entre ciencia, tecnología, industria, comercio internacional y construcción nacional como la de la Liebig’s Extract of Meat Company, más conocida por sus siglas, LEMCO.
La empresa instalada en Fray Bentos en la segunda mitad del siglo XIX, fue una de las experiencias industriales más innovadoras de su tiempo. Desde allí se desarrolló un modelo productivo internacional que posicionó al Uruguay dentro de las primeras redes globales de la industria cárnica.
Según Lucía Lewowicz, la dimensión científica e industrial de la LEMCO permaneció durante décadas escasamente estudiada y, en algunos aspectos, convertida en una anécdota por los relatos tradicionales sobre la historia económica uruguaya.
Su libro, publicado originalmente en 2016 y ahora reeditado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) junto a Zona Editorial con nuevos prólogos del presidente Yamandú Orsi y del presidente del INAC, Gastón Scayola, busca precisamente llenar ese vacío.
La nueva edición fue traducida al mandarín y acompañó la reciente misión oficial uruguaya en China, convirtiéndose nuevamente en una carta de presentación del país ante empresarios, autoridades y potenciales socios comerciales.
El Explorador conversó con Lucía Lewowicz y con la editora Renée Ferraro, directora de Zona Editorial, sobre el origen de la obra, su impacto internacional, las innovaciones de la LEMCO y la importancia de rescatar la historia productiva y científica del Uruguay.

Origen de la investigación
Para Lewowicz, la historia comenzó de manera inesperada. Según relató, todo surgió durante una visita al denominado “Anglo” de Fray Bentos. Allí descubrió que detrás de aquel nombre existía una historia mucho más compleja y profundamente vinculada a la ciencia alemana del siglo XIX.
“Fue una especie de serendipia el haberme enterado de la existencia de lo que habitualmente se llama el Anglo para descubrir que el Anglo es un mal nombre en primer lugar, que no describe la historia de este gran proyecto industrial que emerge en el Uruguay y en particular en Fray Bentos”, explicó.
Inicialmente creyó que el apellido Liebig que aparecía asociado al establecimiento era una coincidencia, pero luego comprobó que se trataba del célebre químico alemán Justus von Liebig, una de las figuras científicas más influyentes del siglo XIX.
A partir de allí comenzó un proceso de investigación que la llevó a trabajar durante años en archivos de Alemania, Uruguay, Brasil, Gran Bretaña y otros países.
Para desarrollar el proyecto obtuvo una beca de la Alexander von Humboldt Foundation y trabajó en el prestigioso Max Planck Institute for the History of Science, considerado uno de los principales centros mundiales dedicados a la historia y filosofía de la ciencia.
El ingeniero alemán que descubrió una oportunidad
Uno de los episodios reconstruidos en el libro es el origen mismo de la empresa. La historia gira alrededor de Georg Christian Giebert, ingeniero alemán que había trabajado durante años en Brasil antes de emigrar hacia Uruguay. Según explicó Lewowicz, Giebert mantenía vínculos con el empresario August Hoffmann, figura clave del desarrollo económico uruguayo del siglo XIX.
Durante un viaje marítimo hacia Hamburgo, Giebert leyó las denominadas “cartas químicas” de Liebig, donde el científico difundía sus descubrimientos y reflexiones sobre la producción de extracto de carne, entre muchas otras cosas.
La lectura coincidió con las impresiones que el ingeniero había recogido durante su estancia en Uruguay donde en los campos encontraba enormes cantidades de ganado aprovechado apenas parcialmente: se extraían algunos cortes para consumo inmediato y el resto del animal quedaba abandonado.
Mientras Europa sufría problemas de abastecimiento de proteínas y frecuentes crisis alimentarias, Uruguay parecía disponer de una riqueza desaprovechada.
Giebert contactó directamente a Liebig y le propuso fabricar extracto de carne utilizando la abundante producción ganadera uruguaya. Inicialmente la instalación iba a realizarse en Montevideo, pero Hoffmann convenció a los inversores de establecer la planta en Fray Bentos.

Primera multinacional
La LEMCO funcionó como una empresa global cuando el concepto mismo de globalización todavía no existía. Sus productos llegaban a todos los continentes y sus redes comerciales alcanzaban mercados extremadamente distantes.
La autora afirma que “llegó a transformarse en una transnacional enorme” que llegaba a todas partes del mundo. La propia Lewowicz relató que hoy continúa evaluando artículos académicos sobre LEMCO producidos en África, Australia, Estados Unidos y otros países, prueba de la vigencia internacional del fenómeno.
A su vez, la empresa desarrolló una poderosa estrategia de marketing global, incluyendo colecciones de cromos distribuidas en numerosos mercados. Precisamente, para la edición en mandarín se incorporaron imágenes históricas vinculadas a China encontradas dentro de aquellas antiguas campañas promocionales.
Laboratorios, meteorología y ciencia aplicada
La empresa contaba con laboratorios químicos propios, estaciones meteorológicas y áreas dedicadas a estudios físicos y matemáticos. Ese conocimiento científico se aplicaba directamente a los procesos productivos. Las condiciones climáticas eran monitoreadas de forma permanente y podían determinar la suspensión de determinadas actividades industriales cuando existía riesgo de afectar la calidad de los productos.
El objetivo era “garantizar la inocuidad” sanitaria de los alimentos y mantener estándares de calidad excepcionalmente avanzados para la época. Para Lewowicz, estas prácticas anticiparon mecanismos de control de calidad que recién varias décadas más tarde se incorporarían de forma generalizada en la industria alimentaria.
En la misma línea, Ferraro destacó que aquellos espacios funcionaban como verdaderos centros de investigación y desarrollo. “Los laboratorios eran prácticamente como los laboratorios de Investigación y Desarrollo de hoy, del siglo XXI, en el siglo XIX”, afirmó. Para ambas, la combinación de investigación científica, monitoreo permanente y aplicación tecnológica constituye uno de los rasgos más innovadores de la experiencia desarrollada por la LEMCO.
A su vez, la LEMCO aplicaba mecanismos de trazabilidad avanzados para la época. Lewowicz atribuye buena parte de esas prácticas a la influencia del científico alemán Max von Pettenkofer, integrante de la comisión de la división científica de la empresa.
Pettenkofer había desarrollado métodos de seguimiento epidemiológico durante las grandes epidemias europeas y trasladó esa lógica a los procesos industriales. El sistema permitía rastrear el origen del ganado y todo su recorrido hasta la producción final.

Del Congreso Mundial de la Carne a China
La primera edición de LEMCO fue concebida originalmente para acompañar el Congreso Mundial de la Carne 2016, realizado en Punta del Este, como una obra de divulgación destinada a presentar al país a través de su historia científica e industrial.
Posteriormente, el libro fue traducido al alemán y formó parte de una misión oficial en Alemania encabezada por el entonces presidente Tabaré Vázquez, donde fue utilizado como material de presentación institucional del desarrollo histórico de la industria cárnica uruguaya.
Traducida al mandarín, la obra fue incorporada a la reciente misión oficial de Uruguay en China, en el marco de instancias de intercambio institucional y comercial vinculadas al posicionamiento de la carne uruguaya en el mercado asiático. En ese contexto, el libro fue distribuido en encuentros con actores empresariales y autoridades.
Para Ferraro, la circulación de la obra en estos espacios responde a una estrategia más amplia de comunicación institucional: vincular la producción ganadera uruguaya no solo con su calidad actual, sino también con una historia de innovación científica y tecnológica que la respalda. En esa misma línea, la publicación también acompañó la presencia del INAC en la feria SIAL Shanghái 2026, uno de los principales eventos internacionales del sector alimentario.
Un libro “accesible para todo público”
Tanto Lewowicz como Ferraro destacaron el enorme trabajo realizado para transformar una investigación académica compleja en una obra accesible para el público general. Ferraro explicó que el objetivo fue narrar la historia como un relato atractivo sin sacrificar el rigor científico. “Convertirlo en algo accesible para todo público sin perder la rigurosidad científica”, resumió.
El diseño editorial incorporó numerosos recursos innovadores. Entre ellos destaca una reconstrucción tridimensional de uno de los primeros envases originales del extracto de carne. Mediante un código QR integrado al libro con realidad aumentada, los lectores pueden observar el objeto original en formato digital desde distintos ángulos.
También se incorporaron obras de arte, tipografías históricas, cronologías culturales y materiales gráficos que ayudan a contextualizar el período. “Tratamos de hacer un diseño que acercara al lector en el ambiente de la época”, explicó Ferraro.

Preguntas que quedan abiertas
Lejos de considerar concluida la investigación, Lewowicz sostiene que el trabajo continúa. Actualmente desarrolla una biografía científica de Georg Christian Giebert y prepara un libro académico sobre la historia científica de la LEMCO.
Además, explora nuevas líneas de investigación que conectan la historia ganadera uruguaya con debates mucho más antiguos. Entre ellas destaca la polémica intelectual del siglo XVIII entre José Manuel Pérez Castellano, Félix de Azara y José Artigas acerca del papel de la agricultura y la ganadería en el desarrollo económico de la Banda Oriental.
Según la investigadora, allí podrían encontrarse algunas de las raíces más profundas de la orientación productiva que terminaría consolidándose con proyectos como LEMCO.
Una historia que interpela
Más allá de la reconstrucción histórica, el libro plantea una reflexión sobre la forma en que Uruguay comprende su propio pasado. Para Ferraro, el país ha realizado importantes esfuerzos por mostrar al mundo la calidad de sus productos y su capacidad de innovación, pero aún tiene pendiente una tarea de difusión interna. “Nos falta un poco comunicar esto hacia adentro, porque es un ejemplo a seguir, una historia tan fantástica como real”, sostuvo.
Lewowicz comparte esa preocupación. A su juicio, la historia de LEMCO no es únicamente la historia de una empresa ni de una fábrica instalada en Fray Bentos. Es la historia de cómo ciencia, tecnología, industria, conocimiento y producción lograron articularse para insertar a Uruguay en el escenario internacional mucho antes de que existieran conceptos como globalización, innovación o investigación y desarrollo.

LEMCO acompañó la presencia uruguaya en SIAL Shanghái 2026
La nueva edición en mandarín de LEMCO. Un coloso de la industria cárnica en Fray Bentos, Uruguay formó parte de la estrategia de promoción institucional desplegada por Uruguay durante su participación en la feria internacional SIAL Shanghái 2026, uno de los principales encuentros de alimentos y bebidas de Asia.
Para el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, la investigación desarrollada por Lucía Lewowicz constituye “una investigación de primer nivel” porque permite comprender los orígenes de la producción ganadera y de la industria cárnica nacional.
Scayola destacó que el libro aporta una mirada de largo plazo sobre una actividad que forma parte de la identidad productiva del país desde hace más de cuatro siglos. En ese sentido, remarcó la importancia histórica que tuvo la instalación de la LEMCO en Fray Bentos durante la Segunda Revolución Industrial y su papel en la exportación mundial de extracto de carne.
Asimismo, sostuvo que rescatar ese legado contribuye a fortalecer el vínculo de los uruguayos con una de las principales actividades económicas del país. “Ser conscientes de que eso ayuda a comprender más nuestra cultura y a tener un mayor compromiso con esa producción y con el cuidado de la misma”, afirmó.
En relación con la presencia del libro en China, el titular del INAC señaló que la traducción al mandarín busca acompañar la inserción internacional de las carnes uruguayas con elementos que permitan dar a conocer la historia y la cultura productiva del país. “Queríamos que, en China, donde se respeta la cultura y las tradiciones de cada país, se sepa que Uruguay tiene 400 años de producción ganadera en su historia”, expresó.
La participación uruguaya en SIAL Shanghái incluyó además una intensa agenda institucional y comercial encabezada por autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y del INAC. Durante la feria se realizaron reuniones con organismos y referentes internacionales del sector cárnico, entre ellos representantes de Meat & Livestock Australia (MLA), el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC) y la Cámara de Comercio de Alimentos y Productos Nativos de China (CFNA), con el objetivo de fortalecer vínculos comerciales y analizar la evolución del mercado asiático. Además, la delegación participó en acciones de promoción de la carne uruguaya en Shanghái y en encuentros con importadores, distribuidores y actores relevantes de la industria alimentaria china.




