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Noelia Castillo: «Antes de pedir la eutanasia yo veía mi mundo y mi final muy oscuro»

Noelia Castillo: «Antes de pedir la eutanasia yo veía mi mundo y mi final muy oscuro»

La joven española Noelia Castillo, de 25 años, murió este jueves tras recibir la eutanasia en el centro sociosanitario donde vivía, en una localidad cercana a Barcelona. Su caso generó un fuerte debate en España y se transformó en uno de los primeros en llegar a los tribunales desde que el país legalizó este procedimiento en 2021.

Durante casi 20 meses, la decisión de la joven estuvo en el centro de una batalla judicial iniciada por su padre, que buscó frenar el proceso mediante distintos recursos. Sin embargo, todas las instancias judiciales confirmaron que cumplía con los requisitos establecidos por la ley.

Una vida marcada por el sufrimiento

La historia de Castillo estuvo atravesada por episodios de violencia y problemas personales desde temprana edad. Pasó parte de su infancia bajo tutela del Estado y, según relató públicamente, sufrió varias agresiones sexuales, entre ellas una violación grupal.

En octubre de 2022, después de años de crisis personales y varios intentos de suicidio, se arrojó desde un quinto piso. La caída no le provocó la muerte, pero la dejó parapléjica y con fuertes dolores, además de una dependencia permanente para realizar actividades cotidianas.

“Antes de pedir la eutanasia yo veía mi mundo y mi final muy oscuro. No tenía ni objetivos, ni nada”, contó en su última entrevista televisiva.

El pedido de eutanasia

En abril de 2024, Castillo solicitó formalmente acceder a la eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el organismo encargado de revisar estos casos.

Tres meses después, el comité integrado por médicos y juristas aprobó su solicitud por unanimidad. Según el informe, la joven presentaba “una situación clínica no recuperable”, con dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico, lo que afectaba seriamente su autonomía y su vida diaria.

La ley española exige además que la persona tenga plena capacidad para tomar la decisión. En todas las resoluciones judiciales se determinó que Castillo conservaba intactas sus facultades mentales, condición necesaria para que la solicitud sea considerada libre y consciente.

La batalla judicial

El proceso se frenó cuando su padre presentó un recurso judicial pocos días antes de la fecha prevista para la eutanasia. Asesorado por la organización Abogados Cristianos, sostuvo que su hija tenía problemas de salud mental y que debía recibir tratamiento psicológico antes de tomar una decisión irreversible.

El caso pasó por diferentes tribunales, desde juzgados de Cataluña hasta el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y finalmente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que también rechazó suspender el procedimiento.

Durante ese proceso, la joven compareció ante la justicia y ratificó su decisión. “Quiero terminar con dignidad de una vez por todas”, declaró ante la jueza.

Antes de morir, Castillo volvió a explicar públicamente su decisión: “Lo he conseguido y a ver si ya por fin puedo descansar porque ya no puedo más. No puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza”..

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