Trihalometanos en el agua potable: Ursea está alerta y autoridades aseguran consumo seguro
Richard Charamelo, director por la oposición de Ursea, dijo en entrevista con El Explorador que desde enero de 2026 se registran concentraciones de trihalometanos (THM) superiores a los límites establecidos por la normativa nacional y las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque señaló que el agua continúa siendo potable, advirtió que la situación requiere seguimiento técnico y medidas para reducir estos valores a rangos normales.
“El agua es potable, sirve para tomar, pero tenemos estos elementos que no podemos mantener indefinidamente en el tiempo y que son producto de una consecuencia”, explicó.
Origen del evento y aumento de trihalometanos
El aumento de THM se originó tras un evento ocurrido el 22 de enero, cuando numerosos usuarios del área metropolitana denunciaron que el agua presentaba color y sabor inusuales. Charamelo explicó que a raíz de las denuncias “se disparó un protocolo de actuación sobre el agua potable en el que se dice que lo primero que tenemos que tratar de lograr es el agua incolora, sin gusto y con los nutrientes permitidos, pero no con materias orgánicas u otro tipo de cosas que hacen que sea insalubre el agua”.
Para corregir estas anomalías se aplicó una desinfección más intensa del agua, lo que derivó en un aumento de los trihalometanos, compuestos que se generan como subproducto de la cloración cuando el desinfectante reacciona con materia orgánica o bromuros presentes en la fuente.
“El aumento de los trihalometanos por ese evento puntual hizo que se pasaran los límites máximos permitidos. Lo más importante es lograr que el agua sea potable, que no tenga materias orgánicas, que no tenga productos que atenten directamente contra la salud”, agregó.
Según explicó, estos compuestos representan principalmente un riesgo sanitario de carácter crónico en caso de exposición prolongada durante años. “Por lo tanto, los trihalometanos no son la prioridad… lo que dice la Organización Mundial de la Salud es: primero solucionemos el tema color, gusto, turbiedad, y después entremos a pasar a los temas de fondo”, precisó.
Falta de datos recientes de OSE
Charamelo también advirtió que Ursea no había recibido durante varias semanas nuevos análisis de trihalometanos remitidos por OSE, lo que motivó un pedido formal de información. “Desde el 3 de febrero del corriente hasta el día de hoy, no tuvimos ningún resultado para comparar con lo que tenemos nosotros de OSE en el tema trihalometanos”, afirmó.
En una carta dirigida al directorio del organismo regulador, solicitó que la empresa estatal remita “con carácter urgente” los resultados de los estudios realizados con posterioridad a esa fecha y que se realice un nuevo muestreo para evaluar la evolución de la calidad del agua potable.
“Ursea, en su carácter de regulador y fiscalizador, brega por los derechos de los usuarios, y exige el fiel cumplimiento de la normativa referida a la calidad y seguridad de los servicios que son objeto de su competencia”, enfatizó.
Se espera, según indicó el director, que OSE envíe nuevos análisis para que sean evaluados por el organismo. Además, Ursea dispuso la realización de nuevos estudios en coordinación con la Facultad de Química de la Universidad de la República.
Coordinación técnica y resultados de análisis
Los trihalometanos se miden como un índice que suma cuatro compuestos químicos: cloroformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano y bromoformo.
El valor máximo aceptable del índice es menor o igual a 1, según la norma técnica UNIT 833/2008, adoptada en Uruguay en línea con las directrices internacionales para agua potable.
De acuerdo con informes de monitoreo difundidos por Ursea, los muestreos realizados el 26 de enero, el 3 de febrero y el 11 de febrero de 2026 confirmaron valores por encima de ese límite en algunos puntos de la red del área metropolitana. Durante enero y febrero, los registros del índice THM oscilaron aproximadamente entre 1,1 y 2,2 en determinadas muestras analizadas.
Los trihalometanos son subproductos de la desinfección del agua mediante cloro, proceso esencial para eliminar microorganismos patógenos y garantizar la seguridad microbiológica del suministro. Según las pautas de la OMS para la calidad del agua potable, la eficacia de la desinfección nunca debe verse comprometida al intentar reducir los niveles de subproductos de cloración.
Factores que favorecen su formación
Diversos factores ambientales y operativos pueden favorecer la formación de estos compuestos. Entre ellos se encuentran el aumento de la temperatura del agua durante el verano, mayores concentraciones de materia orgánica en la fuente, la presencia de bromuros y el incremento en la dosificación de cloro utilizada para asegurar la potabilización.
Según informes técnicos de OSE, en enero de este año también se incrementó el trasvase de agua desde zonas de la planta de Aguas Corrientes aguas abajo para preservar las reservas del embalse de Paso Severino, en un contexto de escasas precipitaciones.
Este proceso puede aumentar la presencia de bromuros en el agua bruta, lo que favorece la formación de compuestos bromados durante la desinfección.
Impacto del déficit hídrico
El déficit hídrico que atraviesa el país también incide en algunos parámetros de calidad del agua. “Cuando baja a veces el caudal de agua, se concentra o en algunos lugares trae problemas”, explicó Charamelo.
El director señaló que Ursea mantiene un monitoreo permanente de la calidad del agua en coordinación con OSE y con autoridades sanitarias. “A nosotros nos interesa la calidad y seguridad del agua que recibe el usuario”, aclaró.
Consultado sobre la posibilidad de que la situación actual derive en un escenario similar al de la crisis hídrica de 2023, Charamelo consideró que el contexto actual es diferente. “Hoy no es comparable. Todavía hoy no estamos en restricciones de consumo de agua y todavía no hay declarada una emergencia hídrica en el país”, sostuvo.
Posición de las autoridades sanitarias
Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) también buscaron transmitir tranquilidad a la población. La directora general de Salud, Fernanda Nozar, afirmó que el agua potable del área metropolitana “se puede tomar” y aseguró que los controles técnicos no indican riesgos inmediatos para la población.
Según explicó, los trihalometanos son compuestos orgánicos que se generan durante los procesos de desinfección y su monitoreo forma parte de los controles habituales del sistema de agua potable. Las autoridades sanitarias sostienen que el seguimiento de estos parámetros se realiza de forma permanente y que el suministro continúa siendo seguro para el consumo.
Riesgos de exposición prolongada
Especialistas señalan que los posibles efectos sanitarios de estos compuestos están asociados principalmente a exposiciones prolongadas durante décadas.
En declaraciones a la prensa, el docente y exjerarca de OSE Danilo Ríos explicó que “la ingesta continua de agua con concentraciones elevadas de THM durante períodos prolongados (mínimo de 15 a 20 años), o la exposición a través de otros métodos como la inhalación de vapores de agua y la absorción dérmica, aumenta la probabilidad de contraer determinadas enfermedades”.
Transparencia y seguimiento
Para Charamelo, uno de los aspectos clave en este contexto es garantizar la transparencia de la información sobre la calidad del agua. “El agua es potable, pero tenemos parámetros que tenemos que mejorar… los trihalometanos hoy por hoy están elevados, y tenemos que ver cómo lo solucionamos”, señaló.
Ursea continuará coordinando nuevos muestreos y evaluando la evolución de los diferentes parámetros en conjunto con OSE, la Facultad de Química y el Ministerio de Salud Pública.
Mientras tanto, las autoridades sostienen que el suministro puede ser consumido con normalidad, aunque el monitoreo técnico seguirá activo hasta que las condiciones hidrológicas de la cuenca del río Santa Lucía permitan estabilizar completamente los valores registrados.
Nueva infraestructura para el sistema metropolitano
OSE firmó el 5 de marzo una modificación del contrato con el consorcio Aguas de Montevideo para avanzar en el Proyecto de Infraestructura de Aguas Metropolitanas, que prevé la construcción de una nueva planta potabilizadora en Aguas Corrientes, Canelones.
La obra tendrá capacidad para producir 200.000 metros cúbicos de agua potable por día y abastecerá a Montevideo, Canelones y la Costa de Oro. La inversión estimada es de 200 millones de dólares y el plazo de ejecución será de 36 meses.
El proyecto incluye la construcción de la planta de tratamiento, sistemas de captación y bombeo, una nueva aductora y una séptima línea de bombeo de más de 50 kilómetros, destinada a reforzar el abastecimiento en el eje este del área metropolitana.
Según el cronograma previsto, las tareas preparatorias comenzarán en mayo y las obras principales entre junio y julio, una vez obtenidos los permisos ambientales del Poder Ejecutivo.





