Orsi cerró la ronda con los partidos entre coincidencias internacionales y diferencias sobre la agenda nacional
El presidente Yamandú Orsi culminó este miércoles la ronda de reuniones individuales con los principales dirigentes de los partidos políticos, una instancia que tuvo como punto de partida la política internacional y la próxima participación del mandatario en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero que terminó incorporando una agenda más amplia de asuntos nacionales.
El último encuentro fue con Álvaro Delgado, presidente del Directorio del Partido Nacional, quien además de transmitir al mandatario la posición de los blancos sobre asuntos internacionales, planteó la necesidad de avanzar en una ley que habilite los allanamientos nocturnos, reclamó medidas ante el conflicto en el Puerto de Montevideo y cuestionó la actuación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social frente a los conflictos sindicales.
La modalidad de los encuentros había surgido luego de que la propuesta inicial de Orsi de reunir conjuntamente a los líderes partidarios no prosperara. El Partido Nacional había cuestionado el tono de confrontación política del Frente Amplio y optó por no participar de una reunión colectiva. En su lugar, el presidente recibió de manera individual a Andrés Ojeda, Pablo Mieres, Guido Manini Ríos, Fernando Pereira y finalmente Delgado.
El propio Orsi defendió el formato. Antes de completar la ronda sostuvo que las reuniones mano a mano permiten profundizar en asuntos que pueden resultar más difíciles de abordar en una instancia numerosa. “Al ser mano a mano te animás a hablar de otras cosas”, había señalado, al tiempo que consideró que este tipo de diálogo es parte de lo que debe ocurrir en Uruguay.
La política internacional fue el eje original de la convocatoria. Orsi viajará a Nueva York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas y consideró que existen posibilidades de encontrar puntos de coincidencia entre los distintos partidos en materia de política exterior.
“Son temas complejísimos los de política internacional, por ejemplo, en los que el ida y vuelta es fundamental, y no estamos tan lejos. En la puntería hacia afuera no estamos tan lejos; eso es bueno”, afirmó el mandatario.
Sin embargo, cada dirigente aprovechó la instancia para incorporar sus propias preocupaciones. Andrés Ojeda llevó propuestas vinculadas con seguridad, recursos para la Fiscalía y política exterior, mientras que planteó la instalación de una guardia policial permanente en zonas críticas, comenzando por Cerro Norte.
Pablo Mieres, por su parte, centró parte de su intercambio con Orsi en sus reparos al proyecto de la represa de Casupá, mientras que Manini Ríos destacó las coincidencias existentes en asuntos internacionales y puso sobre la mesa su visión acerca de una mayor integración regional.
El dirigente de Cabildo Abierto sostuvo que con Orsi hubo “muchas coincidencias” y calificó el encuentro como “muy fructífero”. Entre los asuntos analizados mencionó la situación de Venezuela y Medio Oriente, además del posicionamiento que Uruguay debería adoptar ante Naciones Unidas.
Manini planteó además una visión de largo plazo basada en una mayor integración regional y continental. Según explicó, Uruguay debería apostar a una integración que permita a los países latinoamericanos negociar en mejores condiciones frente a los grandes bloques internacionales. Su planteo llegó hasta la idea de conformar, en el futuro, un Estado continental latinoamericano.

Pereira y la defensa de una política de Estado
El lunes había sido el turno de Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio. El dirigente defendió la conveniencia de que los partidos puedan acordar posiciones comunes en materia internacional y cuestionó que el Partido Nacional no hubiera aceptado participar de una reunión conjunta.
Pereira recordó que durante el gobierno de Luis Lacalle Pou se había producido una convocatoria similar a los líderes partidarios para analizar cuestiones vinculadas al Transpacífico. Según sostuvo, aquella instancia había permitido abordar asuntos delicados que no trascendieron públicamente.
Su planteo fue que las diferencias existentes en política nacional no deberían impedir la construcción de acuerdos en materia internacional. “La política internacional de un país es muy seria”, sostuvo, y consideró especialmente importante alcanzar entendimientos cuando faltan pocos días para la participación del presidente en Naciones Unidas.
Pereira también sostuvo que la política exterior no puede reducirse a la colocación de productos uruguayos en otros mercados, sino que implica adoptar posiciones frente a asuntos internacionales de relevancia. En ese sentido, hizo referencia a la situación de América Latina, a la relación con Estados Unidos y a distintos conflictos internacionales.
Durante su comparecencia, además, respondió a los cuestionamientos de dirigentes de la oposición sobre el nivel de confrontación política. Pereira rechazó que el Frente Amplio sea el único responsable del aumento del tono de la discusión pública y enumeró declaraciones y episodios protagonizados por dirigentes opositores que, a su entender, también contribuyeron a elevar la tensión.
El asunto del tono político había sido precisamente uno de los factores que incidieron en el cambio de formato de la convocatoria presidencial. Orsi reconoció que existe un reclamo generalizado para bajar la confrontación y señaló que esa voluntad forma parte del entendimiento que permitió concretar la ronda de encuentros individuales.

Delgado puso sobre la mesa seguridad y puerto
El encuentro con Álvaro Delgado trasladó nuevamente la discusión hacia asuntos nacionales. El presidente del Directorio del Partido Nacional sostuvo que su sector considera fundamental respaldar a la fiscal de Corte, Mónica Ferrero, y dotar a la Fiscalía y a la Policía de instrumentos para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado.
En ese marco, planteó formalmente la posibilidad de que Presidencia convoque a los partidos a una comisión multipartidaria para alcanzar un acuerdo sobre una ley que habilite los allanamientos nocturnos.
Delgado recordó que la habilitación requiere una mayoría especial de dos tercios de la Asamblea General y que, posteriormente, deberá ser sometida a consulta popular. Para el dirigente nacionalista, se trata de un instrumento que considera fundamental para la actuación de la Policía y la Fiscalía frente al delito organizado.
El otro asunto destacado de la reunión fue el conflicto en el Puerto de Montevideo. Delgado afirmó que, a juicio del Partido Nacional, queda poco margen para continuar con la situación actual y reclamó al Poder Ejecutivo que, si no se alcanza una solución, declare la esencialidad de los servicios.
El dirigente nacionalista sostuvo que la extensión de las medidas sindicales genera un impacto sobre la actividad económica y afirmó que Uruguay está perdiendo como consecuencia del conflicto.
En declaraciones posteriores, Delgado profundizó sus cuestionamientos y dijo haber transmitido a Orsi su preocupación por lo que calificó como una “embestida sindical” que estaría condicionando la actividad del país.
También cuestionó específicamente la actuación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Según manifestó, el gobierno no estaría actuando en consecuencia y el ministerio no estaría cumpliendo, a su entender, con la tarea de mediar y buscar una solución a los conflictos laborales.

Una ronda que deja canales abiertos
Más allá de las diferencias expresadas por cada fuerza política, Orsi buscó presentar la ronda como un espacio de diálogo que puede servir para identificar coincidencias, particularmente en asuntos vinculados con la política exterior.
La convocatoria se produjo además en un contexto político en el que oficialismo y oposición mantienen diferencias importantes sobre distintos asuntos nacionales. El cambio desde una reunión colectiva hacia encuentros individuales permitió que cada dirigente pudiera trasladar directamente al presidente sus planteos y, al mismo tiempo, abrió la puerta a conversaciones sobre cuestiones que no estaban originalmente incluidas en la agenda internacional.
El presidente había señalado que esa era precisamente una de las ventajas de las reuniones bilaterales. “Cuando las reuniones son más grandes es más difícil”, explicó, mientras defendía la posibilidad de profundizar en los temas durante los encuentros mano a mano.
La ronda también dejó expuestas las distintas prioridades de los partidos. Mientras desde el Frente Amplio se puso énfasis en la construcción de una política exterior con acuerdos amplios y Pereira reivindicó la tradición de entendimientos nacionales en esta materia, desde la oposición aparecieron planteos concretos sobre seguridad, infraestructura, agua y relaciones laborales.
En el caso del Partido Nacional, la reunión con Delgado agregó además un reclamo específico al gobierno por el conflicto portuario y una propuesta legislativa vinculada con los allanamientos nocturnos.
El resultado de la ronda, por tanto, no fue un acuerdo político general sobre la agenda nacional. Sí permitió que Orsi recibiera directamente las posiciones de los principales partidos y que los dirigentes opositores y oficialistas intercambiaran sus visiones sobre el posicionamiento internacional de Uruguay.
Con la mirada puesta en Nueva York, el gobierno procurará ahora trasladar al ámbito internacional una posición que, según el propio presidente, presenta más coincidencias de las que existen en la discusión política interna.
La frase de Orsi sintetizó esa expectativa: “En la puntería hacia afuera no estamos tan lejos”. La posibilidad de transformar esas coincidencias en acuerdos concretos quedará, en buena medida, para una etapa posterior al viaje presidencial y dependerá de cuánto logren avanzar los partidos en la construcción de posiciones comunes sin que las diferencias de la agenda nacional vuelvan a ocupar el centro de la discusión.




