Wilder Tayler: “El Pacto de Silencio es cosa seria”
En entrevista con El Explorador, Wilder Tayler, Director del Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH), abordó los desafíos enfrentados por la institución en su trabajo. Tayler detalló las complejidades de la tarea en un entorno donde la institución, aún joven, no es plenamente comprendida. La necesidad de recursos adecuados, la importancia de una política estatal clara, son para él la clave para la búsqueda de detenidos desaparecidos.
Entrando en la recta final de la actual administración del gobierno nacional y consultado sobre cómo evalúa este tiempo, el director del Instituto comienza aclarando que “El período de gobierno abarca dos (períodos) de la Institución». A su vez explicó Tayler. «Yo soy el que quedó en el actual consejo directivo del consejo directivo anterior” y entrando en el análisis afirmó, “la primera mitad fue muy difícil con la Institución, muy difícil».
Según él, las reacciones del gobierno hacia la INDDHH variaron con el cambio de los consejos directivos, y especialmente durante la primera mitad del período, la institución enfrentó una «campaña en contra». Tayler atribuye estas reacciones a una falta de entendimiento sobre el rol de una Institución Nacional de Derechos Humanos. «A la clase política le encanta crear un organismo de protección, pero después el organismo de protección tiene que plantarse frente al Estado cuando hay víctimas potenciales», añadió, destacando la paradoja de crear organismos de control que luego generan incomodidad.
Calificó de “muy injusta la crítica con reacciones muy duras, particularmente violentas”, recuerda que el gobierno llegó con una postura de “mano dura a nivel del componente represivo, la policía, el tema de las cárceles, que creó fricciones”. Recordó que la LUC “tenía una cantidad de componentes muy complejos para los derechos humanos, que definitivamente los vulneraba”.
Si bien aclara que “nunca se obstruyó el trabajo”, hace una salvedad por el episodio que detuvo los trabajos en el Servicio de Material y Armamento (SMA), con la remoción del cable de UTE en el predio.
Se expresa crítico con el ex ministro de Defensa Javier García y UTE, “lo que probó que sí era posible fue la llegada de un nuevo ministro y en tres meses lo arreglamos”, afirma. También subraya: “Ya se está trabajando, el cable ha sido desactivado y hay un nuevo tendido eléctrico que permite nutrir electricidad a los cuarteles”, cabe recordar que el hecho detuvo los trabajos por dos años.
¿Los recursos económicos son insuficientes?
W.T: Son suficientes para lo que tenemos ahora, pero no van a ser suficientes para abordar todas las necesidades. Se necesitan alrededor de 800, 900 mil dólares por año. El problema es que si quienes saben dónde están los desaparecidos en Uruguay nos dijeran dónde están, esto lo ordenamos en dos meses. Pero no lo dicen, han desinformado y mentido muchas veces.
Al respecto de esto último, apunta a lo que ha sido la verdad oficial, “el artículo cuarto de la Ley de Caducidad, dice que hay que decir dónde están los desaparecidos. Ahí lo que dicen es que no existen los desaparecidos, es la primera falsedad oficial”.
¿Reconoces la importancia de la Comisión para la Paz en este contexto?
W.T.: “Sí, reconozco su resultado. Fue absolutamente fundamental en un país que había negado la existencia de desaparecidos. Sin ese paso, no hubiéramos reconocido que teníamos un problema. El doctor Batlle dio un paso enorme al decir que este es un tema que debemos abordar.” “La información que se dio fue falsa y ambigua. Por eso, terminamos con áreas de interés marcadas como posibles enterramientos. Vamos a escavarlas todas, las vamos a dar vuelta a todas”.
En este sentido recordó “No tengo un mapa con una cruz. Cuando ha habido mapas con cruces, con una excepción que fue Fernando Miranda, fue falso”, de igual forma analizó el caso de Arpino Vega en la chacra de Pando, “la hemos dado vuelta enteramente y no está, Chávez sí fue encontrado allí”. Sobre el caso asegura además “sabemos que no estuvo allí. ¿Por qué? porque los antropólogos no únicamente buscan el cuerpo, buscan también rastros de una extracción de un cuerpo”.
En el Batallón 14 hay 22 hectáreas para excavar y el SMA se trabaja sobre 8000 metros cuadrados, ahora se suman terrenos privados a la cautela judicial en predios al fondo del Batallón 13 en un predio perteneciente a la empresa CIEMSA. Allí luego de la negociación anunciada meses atrás por Tayler han comenzado los trabajos con el ingreso de la maquinaria y el resto de la logística.
El pacto de silencio es cosa seria, esta gente no habla.
El director del INDDHH reflexiona sobre “aquellos que sí saben, efectivamente y no lo quieren decir”, el pacto de callar que se perpetúa en el tiempo.
“Porque fíjate algo, que es una reflexión muy impresionante sobre este punto, la fosa de Amelia Sanjurjo estuvo allí durante once meses, once meses estuvimos buscando el ADN y los restos estaban en un lugar que es absolutamente identificable. A ocho metros de una edificación histórica que hay en ese predio y había tres álamos que en aquellos años estaban. No hubo ni un acto anónimo que nos dijera de que era Amelia Sanjurjo, no lo dijeron”.
En la misma línea nos dice que el caso de la persona encontrada recientemente “Para enterrarlo se necesitaban más de 500 kilos en materiales, no fueron dos individuos, que además llevaban el cuerpo. Eso llegó en vehículos, hubo que acarrear arena, pedregullo, portland, baldes, palas, picos, mezclarlo, fue un operativo. Le hicieron un piso por arriba, no fue un tipo solo o dos, hubo más gente. No puedo decirte cuántos, pero hay alguien que ese dato lo tiene que tener”.
Han sido públicas las diferencias entre Alicia Lusiardo, actual jefa de antropólogos y su antecesor López Mázz, acerca del alcance de la Operación Zanahoria, le preguntamos al director Tayler la posición de la Institución.
Nos señala claramente el cometido INDDHH, “En la institución buscamos a los detenidos desaparecidos, somos investigadores y no tenemos como institución veleidades académicas, no queremos hacer prevalecer una tesis u otra. Nosotros buscamos”.
De igual forma remarcó el acuerdo “total” con la actual línea de trabajo, “Respaldo el trabajo de Alicia completamente, este es un tema que lo hemos hablado con frecuencia”.
Afirma “No tenemos evidencia de la Operación Zanahoria. Si existió, que no estoy diciendo que sí o que no, bueno ya sabemos que no fue completa, porque lo que tenemos ya le ha sacado varios componentes”.
A su entender otro tanto ocurre con los investigadores, su trabajo “no está orientada a probar que existió la Operación Zanahoria, está orientada a buscar a los desaparecidos”.
De todos modos aclara sobre este tema que de encontrarse “vestigios científicos, probables, de la Operación Zanahoria, eso para nosotros es un hallazgo, quiero dejarlo muy claro”.
Cerrando el tema afirma que trabajar sobre el detenido desaparecido “no es únicamente encontrar los huesos”, es esclarecer el destino del desaparecido, “hay que saber lo que pasó con él, eso es lo que tenemos que entregar a la familia”.
¿Son necesarios más investigadores?
W.T.: “Necesitamos más, definitivamente. La mayoría de los uruguayos desaparecidos no fueron arrestados en Uruguay. Pensamos que muchos fueron traídos en el marco de la operación Cóndor. Sabemos que trajeron gente que sobrevivió, pero también se llevaron gente que no sobrevivió”.
El número de 197 desaparecidos es fluido. Tenemos carpetas activas con varias docenas de casos. Se necesitan más recursos, sobre todo porque estamos haciendo investigaciones históricas, 50 años después. El volumen de información que hay que manejar y la cantidad de testigos e indicios hacen que las investigaciones sean complejas.
Pero más que eso remarca la necesidad de “una política de Estado que claramente determine que este es un tema prioritario a nivel nacional”, recuerda que es frecuente encontrarse con obstáculos burocráticos y la ley es clara “la Institución tendrá acceso a toda la documentación sin restricciones, lo que incluye información de inteligencia y archivos, incluso activos de inteligencia”. UTE fue “el caso característico” agregando que “no necesito un punto focal en cada entidad pública, ni un departamento de detenidos desaparecidos. Lo que necesito es una clara directiva”.
¿Por qué la reunión con la Iglesia Católica, hay información allí?
W.T.: “Fue una reunión muy importante. Hablamos con la Dirección de la Conferencia de Obispos. La Iglesia, cuando ha tenido información, la ha dado. La exhortación que ellos hagan es importante para que se entienda que esto tiene un valor más allá de cualquier disputa política”.
Si bien en la sociedad se multiplican los mensajes de colaboración, existen discursos opuestos que reivindican la represión de esos años, muchos de ellos parten desde estamentos importantes, como legisladores. Al respecto el Dr. Tayler comentó “Sí, quedan algunos que dicen ojalá aparezcan y después no te votan el presupuesto, eso es lo que ha hecho Cabildo Abierto, pero son los únicos, han estado totalmente aislados en ese sentido”.
Sobre el Ejército y su accionar de hoy el director afirma que en cuanto “al trabajo de búsqueda, de excavaciones ha sido muy profesional. A veces tendrás la sensación de que no les gusta, a veces que es neutral, a veces que tienen un interés, pero siempre profesional. Lo aprecio mucho”.
En cuanto a la información que pueda llegar desde las Fuerzas Armadas se muestra escéptico, “Es difícil que hoy por hoy haya allí en los rangos activos quienes tienen información”, pero resalta “nosotros sabemos que las familias militares mantienen vínculos muy estrechos. No es en vano que la defensa de los perpetradores de los derechos humanos está organizada desde entidades sociales, militares que financian y que se pronuncian públicamente y son los que de alguna manera han llevado a que a los criminales de lesa humanidad se los quiera tener como presos políticos, etc.”
Finalmente dice “está todo el otro problema que tiene que ver con los archivos históricos”, existen dudas si los han entregado en su totalidad o no y tampoco “ha habido una política sistemática de revisión de archivos”.
Tayler entiende que no sabe “si es posible encontrar el documento que diga dónde están los desaparecidos, sé que hay colegas que trabajan en esto, que están convencidos de que sí. Es una hipótesis importante, acá todo suma”.
¿Cómo se para la Institución frente a la información y el hacer justicia?
W.T.: “La Institución tiene el mandato de buscar información y no está obligada a entregarla. Si alguien ofrece información bajo la condición de mantenerla en reserva, la ley nos permite hacerlo. El fiscal colabora con nosotros, compartiendo información para que actuemos en consecuencia. Sin embargo, cuando se encuentra un cuerpo y se establece un homicidio, es responsabilidad del fiscal intervenir junto con la policía científica y los forenses”.
¿La institución tiene algún plazo en este tema de la búsqueda de desaparecidos?
No, a finales del 2025, vence el proyecto especial de financiación.
Y eso, ¿cómo se resuelve?
Hay que renovarlo.
El titular de la INDDHH nos apunta sobre los recursos “los que se pusieron al servicio de las desapariciones forzadas, en cometer esas atrocidades, hacen que los recursos que se ponen para esclarecerlos se empalidezcan por su liliputismo”. Insiste que comparados son diminutos, “entonces por lo menos empardemos”, sentencia.
¿Qué sucede cuando encuentran un cuerpo, uno se acostumbra?
“No, yo no. No creo que sea algo a lo que te acostumbrás. Es sumamente conmovedor, una mezcla de alegría y de profunda tristeza. La alegría de que hay alguien que va a saber y el horror de comprobar que es cierto”.
“Pero además empezás a reconstruir la escena, la llevaron caminando un kilómetro y medio por el campo, estaba desnuda, ¿cómo fue?, ¿cuál fue el horror de ese momento? se arrodilló para que le dieran el balazo, pensar en esas cosas, no podés evitarlo”.
“En el momento en que ves la escena y el cuerpo que sale, el antropólogo que saca el cráneo y dice hay que preservarlo, todos ellos están en un estado de conmoción emocional muy importante, lo que pasa es que son grandes profesionales”.
“Nada de eso obsta, hay emociones muy fuertes, muy humanas, muy encontradas, que se ven. La llegada de los familiares al lugar y el silencio que se produce cuando Alicia ha terminado de explicar lo que tienen enfrente. El silencio, este… es realmente estremecedor”.




