El cerco contra Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz
Documentos de Cancillería revelan cómo la dictadura anuló pasaportes y coordinó vigilancia sobre opositores antes de los asesinatos de mayo de 1976.
El 25 de noviembre de 1975 la dictadura uruguaya dio un paso decisivo en el cerco político y administrativo contra tres de sus principales dirigentes opositores en el exilio: Wilson Ferreira Aldunate, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Ese día, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores encabezado por Juan Carlos Blanco, se ordenó cancelar la validez de sus pasaportes y comunicar la medida a las autoridades argentinas.
La disposición quedó registrada en la nota confidencial H12/1975 (1827), enviada desde la Embajada de Uruguay en Buenos Aires a la sección consular. Allí se informaba “la cancelación de la validez” de los pasaportes y se pedía transmitir la medida “a la Policía Federal y a la Dirección de Migración y a los distintos Consulados de la República Argentina”.
Los documentos diplomáticos y los télex intercambiados entre Montevideo y Buenos Aires muestran una vigilancia sistemática sobre los movimientos de Michelini y otros opositores, la negativa deliberada a renovarles documentación y la coordinación permanente con organismos de seguridad argentinos en el marco represivo que luego sería conocido como Plan Cóndor.
Seis meses después de aquella orden, el 20 de mayo de 1976, Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron asesinados en Buenos Aires junto a los militantes Rosario Barredo y William Whitelaw.
El inicio del seguimiento
La documentación más temprana se remonta a agosto de 1973, pocas semanas después del golpe de Estado.
El 21 de agosto de ese año, la Embajada uruguaya en Argentina consultó formalmente a la Cancillería argentina sobre el “status” de Zelmar Michelini y Enrique Erro. El documento revela la preocupación del régimen por conocer bajo qué figura permanecían ambos dirigentes en territorio argentino.
La nota señalaba que el Ministerio del Interior argentino había informado verbalmente que Michelini y Erro permanecían “en calidad de turistas”. Sin embargo, la embajada advertía que Michelini había exhibido ante oficinas consulares uruguayas “un carnet argentino en el que asentaba su condición de ‘asilado político’”.
Pocos días después, el 28 de agosto de 1973, un télex enviado desde Buenos Aires informó que Michelini se había presentado nuevamente ante el consulado uruguayo solicitando renovar su pasaporte. La embajada pidió “urgentes instrucciones” a Montevideo.
La respuesta llegó el 6 de setiembre de 1973. El cable cifrado C227/6P instruyó expresamente que, si Michelini volvía a presentarse, debía comunicársele que la sección consular “carece autorización expedirle nueva documentación”.
La orden fue cumplida literalmente. Un día después, el jefe de la sección consular de la Embajada uruguaya en Buenos Aires, Américo Paz Aguirre, informó haber transmitido telefónicamente la decisión.
“¿Esas son órdenes del Ministro de Relaciones Exteriores?”, preguntó Michelini. “Estas son instrucciones oficiales de la Cancillería”, respondió el funcionario.
Vigilancia y coordinación con Argentina
La documentación de 1975 muestra que para entonces la coordinación represiva entre Uruguay y Argentina ya funcionaba con intensidad.
El 3 de junio de 1974 un télex cifrado enviado desde Buenos Aires informó el regreso de Michelini de un viaje a Europa donde participó de las sesiones del Tribunal Bertrand Russell. El dirigente ingresó nuevamente a Argentina con pasaporte uruguayo y comenzó gestiones para obtener la radicación definitiva, pero fue rechazado.
Uno de los documentos más reveladores es el télex confidencial enviado el 25 de abril de 1975 desde Buenos Aires a Montevideo “para Sr. Ministro Dr. Blanco”. Allí se informa que el embajador uruguayo había transmitido al ministro de Defensa argentino información vinculada a Michelini.
El cable reproduce luego un informe atribuido al ministro argentino Adolfo Mario Savino donde se describe la situación migratoria del exsenador: “Pidió radicación. Ese pedido se elevó a la superioridad y se le negó la radicación”.
Pero el aspecto más significativo aparece después: “Por pedido del Ministerio de Relaciones Exteriores, a raíz de una solicitud del Consulado de la Embajada de Uruguay, se ha pedido la invalidez del pasaporte del Sr. Michelini”.
El documento agrega que “los inspectores están controlando permanentemente” y que “tienen instrucciones de detenerlo si observaran alguna anomalía en su documentación”.
Invalidación de pasaporte
La secuencia demuestra que meses antes de la anulación formal de noviembre de 1975 ya existían gestiones de la Cancillería uruguaya para invalidar el pasaporte de Michelini ante autoridades argentinas. Además, el cable indica que el expediente sería enviado a la SIDE, la Secretaría de Inteligencia del Estado argentino.
La coordinación represiva incluía el seguimiento cotidiano de los movimientos del dirigente frenteamplista. Otro documento confidencial fechado el 7 de abril de 1975 informa sobre un supuesto viaje de Michelini a Estados Unidos.
La embajada uruguaya pidió información a la Dirección Nacional de Migración argentina y revisó “prolijamente” la lista de pasajeros del vuelo 974 de Braniff hacia Miami. El informe concluyó que Michelini no había viajado y que permanecía alojado en el Hotel Liberty de Buenos Aires.
El documento revela además contactos directos entre diplomáticos uruguayos, la Policía Federal argentina y la Embajada de Estados Unidos.
La vigilancia no se limitaba a Michelini. El 12 de setiembre de 1973 otro télex cifrado informó a la embajada uruguaya en Buenos Aires que la Justicia Militar había solicitado la captura del exlegislador Héctor Gutiérrez Ruiz y presumía que se encontraba en Argentina.


El aislamiento documental
Los documentos muestran que la Cancillería uruguaya actuó activamente para bloquear cualquier posibilidad de regularización documental de Michelini.
Primero negó la renovación de su pasaporte. Luego gestionó su invalidez ante autoridades argentinas. Finalmente, en noviembre de 1975, canceló formalmente la validez de los pasaportes de Michelini, Gutiérrez Ruiz y Ferreira Aldunate.
La nota confidencial H12/1975 dispuso expresamente que la información fuera transmitida a la Policía Federal argentina y a la Dirección de Migración.
En los hechos, la dictadura uruguaya señalaba a los exiliados ante los organismos de seguridad argentinos y los dejaba expuestos a controles, detenciones y operativos coordinados.
Ese procedimiento encajaba plenamente en las prácticas del Plan Cóndor, la estructura clandestina de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.
El papel de Juan Carlos Blanco
Los documentos comprometen directamente la actuación de Juan Carlos Blanco como canciller de la dictadura.
Varios cables estaban dirigidos específicamente “al señor ministro doctor Blanco”. Otros hacen referencia directa a instrucciones provenientes de Cancillería.
El intercambio de setiembre de 1973 sobre la negativa a renovar documentación a Michelini muestra una cadena de mando definida: la embajada consulta, Montevideo responde negando autorización y el consulado ejecuta la orden.
Más explícito aún es el documento de abril de 1975 que informa que “por pedido del Ministerio de Relaciones Exteriores” se había solicitado invalidar el pasaporte de Michelini.
La actuación de Blanco fue posteriormente analizada por la Justicia uruguaya. El exministro terminó condenado por su participación en la desaparición y asesinato de Michelini y Gutiérrez Ruiz.
El desenlace
La madrugada del 18 de mayo de 1976, Michelini y Gutiérrez Ruiz fueron secuestrados en Buenos Aires en operativos coordinados por fuerzas represivas uruguayas y argentinas.
Dos días después, sus cuerpos aparecieron acribillados dentro de un automóvil junto a los de Rosario Barredo y William Whitelaw.
Para entonces, el cerco político, diplomático y documental sobre los exiliados ya estaba consolidado.

Marcha del Silencio y reclamos al Estado
Este miércoles 20 de mayo se realizó la 31ª Marcha del Silencio bajo la consigna: “30 años marchando contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”. La movilización tuvo actos en distintas ciudades del país y del exterior, Madrid, París y Estocolmo, entre otras, aunque la principal concentración fue en Montevideo.
La marcha, multitudinaria, partió desde Jackson y Rivera y avanzó por 18 de Julio hasta Plaza Libertad. Durante el trayecto se leyeron los nombres de todos los detenidos desaparecidos que este año se incrementó.
La Institución Nacional de Derechos Humanos informó que ocho nombres fueron incorporados esta semana al listado oficial de detenidos desaparecidos, que pasó de 197 a 205 casos.
Por su parte, el presidente Yamandú Orsi viajará este jueves a Buenos Aires para participar en un homenaje organizado por la Legislatura porteña y la embajada uruguaya en Argentina a Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, a 50 años de sus asesinatos.
Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos reclamó que la orden presidencial a las Fuerzas Armadas para brindar información “no puede tener más dilaciones” y exigió medidas para que los militares prófugos por crímenes de la dictadura comparezcan ante la Justicia.
El lunes 18 de mayo, tras finalizar el acto por el Día del Ejército, al ser consultada sobre los mecanismos para obtener información sobre detenidos desaparecidos durante la dictadura, la ministra de Defensa, Sandra Lazo, reiteró el compromiso del gobierno con la búsqueda de verdad y sostuvo que la administración del presidente Orsi avanzará “en todo lo que sea necesario” para esclarecer esos hechos.
Este martes, en una sesión extraordinaria, la Asamblea General tributó un homenaje a los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz




