Tensión en el Puerto: Se extiende el paro y genera pérdidas millonarias
Desde el miércoles por la noche, la actividad en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), operada por la empresa Katoen Natie, se encuentra detenida debido a un paro convocado por el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra), que rechaza la implementación del sistema operativo Navis N4, una herramienta digital diseñada para optimizar la gestión logística.
Según informó Ámbito, el sindicato considera que el nuevo software podría “eliminar categorías y puestos de trabajo”, además de aumentar la productividad entre un 20% y un 30%. Su presidente, Álvaro Reinaldo, afirmó en declaraciones a Telemundo que “no es una simple actualización, sino un cambio estructural que impactará directamente en el empleo”.
Reinaldo recordó que el gremio ya había advertido a la empresa en 2024 sobre la necesidad de negociar los términos de incorporación de nuevas tecnologías
Reinaldo recordó que el gremio ya había advertido a la empresa en 2024 sobre la necesidad de negociar los términos de incorporación de nuevas tecnologías. “Entendemos el avance tecnológico, pero que era necesario negociarlo con el sindicato; la empresa se ha negado. Nos puso la soga al cuello, tanto a los trabajadores, a los clientes como al Poder Ejecutivo”, señaló.
Reclamos y posiciones enfrentadas
El Supra plantea que solo aceptará la incorporación del sistema Navis N4 si se reduce la jornada laboral a seis horas diarias, manteniendo el salario correspondiente a ocho, como compensación por el aumento de productividad derivado de la automatización.
Por s parte, desde Katoen Natie, se emitió un comunicado en el que la compañía expresó su “plena disposición al diálogo”, aunque remarcó que este debe darse “en el marco de un normal funcionamiento de la terminal”. La empresa subraya que el sistema se utiliza en más de 300 puertos del mundo y que su implementación busca fortalecer la competitividad del Puerto de Montevideo.
El paro también golpeo al sector del transporte terrestre, por lo cual, la Intergremial de Transporte Profesional de Carga Terrestre del Uruguay denunció “pérdidas millonarias” por la paralización del puerto.
Ignacio Asumendi, presidente de la intergremial, explicó a Telemundo que desde el día miércoles “no se movió un solo contendedor” haciendo insostenible la situación. “Cuatro días sin trabajar es mucho. Queremos decir basta y pedimos a las autoridades, al sindicato y a la empresa que se hagan cargo de esta situación. Que haya una tregua, que negocien, pero que abran las puertas”, señaló.
Asumendi también señaló que el conflicto tomó por sorpresa al sector: “Habíamos tenido reuniones con el sindicato, pero el tema del sistema informático nunca estuvo sobre la mesa. Hay una situación de oportunismo y una falta de reacción de la empresa y las autoridades”, sostuvo.
La ANP y un conflicto paralelo
La tensión en el puerto se agrava por otro frente. Según El País, la Administración Nacional de Puertos (ANP) decidió no renovar el convenio laboral con el Sector Dragado, lo que generó un fuerte rechazo del gremio portuario. En respuesta, el sindicato emitió un comunicado titulado “El cinismo del Directorio”, en el que calificó de “preocupante” la decisión de la ANP, ya que implica “volver al punto cero” en materia de derechos laborales.
Ambas partes acordaron una nueva reunión tripartita en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), donde también se evalúa una posible mediación para resolver el conflicto en TCP si el diálogo no se restablece pronto.
Riesgos económicos y de imagen
El impacto económico de la medida preocupa tanto al gobierno como al sector productivo. Por su parte, la Cámara de Industria Pesquera del Uruguay advirtió en su cuenta de X que la situación “va a contramano de la necesidad ineludible de tener un puerto eficaz”, y alertó que el conflicto “tiene de rehén al sector productivo nacional”. Consideró también que “la disponibilidad de los servicios del Puerto de Montevideo es sin duda esenciales”.
El paro coincide con un momento de desaceleración en el movimiento de contenedores y en plena competencia con los puertos de Buenos Aires y Río Grande. Si la paralización se prolonga, las empresas exportadoras e importadoras podrían enfrentar demoras y sobrecostos que afecten la imagen de confiabilidad del país.




