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CELAC y UE: compromiso con la paz, el multilateralismo y la cooperación birregional

CELAC y UE: compromiso con la paz, el multilateralismo y la cooperación birregional

La IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), celebrada este domingo en la ciudad colombiana de Santa Marta, concluyó con la aprobación de una declaración conjunta que reafirma los lazos políticos, económicos y sociales entre ambas regiones. Pese a un amplio consenso, el documento incluyó reservas de varios países y el retiro de Venezuela.

El documento —de más de 40 puntos— aborda temas de gobernanza global, sostenibilidad, seguridad alimentaria, transición energética y respeto a los derechos humanos, reflejando el propósito de fortalecer un multilateralismo renovado y un diálogo basado en la igualdad soberana de los Estados.

El encuentro fue el primero tras el cambio de presidencia pro témpore en la CELAC y se desarrolló en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, crisis migratorias y desafíos medioambientales. Los mandatarios y delegaciones participantes subrayaron la necesidad de que las dos regiones actúen de manera coordinada para promover la paz, la estabilidad y la cooperación científica y tecnológica, en especial en un escenario internacional que exige respuestas comunes frente a los efectos del cambio climático, la desigualdad y las guerras en curso.

Clima de consenso

Entre los puntos destacados de la declaración, se reafirma el compromiso con la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y los principios de no intervención y solución pacífica de las controversias. También se hizo énfasis en la promoción de un orden internacional basado en reglas, el impulso al comercio justo y sostenible, la transformación digital, la agenda de género y la transición hacia energías limpias como motores de desarrollo inclusivo.

No obstante el clima general de consenso, el cierre de la cumbre estuvo marcado por algunas disidencias. Varios países expresaron reservas respecto a determinados párrafos del texto, en particular aquellos referidos a la situación en Gaza y a la condena de actos terroristas. Si bien la mayoría de las delegaciones coincidió en la necesidad de un alto al fuego humanitario y la protección de civiles, hubo diferencias sobre la redacción final, lo que llevó a que Venezuela se retirara del acuerdo antes de su aprobación definitiva. Otros países dejaron constancia formal de su desasociación parcial de algunos puntos, sin que ello afectara la adopción general del documento.

El presidente pro témpore de la CELAC, durante la clausura, destacó que “las divergencias no deben opacar el valor del consenso alcanzado”, y señaló que la declaración “es una expresión de madurez política y de compromiso con la cooperación multilateral en un momento de desafíos compartidos”.

La Unión Europea, por su parte, celebró el resultado de la cumbre como “una señal clara de que Europa y América Latina siguen siendo socios naturales en la defensa de la democracia, la paz y el desarrollo sostenible”. Los jefes de delegación coincidieron en que el diálogo político y económico entre ambas regiones debe mantenerse de manera permanente, con miras a la próxima cumbre prevista para 2026.

Uruguay: “Oportunidad histórica”

Durante su intervención, el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, transmitió las felicitaciones del presidente Yamandú Orsi a la República de Colombia por la organización del encuentro y destacó la relevancia política del mismo en un contexto internacional complejo.

Lubetkin subrayó que la realización de esta cumbre, “a pesar de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor”, constituye “una señal clara de compromiso político conjunto” entre ambas regiones. En ese sentido, valoró la reanudación del diálogo birregional impulsado desde 2023 en Bruselas y la dinámica bienal que “permite generar tracción, continuidad y resultados concretos”.

El canciller remarcó los lazos históricos y los valores compartidos entre Europa y América Latina y el Caribe, “dos regiones unidas por convicciones democráticas y por una visión humanista del desarrollo”. Señaló que ambas partes coinciden en la necesidad de un sistema internacional basado en reglas claras, respeto al Derecho Internacional y en el fortalecimiento del multilateralismo.

“En estos momentos complejos en que los conflictos internacionales aumentan y el multilateralismo se erosiona, la unión de América Latina y el Caribe con la Unión Europea para transmitir un mensaje claro constituye una oportunidad histórica que no debemos dejar pasar”, afirmó Lubetkin.

Advirtió que en momentos complejos se debe transmitir un mensaje claro: “Hoy precisamos que estas dos importantes regiones, que mantienen una fuerte reserva de apoyo a los valores y principios del derecho internacional, de la paz, la democracia y los derechos humanos, envíen una señal clara de que están dispuestas a profundizar su relación y cooperación”.

El ministro destacó asimismo que Uruguay, como integrante de la Troika de la CELAC, está “profundamente comprometido con el éxito de esta cumbre, la consolidación de la asociación birregional y el seguimiento de los acuerdos alcanzados”.

Lubetkin cerró su intervención señalando que, ante los desafíos globales, “muchas respuestas pueden construirse en conjunto”, reforzando así el llamado de Uruguay a fortalecer la cooperación política y el diálogo entre ambas regiones.

Durante la Cumbre UE-CELAC el canciller Lubetkin se reunió con autoridades europeas: el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa , la vicepresidenta Teresa Ribera y la alta representante Kaja Kallas. Dialogaron sobre cooperación y acciones conjuntas hacia la presidencia de Uruguay CELAC-Mercosur 2026.

También se reunió con Presidente Ejecutivo CAF Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe Sergio DiazGranados. Conversaron sobre posibles mecanismos de financiación para apoyar el futuro plan de acción durante la presidencia de Uruguay de la CELAC y, posteriormente, la del Mercosur.

La Declaración conjunta

La IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), celebrada este domingo en la ciudad colombiana de Santa Marta, concluyó con la aprobación de una declaración conjunta que reafirma los lazos políticos, económicos y sociales entre ambas regiones. El documento —de más de 40 puntos— aborda temas de gobernanza global, sostenibilidad, seguridad alimentaria, transición energética y respeto a los derechos humanos, reflejando el propósito de fortalecer un multilateralismo renovado y un diálogo basado en la igualdad soberana de los Estados.

El encuentro fue el primero tras el cambio de presidencia pro témpore en la CELAC y se desarrolló en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, crisis migratorias y desafíos medioambientales. Los mandatarios y delegaciones participantes subrayaron la necesidad de que las dos regiones actúen de manera coordinada para promover la paz, la estabilidad y la cooperación científica y tecnológica, en especial en un escenario internacional que exige respuestas comunes frente a los efectos del cambio climático, la desigualdad y las guerras en curso.

Entre los puntos destacados de la declaración, se reafirma el compromiso con la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y los principios de no intervención y solución pacífica de las controversias. También se hizo énfasis en la promoción de un orden internacional basado en reglas, el impulso al comercio justo y sostenible, la transformación digital, la agenda de género y la transición hacia energías limpias como motores de desarrollo inclusivo.

Los países de ambas regiones coincidieron en la necesidad de reforzar los mecanismos de cooperación birregional, incluyendo el Plan Global Gateway impulsado por la Unión Europea, que prevé inversiones conjuntas en infraestructura estratégica, conectividad y transición verde. En este marco, se resaltó la importancia del sector privado y de las alianzas público-privadas como herramientas clave para sostener un crecimiento equilibrado y con impacto social.

La declaración reconoce además el papel de América Latina y el Caribe como actores centrales en la producción de alimentos y energía limpia, y la responsabilidad compartida de proteger los ecosistemas oceánicos, la biodiversidad y los recursos naturales. Asimismo, se subrayó la urgencia de fortalecer las capacidades institucionales para enfrentar desastres naturales y mejorar la resiliencia de las comunidades costeras, en línea con los compromisos asumidos en la Agenda 2030.

Retiro y reservas en la declaración final

Si bien la IV Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, culminó con la aprobación de una declaración conjunta, el consenso no fue total.

Venezuela decidió retirarse completamente del documento, mientras que otros ocho países latinoamericanos presentaron reservas o se desasociaron de párrafos específicos. Entre ellos, Argentina expresó su desacuerdo con los párrafos 10, 15, 18, 42 y 44, además de las referencias al “género” (párrafo 9), al “Pacto por el Futuro” (20) y a la “Agenda 2030 y sus 17 ODS” (22).

De igual forma, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago hicieron constar disidencias, principalmente sobre los apartados relativos a conflictos internacionales y a políticas de desarrollo sostenible y derechos humanos.

Las diferencias se concentraron en los párrafos referidos a la situación en Gaza y Ucrania, así como en cuestiones de lenguaje diplomático sobre género y Agenda 2030, que generaron matices dentro del bloque latinoamericano.

Pese a las divergencias, la cumbre fue valorada por las delegaciones como un avance en la reactivación del diálogo birregional, reanudado en 2023 en Bruselas tras varios años de interrupción. Tanto la CELAC como la Unión Europea subrayaron la necesidad de mantener la periodicidad de los encuentros y fortalecer la cooperación política, económica y social entre ambas regiones.


País por país

  • Venezuela: No suscribió la declaración.
  • Argentina: Disidencias en párrafos 9, 10, 15, 18, 20, 22, 42 y 44.
  • Costa Rica: Se desasocia de los párrafos 10 y 18.
  • Ecuador: Se desasocia de los párrafos 10, 15 y 18.
  • El Salvador: Se desasocia de los párrafos 10 y 18.
  • Panamá: Se desasocia de los párrafos 10 y 15.
  • Paraguay: Se desasocia de los párrafos 10, 15, 18, 20, 22 y 44.
  • Trinidad y Tobago: Se desasocia del párrafo 10 y de la referencia a “marcos regionales de diálogo sobre migración” (47).

Motivos principales:
Discrepancias sobre el tratamiento de los conflictos en Gaza y Ucrania, el lenguaje sobre género y derechos humanos, y las referencias a la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

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