La UE posterga acuerdo con el Mercosur y aprueba salvavidas financiero para Ucrania
La Unión Europea cerró de madrugada del viernes una de las cumbres más extensas y políticamente sensibles de los últimos años, con decisiones relevantes en materia de seguridad, financiamiento y política comercial.
Tras más de 16 horas de negociaciones en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno acordaron emitir eurobonos por un total de 90.000 millones de euros para garantizar el financiamiento de Ucrania durante los próximos dos años, mientras que el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur volvió a quedar postergado, esta vez hasta enero de 2026.
En paralelo, uno de los capítulos que concentró buena parte de las tensiones políticas fue nuevamente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Pese a que el texto del acuerdo se encuentra técnicamente concluido tras más de dos décadas de negociaciones, los líderes europeos resolvieron aplazar la decisión política final hasta enero, ante la persistencia de resistencias internas en varios países miembros.
Las principales objeciones continúan vinculadas al impacto del acuerdo sobre el sector agropecuario europeo, en particular en Francia y Polonia, donde agricultores y organizaciones rurales mantienen una fuerte presión sobre sus gobiernos. Durante la cumbre, Bruselas estuvo rodeada de protestas del sector agrícola, lo que reforzó la cautela de varios mandatarios a la hora de avanzar en la ratificación del tratado.
El papel de Italia
Italia tuvo un papel central en la decisión de postergar el cierre del acuerdo. La primera ministra Giorgia Meloni presionó para demorar la definición, pese a manifestar su respaldo al Mercosur. En ese marco, mantuvo contactos con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien le transmitió su apoyo político al acuerdo, aunque solicitó un breve margen de tiempo para gestionar las resistencias internas y consolidar consensos dentro de su coalición de gobierno.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen —quien tiene la competencia exclusiva en materia comercial— defendió la postergación y sostuvo que un retraso limitado es aceptable tras casi 26 años de negociaciones. Desde la Comisión se insiste en que el acuerdo con el Mercosur es estratégico tanto en términos económicos como geopolíticos, en un contexto de creciente competencia global y de necesidad de diversificar socios comerciales.
Sin embargo, la falta de una definición volvió a generar incertidumbre entre los países sudamericanos involucrados, que observan con preocupación las reiteradas demoras y la dificultad de la Unión para cerrar el proceso de ratificación. El aplazamiento refuerza la percepción de que el acuerdo sigue condicionado por factores internos europeos, más que por cuestiones técnicas o comerciales.
Ayuda financiera para Ucrania
El entendimiento alcanzado en relación con Ucrania permite asegurar recursos urgentes para Kiev, que enfrentaba el riesgo de una interrupción de fondos a partir de marzo del próximo año. La Unión optó por recurrir nuevamente a deuda común, una herramienta excepcional utilizada por primera vez durante la pandemia. Según lo acordado, Ucrania solo deberá devolver ese financiamiento cuando Rusia asuma el pago por los daños provocados por la guerra, mientras que los activos rusos congelados en la UE permanecerán inmovilizados.
La alternativa de utilizar directamente las reservas del Banco Central ruso, retenidas por las sanciones europeas, no prosperó. Las reticencias de Bélgica —donde se custodia la mayor parte de esos activos— y las dudas de otros Estados miembros sobre los riesgos legales y financieros de la operación impidieron avanzar en esa dirección. No obstante, el Consejo Europeo dejó abierta la posibilidad de seguir explorando mecanismos futuros vinculados a esos activos.




